"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

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domingo, 30 de octubre de 2011

La izquierda abertzale, ETA y el pensamiento sectario

"Una de las manifestaciones más típicas del pensamiento sectario (...) es la de creer que siempre se pueden hacer determinadas cosas incluso después de haber cambiado la «situación político-militar»."
Manifestaciones de sectarismo, Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Gramsci

Tras el anuncio del cese definitivo de la lucha armada por parte de ETA, la realidad político-militar del País Vasco ha cambiado. La estrategia planteada hace años por ETA y por la izquierda abertzale de socializar el dolor ha fracasado. Más allá de debates insulsos sobre el relato, vencedores y vencidos y demás cuestiones absurdas y artificiales creadas para el consumismo dialéctico de contertulios y demás personajes del show mediático; es necesario un análisis, siempre desde una perspectiva revolucionaria, sobre las equivocaciones que han producido tanto dolor y sufrimiento, y que en definitiva, han actuado como elementos regresivos o reaccionarios, es decir, han contribuido a la desmovilización de la izquierda revolucionaria y al mantenimiento del status quo imperante, el orden existente.

Quisiera centrar mi análisis en dos aspectos, el uso de la violencia y el derecho de autodeterminación como medio de consecución del "estado" socialista en el País Vasco.

El estado moderno mantiene el monopolio de la violencia, y este monopolio sustenta la legitimidad de su uso para mantener el orden existente. Un movimiento que quisiera poner en cuestión el orden existente tendría que progresivamente tener más capacidad de violencia y mantener fuertes vínculos con los movimiento sociales y organizaciones políticas afines, con la masa crítica. No siendo así, se corre el riesgo de legitimar al estado moderno en cada acción violenta, perdiendo cada vez más los vínculos con la base social, como efectivamente ha ocurrido en el caso de ETA. Es más, desde una perspectiva revolucionaria, el uso de la violencia no es gratuito, en realidad, el uso de la violencia debería darse en legítima defensa y esta percepción debería ser compartida por la masa social crítica que sustenta el partido. Me explico, la violencia en el acto revolucionario no viene dada con el objetivo de la imposición de un nuevo orden, la violencia viene dada en defensa de la nueva filosofía ya asumida por una parte importante de la masa social. Es decir, solamente cuando una parte importante de la masa social esté concienciada se podrá actuar en legítima defensa cuando el orden ya antiguo aplique violencia para mantenerse.

Volviendo a la cuestión de ETA, es posible que hasta la disolución de ETApm en 1986 el uso de la violencia estuviera ampliamente aceptado por la masa social en legítima defensa de las agresiones sufridas por el régimen franquista. Aún así, la dirección de ETApm supo ver que la realidad político-militar del País Vasco y de España estaba en proceso de cambio o había ya cambiado, y que por lo tanto, la estrategia debería cambiar. Desgraciadamente no supo frenar la inercia sectaria del movimiento. Esta inercia sectaria se tradujo en intentar seguir con la misma estrategia violenta aún cuando la realidad político-militar había cambiado. Esta es la equivocación ideológica que ha causado tantísimo dolor y sufrimiento, pero no sólo, sino que ha contribuido al mantenimiento del orden existente, ha actuado como un factor regresivo y contrarrevolucionario.

Aún así no querría quedarme solamente en un análisis superficial del partido político de la izquierda abertzale, entendido éste como el conjunto de la masa social, los dirigentes y el nexo ideológico que los une. Querría analizar este tercer aspecto, el nexo ideológico, el supuesto derecho de autodeterminación del pueblo vasco. La cuestión nacional y el presunto "derecho de autodeterminación de las naciones" dentro de la lucha obrera surge en el Congreso de Londres de 1898 a instancias del PSP (Partido Socialista Polaco), que solicitaba la independencia de Polonia como exigencia del socialismo internacional. El derecho de autodeterminación de Polonia siempre se analizó dentro del socialismo científico como una cuestión estratégica. Desde Marx y Engels hasta las posiciones contrapuestas de Rosa Luxemburgo y Lenin, la cuestión venía analizada en función de como las reivindicaciones nacionales polacas podrían ser un elemento regresivo o progresivo para las revoluciones burguesas que recorrían Europa, y en contra del elemento considerado más reaccionario entonces para dichas revoluciones, la Rusia zarista. Las reivindicaciones del PSP no fueron asumidas por ningún partido presente en el congreso por su escaso contenido práctico y ninguna reivindicación nacional dentro del movimiento obrero ha sido tomada nunca en términos absolutos. Por lo tanto, en la actualidad, la cuestión nacional dentro del marxismo y del socialismo científico debe analizarse en función de si actúa de forma regresiva o progresiva hacia un cambio de modelo económico enfrentado al capitalismo globalizado. Creo que no solo la reivindicación del derecho de autodeterminación está actuando como elemento regresivo ante el surgimiento de fuerzas sociales globalizadas, sino que las propias fronteras nacionales existentes son elementos reaccionarios. La humanidad se encamina hacia una única nación globalizada, el sujeto histórico de este cambio es el proletariado internacional que se rebela contra la explotación económica en todas las partes del planeta y en contra de las clases dominantes globalizadas, y no de otras nacionalidades.

Por lo tanto, mantener la cuestión nacional y el supuesto derecho de autodeterminación como eje programático de la izquierda revolucionaria en el País Vasco es caer de nuevo en el pensamiento sectario; entendido este como el uso de la misma estrategia y las mismas proclamas en una realidad político-militar totalmente cambiada respecto a la existente en el momento del nacimiento de la izquierda abertzale como movimiento social o partido político, y bastante más alejada del capitalismo existente antes del proceso de globalización económica.

Quizá ETA y la izquierda abertzale deban apagarse y desaparecer para dejar sitio de crecimiento a una izquierda revolucionaria que no esté centrada en la cuestión nacional y el derecho de autodeterminación, sino en la superación de las cárceles que suponen las fronteras nacionales para el surgimiento y organización de un movimiento obrero internacional que de respuesta a los retos que supone un capitalismo globalizado dirigido por entidades supranacionales.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal
La Estrategia Global - http://laestrategiaglobal.blogspot.com/

domingo, 5 de junio de 2011

Globalizar la lucha. En busca de consensos internacionales

En ocasiones me gusta imaginarme a mi mismo despegándome de La Tierra y yéndome hacia el universo, hacia las estrellas, de forma que pueda observar en conjunto lo que está ocurriendo aquí abajo. Parece una tontería, pero este ejercicio mental me ayuda a reflexionar sobre lo que ocurre en mi realidad particular para conectarla con otras realidades y verlas todas en un todo indivisible. Creo que es necesario que hagamos este ejercicio, esta reflexión, para poder colocar a las acampadas y el movimiento 15M en un contexto global, de forma que podamos exportar las ideas y principios que se están trabajando en cada plaza, de forma local y concreta, hacia el resto de la globalidad.

Desde el comienzo de las acampadas, las personas que allí han participado y siguen participado han iniciado una lucha fundamentalmente de lo concreto, de lo local. La revolución aquí y ahora, en nuestra realidad. Se han creado mil comisiones que poco tienen que ver, o al menos es difícil encontrar la conexión, con los principios por los cuáles muchos ciudadanos y trabajadores salieron a protestar el 15 de Mayo. Además, bajo mi punto de vista, se han ligado con error la creación de estas nuevas redes locales de participación al destino de las acampadas, convirtiendo las acampadas en un fin y no en un medio.

Algunos redactamos y leímos un manifiesto/propuesta desde la crítica al devenir que sufría entonces la acampada de Murcia (al decir entonces parece que estoy hablando de meses atrás, y en realidad estoy hablando de hace dos semanas, con la revolución todo se acelera, y lo que antes duraba meses, ahora se consigue en semanas). Este manifiesto venía a incidir en tres ideas fundamentalmente, trabajar en la creación de una estructura de participación en la que la asamblea general sea el centro de la toma de decisiones, extender esta estructura a los barrios desligándola de la existencia o no de la acampada, búsqueda de un consenso de mínimos estatal que permita aglutinar en torno a ellos el mayor número de personas posibles.

He comprobado con satisfacción como la acampada de Murcia, aunque inicialmente se sintió atacada con este manifiesto/propuesta, ha empezado a recoger y poner en práctica dos de las ideas que allí se planteaban. A saber, están mejorando sustancialmente la estructura de participación y funcionamiento poniendo a la asamblea general en el centro de la toma de decisiones y han comenzado a promover las asambleas de barrio. Sigo pensando que la acampada debería disolverse lo antes posible y mantener las asambleas de forma periódica, pero estos pasos hacia adelante me vuelven a reconciliar con un movimiento que estaba perdiendo su razón de ser.

Aún queda el consenso de mínimos, unos principios generales que nos sirvan de referente a todos. Yo he sido muy crítico con la actitud excesivamente localista de las acampadas, pero después de reflexionar en este sentido estos últimos días, creo que las acampadas están cumpliendo muy bien su labor en el conjunto de la lucha, crear redes locales de participación. Ambas vías, la vía local y concreta y la vía global y generalista son necesarias. Debemos entonces completar esta lucha local con principios generales de actuación que reúnan a su alrededor al mayor número de voluntades posibles, para luego a través de estas redes locales llevarlos a lo concreto, a lo práctico, adaptados a cada realidad.

En la búsqueda de estos consensos hay que tener en cuenta también los contextos globales, es más, lo importante es comprender y estudiar como nos afectan estas dinámicas globales. En mi opinión, es el sistema económico global el causante de esta falta de democracia y de justicia social. Desde los mercados se dirigen las políticas de los países chantajeándolos con la deuda soberana, haciendo que las pérdidas causadas por la especulación desmedida y salvaje sean pagadas y socializadas entre los que menos culpan tienen, los que menos (de todo) tienen. Este sistema económico global actúa en todo el planeta, y aunque pensemos que nada nos conecta con el Norte de África y Oriente Próximo, no es ni más ni menos que la misma causa que se manifiesta de formas diferentes en realidades diferentes. Ellos buscan democracia, nosotros buscamos más participación en la democracia que tenemos; pero las dos realidades buscan el mismo fin, evitar que unos pocos se enriquezcan a costa del bienestar de la mayoría. Y esos pocos son los mismos para ellos que para nosotros. La causa es global, la revolución debe ser global.

Leyendo los ocho puntos de Democracia Real Ya [1], si nos paramos solamente en los encabezados, nos daremos cuenta que son principios generalistas válidos no solamente para España, sino que podrían ser aplicados seguramente en cuasi cualquier país occidental.

Volemos entonces con nuestra imaginación en estos tiempos en lo que todo es posible y realizable hacia todos los lugares de Europa, el consenso de principios europeo no solamente es posible, sino que es necesario para que la lucha concreta que llevamos a cabo en las plazas de toda España llegue a buen fin. Derribemos de una vez las estúpidas fronteras imaginarias para hermanarnos de una vez con los trabajadores de todos los lugares de este continente. Hagamos real la consigna que nació en Grecia, Peoples of Europe, Rise Up!, los primeros que entendieron que solamente desde un sentimiento global y general de cambio, podremos realizar en lo concreto y lo práctico nuestros sueños.

El 15 de Octubre, fecha posible para una manifestación global convocada por Democracia Real Ya, es una buena oportunidad para encontrarnos con el resto de países. Salgamos todos bajo los mismos principios, no estamos tan lejos unos de otros.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

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[1] Democracia Real Ya, Propuestas, http://www.democraciarealya.es/?page_id=234

sábado, 28 de mayo de 2011

El peligro de La Ola en #acampadamurcia

La propuesta es clara, la Asamblea General de la Acampada de Murcia debe ser la única con poder de decidir y las comisiones deben ser únicamente órganos de propuesta y ejecución. Digan lo que digan, yo he estado allí, y en los últimos días nada, absolutamente nada se ha votado en la Asamblea General y todas las decisiones se han tomado en las comisiones. Lo único que se ha hecho en los últimos días en Acampada de Murcia es arengar a las masas para que aplaudan las intervenciones de los ponentes, actitudes más propias del fascismo que de los que nos alzamos el 15 de mayo en busca de más democracia, participación y transparencia.

Ayer 27 de Mayo usé el micro abierto para advertir de está situación, desgraciadamente la propuesta que hice ni siquiera ha sido reflejada en el acta de este día publicada en el blog de la acampada. Os dejo el texto de mi intervención.

Por favor, reflexión.

“¿Alguien ha visto la película de La Ola? ¡Vamos!, animaros, que aquí no se viene solamente a escuchar y a aplaudir o hacer gestos, también se viene a participar.

A los que la habéis visto me alegro de ello, a los que no, os la recomiendo. La película trata de un profesor que imparte clases a adolescentes en un pueblecito de Alemania. En el trascurso de una clase plantea a los alumnos la siguiente cuestión, ¿creéis que el fascismo se podría dar en nuestra época?, ¿ahora en Alemania? Los alumnos obviamente pues respondieron lo que seguramente muchos de nosotros hubiéramos respondido, que no, que era imposible, que estamos en democracia, ... Ante esta respuesta el profesor decide hacer con los alumnos un experimento sociológico, les hace formarse como grupo, con unos ideales, unos símbolos como esta camisa blanca y el gesto y al final, bueno, no voy a contar el final por si alguien quiere verla pero demuestra lo fácil que movimientos tan despreciables como el nazismo y el fascismo pueden darse en la actualidad. La película está basada en hechos reales.

Voy a intentar transmitiros una reflexión que llevo haciendo estos días atrás y bueno, he decido armarme de valor para plantarme aquí y decirla en voz alta. Seguramente diré cosas que os gusten más y otras que os gusten menos, si dijera algo que os gustara mucho os pediría que no aplaudieseis ni hicieseis gestos, solo quiero que escuchéis durante 3 o 4 minutos.

No se si conocéis como surgió el fascismo en Italia, pero nació de movimientos sociales, nació de movimientos de trabajadores, y en época de crisis, como lo que está sucediendo ahora. Mussolini se ve que era un ser atrayente, hasta Gandhi, el Gandhi del que todos hemos oído hablar, después de una visita a Italia dijo de él que era un verdadero superhombre, alguien inalcanzable. Y sin embargo fijaros en todo el dolor y el sufrimiento que generó el fascismo y el nazismo.

Es fácil dejarse llevar por las arengas, por el fervor de la lucha; pero la línea que nos separa del fascismo es más delgada de lo que parece. Con esto no quiero decir que esté ocurriendo en este momento, es más, la organización de la acampada me merece un gran respeto por la gran labor que están realizando, lo mejor que saben y de forma desinteresada. No, pero muchos subirán aquí donde estoy yo, y seguramente en un primer momento tendrán buena voluntad, y los reconoceréis porque dirán que confiéis en ellos, que ellos saben como poner en su sitio a los políticos, que tengáis paciencia que acabaremos con ellos, y por qué no, que los pasaremos a todos por la guillotina. Tenéis que recordad que el verdadero ser del revolucionario parte de un amor profundo al ser humano, de un humanismo radical, y no del odio. Hay que estar atentos porque quizás, cuando nos demos cuenta ya no se pueda rectificar.

La única vacuna contra esto es que seamos críticos con todo lo que acontece a nuestro alrededor y no nos dejemos llevar. Tenemos que pensar todos, aquí y ahora por qué estamos aquí, que nos ha traído hasta aquí, que es lo que nos motiva a estar aquí y actuar en consecuencia con ello. Yo os voy contar que me ha traído hasta aquí, me ha traído el ansía de democracia, participación y de transparencia.

Volviendo con Gandhi, él dijo que no hay camino para la paz, que la paz es el camino; y yo diría que la democracia no está allí lejana y debemos alcanzarla, no, sino más bien que la democracia, la participación y la transparencia son en sí mismas el camino. No podremos gritar a la sociedad que queremos todos estos principios, que confiamos en ellos, que creemos en ellos, si no hacemos gala de esta democracia, aquí, en esta plaza, ahora, entre todos.

Sed muy celosos con estos principios, sed muy críticos, que no os los roben, tened siempre presente que os trajo aquí y actuad en consecuencia. Esto es corresponsabilidad de todos.

Como seguramente estos conceptos que acabo de transmitir son un poco abstractos, para llevarlos a la práctica, para que practiquemos en esta plaza la democracia, la participación y la transparencia, propongo que las conclusiones y las acciones de las comisiones, la creación de nuevas comisiones y los comunicados de la acampada deban ser debatidos y votados aquí, en esta asamblea general, antes de ser llevados a la práctica.

El gesto de levantar o no la mano en señal de voto es lo que realmente da miedo, es lo que realmente tiene fuerza. Aplaudir y gritar, bueno, está bien, te hacen identificarte con una idea, pero no deja de ser como espectador de un espectáculo, de un show, como cuando se aplaude a un equipo de fútbol en el estadio. Pero alzar la mano en señal de voto no solo te hace ser partícipe, sino que te hace ser corresponsable de lo que se vota, adquieres un compromiso con lo votado.

Yo, entre otras razones, pero principalmente, salí el 15 de mayo y vengo aquí para poder decidir nuestro futuro colectivo, entre todos. Hagámoslo realidad, aquí, ahora, ya.

Gracias.”

miércoles, 25 de mayo de 2011

#acampadamurcia, cuando la revolución es de todos

Propuestas para dinamizar las estructuras de crecimiento.

Se ha abierto un intenso e interesante debate en el espacio alternativo sobre cual debería ser el camino que han seguir las acampadas instaladas en las plazas de España, cual es su misión, a que aspiraran y cuál es su fin último, algo que presuponemos, está todavía por definir. El debate y la opinión crítica es necesaria, y más desde lo ocurrido ayer, martes 24 de mayo, en Acampada Murcia.

Durante la mañana del martes 24 de mayo, un grupo de entre 50 y 80 ‘indignados’ irrumpió en las instalaciones de 7RM, entrando en ellas sin permiso con el fin de interrumpir su labor y leer un comunicado de denuncia contra la televisión pública murciana. Dicha acción provocó la primera muestra de debilidad del heterogéneo abanico de personas que forman parte de Acampada Murcia. La acción no estaba aprobada por la asamblea y en un primer momento, un comunicado de Acampada Murcia se desligaba de ésta afirmando “que Acampada Murcia sólo lleva a cabo acciones, manifestaciones y movilizaciones aprobadas en asamblea”. La misma noche del 24 en la asamblea diaria ocurrió, según mi modesto entender, un hecho grave, la comisión de Comunicación se retractó, afirmando que la acción en 7RM sí pertenecía a la acampada, para posteriormente pedir disculpas por la falta de coordinación en la transmisión de información entre la comisión de Acción y la Asamblea. Este hecho ha provocado el desconcierto y el desencanto entre algunas personas que apoyan y siguen Acampada Murcia.

Como decía, lo grave ya no es si la acción ha sido o no pertinente, ni siquiera si era el momento más adecuado, sino la falta de democracia y de transparencia de que se ha hecho gala durante toda la jornada. Nosotros, los que nos alzamos el 15 de mayo, pedimos aquel día una democracia real y participativa y más transparente; y sin embargo uno de los pulmones de esta revolución, Acampada Murcia, actúa de la misma manera que habría hecho un partido político al uso: cierre de filas, control de la información y arenga a las masas. Algo está fallando y posiblemente también esté fallando en otros lugares, por tanto animo a una reflexión pausada que nos permita profundizar en torno a cual debería ser nuestro papel y sobre como llevarlo a cabo.

Desde mi punto de vista, aún no existen asambleas como tales, más bien nos encontramos en un periodo constituyente de estas mismas, por lo tanto, todos los esfuerzos deben ir encaminados a la creación de una estructura sólida de decisión y de participación antes de cualquier otra acción. Solamente desde una estructura participativa, transparente y de democracia real podremos proponer a la sociedad estos principios. Una vez terminado este periodo constituyente los actores del mismo deben dimitir y la asamblea debe decidir unos nuevos actores. Si no se hace así se corre el riesgo de que ciertas personas, aún teniendo buena voluntad, se sientan imprescindibles, monopolicen las estructuras de poder del movimiento y caiga el desanimo en el resto. Que no suceda esto en Acampada Murcia está en nuestras manos.

Riesgos fundamentales que deberíamos evitar:
  • El fracaso. Tenemos ante nosotros una responsabilidad enorme. Un fracaso condenaría a la sociedad durante décadas al estigma de algo que una vez se intentó y no funcionó. No podernos permitirnos el lujo de fallar, en nada, por nada, para nada.
  • El fascismo o cualquier vertiente del autoritarismo. Hay que recordar que el fascismo nació de movimientos sociales y de trabajadores. No es difícil desviarse y hay que ser fiel, por encima de cualquier otra consideración, a los principios de democracia real y transparencia de las acciones que se vienen desarrollando por toda España desde el 15M,. No podemos permitirnos que lo que hoy ha ocurrido en Acampada Murcia se convierta en norma. La línea es más delgada de lo que parece y con la acción sobre 7RM se ha cruzado en cierta manera.
  • La falta de participación: Todo el mundo puede participar donde quiera, cuando quiera y como quiera. Es fundamental. Las comisiones de debate de expertos y profesionales pueden constituir un error de base. No se trata de hacer el mejor programa político de la historia, porque tampoco hace falta en estos momentos. Ahora mismo lo que hace falta es que todo el mundo se sienta parte íntegra y partícipe del movimiento.
Para reconducir la situación, mi propuesta que comparto como documento de trabajo a debatir y ampliar, es que se parta de un programa político que debe ser votado en asamblea. Este programa político debe hacer las veces de ideario o resumen de principios que por el momento deberían bastar. No somos un partido político para mandar leyes al parlamento, desde el principio, somos un movimiento cívico con una serie de exigencias que no nos toca a nosotros concretar, no hemos sido elegidos por nadie para ello, no tenemos legitimidad ninguna para hacerlo, más allá de nuestras ganas por construir un mundo más justo y las horas de nuestras vidas que estamos invirtiendo en configurar y mantener Acampada Murcia. Los partidos políticos son los que han de reinventarse bajo nuestra presión, nada más.

El consenso de mínimos que circula actualmente por la red debería bastar y me parece adecuado, lo reproduzco aquí:
  1. Reforma de la Ley Electoral. El sistema actual fomenta el bipartidismo y la alternancia en el poder mediante un reparto no proporcional de éste. Demandamos una ley electoral que garantice la equidad del voto, independientemente de la opción política y región en la cual se vote. 
     
  2. Democracia participativa. La democracia no debe consistir en conceder autoridad plena durante una legislatura. Los ciudadanos deben poder tomar parte en la toma de decisiones que afecten de manera trascendente a su futuro. 
     
  3. Intolerancia frente a la corrupción y transparencia gubernamental. Afirmamos que la corrupción ejercida por los miembros de los partidos políticos alcanza un nivel intolerable. Por ello demandamos una mayor transparencia en los partidos y las instituciones públicas, así como garantías de una separación fundamental entre los poderes del Estado.
Una vez que tengamos bien definidos los principios en los que se basa este movimiento social, hay que marcarse unos cuantos objetivos alcanzables, e ir actualizándolos según las necesidades y en función de como vayamos evolucionando. Mi propuesta es la siguiente:
  1. Mantener la integridad del campamento, es el pulmón del movimiento.
  2. Informar a la ciudadanía de los principios del movimiento, promocionando la participación y su integración en el mismo.
  3. Llevar los principios del movimiento a los barrios y pedanías, promocionando la constitución de nuevas asambleas vecinales y de barrio.
  4. Coordinarse con las asambleas de otras ciudades y realidades, incluyendo y sobre todo las de otros países. Unos principios comunes son fundamentales.
Estos objetivos deberán también ser votados en asamblea. Todas las acciones del movimiento deberán ir encaminadas a la consecución de los objetivos. No somos ningún sindicato para defender los derechos laborales de nadie, no hemos sido elegidos en ningún momento para ello. Los sindicatos están obligados a refundarse bajo nuestra presión, nada más.

La estructura en comisiones con cargos rotatorios es una buena idea de estructura para las cuestiones organizativas. Las comisiones deberían tener un responsable (rotatorio) y ser abiertas a la participación de cualquier persona. La información de como participar debe estar disponible y ser distribuida por todos los medios a nuestro alcance.

No debe haber portavoces del movimiento, solamente personas que comunican lo decidido en asamblea. Cualquier comentario o decisión de personas que no se haya votado en asamblea se tomará como hecha a título personal y si afecta al movimiento será desautorizada. No podemos permitir que ciertas personas controlen el devenir del movimiento saltándose la legitimidad de la asamblea. Todo comunicado del movimiento será votado en asamblea.

En cuanto a la comisión de debate, no creo que deba haber solamente una, más bien deberían haber varias mesas de debate según temáticas. En estas mesas de debate temáticas podrán participar cualquier persona que tenga interés. Su organización es interna y los participantes decidirán si precisan o no la asistencia de expertos o profesionales. Se debe hacer un esfuerzo por parte de la comisión de acción para promover la participación en las mesas de debate a asociaciones y movimientos sociales, los cuáles llevan mucho tiempo trabajando y con ideas y proyectos geniales.

Las asambleas son organismos de decisión fundamentalmente. Durante la semana las asambleas pueden ser informativas, votación de comunicados y seguir utilizando el micro abierto para que la gente pueda compartir su indignación. La asamblea del sábado por la tarde debería ser la de tomar decisiones, es cuando más gente hay. Se lee el punto de día y se lanza la propuesta, se deja un tiempo para que los asistentes puedan aportar su opinión sobre la decisión que hay que tomar respecto al punto del día y se vota. A continuación el siguiente punto del día y así. El domingo se debería volver a las asambleas informativas y de comunicados.

En cuanto a como comportarse en las asambleas, todos se sientan con los demás menos el que va a hablar y los técnicos de sonido. Todos forman parte de la asamblea y todos a la misma altura, independientemente de las responsabilidades que se tenga. Así es que todos nos sentamos con todos.

Para finalizar me gustaría que se comprendiera que este movimiento, bajo mi humilde punto de vista, no es el movimiento. Somos o deberíamos ser como alguien dijo un lobby ciudadano. No debemos aspirar a nada más porque sería una gran equivocación. Quizás de este movimiento surjan otras estructuras, partidos, sindicatos, asociaciones; pero el movimiento debe seguir siendo la plataforma donde los ciudadanos se sientan integrados y partícipes, un lugar donde poder canalizar su indignación.

Sin líderes, sin símbolos, sin banderas.

"La revolución debe realizarse en los hombres antes de realizarse en las cosas."

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

domingo, 22 de mayo de 2011

El nacimiento de una nueva Internacional

El 1 de febrero de 2011 escribí la primera entrada en este blog, La Estrategia Global. La intención de aquel artículo era plasmar la idea que circulaba por mi cabeza acerca de la necesidad de una nueva internacional y de como debería ser la estructura de la misma. Quisiera recordarlo ahora porque en aquel artículo planteaba que las bases de esta supuesta Internacional deberían ser las asociaciones y los movimientos sociales, en lo que podríamos denominar un movimiento de abajo a arriba, de la ciudadanía hacía las grandes instancias de poder, y no viceversa.

En este mismo blog, el 28 de febrero de 2011 escribí La rebelión árabe y la revolución permanente. Aparte de otras muchas cuestiones que traté en aquel artículo quiero destacar un párrafo en concreto:

“(...) Nuestros países occidentales, “democráticos”, son la minoría burguesa explotadora del mundo que condena a la pobreza y a la miseria a la mayoría de los seres humanos de este planeta. No cabiendo esperar que la burguesía se rebele contra si misma, estamos asistiendo a la constatación de una rebelión de sur a norte, de los países subdesarrollados hacia los países desarrollados. Desde un punto de vista global todo parece tener más sentido, aunque reconozco que es demasiado pronto para hablar de revolución árabe, y menos aún de revolución global. (...)”

No es mi intención hacer autobombo, ni mucho menos, pero ya entonces tenía la intuición de que era posible que una revolución partiera de sur a norte, de los países subdesarrollados a los países desarrollados, de forma global, y que esta debería tener una estructura de red de asociaciones o red de movimientos sociales.

Mucho se está hablando de la naturaleza de la revolución que está en marcha en España y hacia donde nos podría llevar está explosión de descontento y de inteligencia colectiva. Ahora mismo escribo desde la acampada de Murcia. Quisiera resaltar una sensación que tengo en Murcia y que supongo que es extensible a las plazas de todo el mundo, y es la línea tan clara respecto a la necesidad de la internacionalización del movimiento. La diferencia respecto a Islandia precisamente es esa, no podemos quedarnos en España, el movimiento debe ser global.

Punset afirma que la parte del cerebro destinada al raciocinio es bastante más pequeña que la destinada a los mecanismos de la intuición, argumento que usa para afirmar que al ser humano no le ha ido tan mal usando la intuición y que deberíamos tenerla más en valor. Voy a hacer uso de ella aventurándome a lanzar una hipótesis que este momento es bastante remota. Bajo mi humilde opinión, y con todas las dificultades que surgirán en el futuro, estamos ante el nacimiento de una nueva internacional basada en los movimientos sociales, algo como el FSM pero con un programa político concreto, y con idea clara de la lucha de clases. Como dije en su momento, en la vía de radicalizar la democracia en todo el mundo.

Muchos de los que están ahora en las plazas seguramente no hayan leído a Marx, ni a Lenin, ni a Gramsci. Quizás no sepan nada del marxismo, ni de la lucha de clases. Aún así están dando una lección de praxis, de experiencia práctica y de inteligencia colectiva. Y lo están haciendo en la calle, en la mía, en la tuya, en la nuestra, en la de todos. Dejemos pues que busquen colectivamente a su manera aquello que veíamos tan lejos y que en estos momentos se vislumbra más cercano, el socialismo.

No nos fijemos en las urnas, estemos atentos a las plazas de todo el mundo. Las revoluciones son las locomotoras de la historia, y añado, las revoluciones se ganan en la calle.

lunes, 28 de febrero de 2011

La rebelión árabe y la revolución permanente

“En resumen, los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente”
IV Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposición, Manifiesto comunista, Marx y Engels

Antes de empezar quisiera destacar la lección de humanidad, sensibilidad y solidaridad que nos está dando el pueblo árabe a esta vieja Europa y al socialismo latinoamericano, ese mismo pueblo árabe que nos han vendido como extremista y terrorista, que aún en la adversidad de la situación de sus propios países son capaces de ofrecer ayuda a los desplazados provenientes de Libia con los pocos medios que tienen, sin quejarse.

Asisto estupefacto a como un dogma se extiende y contamina toda concepción marxista respecto a Libia, porque la causa a defender es la de “Gaddafi es nuestro hombre”. En estos últimos días he leído, escrito, reflexionado y debatido; y cuando se analiza en profundidad la teoría de la conspiración en Libia al final se llega a un muro infranqueable. A saber, si la OTAN entrara en Libia “Gadafi sería nuestro hombre, todo es un montaje organizado por el imperio para derrocarlo y hacerse con el petróleo libio”.

Analicemos primero los postulados de esta teoría de la conspiración para intentar llegar al fondo de la cuestión, la defensa a toda costa del nacionalsocialismo (como llamaba Trotsky a los postulados de Stalin, el socialismo en un solo país [1]) haciendo uso para ello de la causa antiimperialista.

“Libia es otra Venezuela” [2]. El análisis de la teoría de la conspiración comienza con el petróleo. Como todos sabemos Libia es un gran productor de crudo y por lo tanto susceptible de ser controlada y/o invadida por el imperio. Por ello interpretan que todo lo que está ocurriendo en Libia obedece a un complot del imperio para hacerse con el control del petróleo libio. ¡Como si las multinacionales del petróleo no estuvieran ya en suelo libio! ¡Como si Gadafi no hubiera estado garantizando en la zona la estabilidad del imperio!

¿Pensáis realmente que lo que se está montando en Libia se monta desde fuera? ¿Pensáis realmente que todo lo que se está montando en el mundo árabe, no solo en Libia, se monta desde fuera? ¿Pensáis que Libia es distinto del resto de los países árabes? ¿Las revueltas en Iraq también son promovidas por el imperio? ¿Qué está buscando el imperio en Iraq con las revueltas contra sigo mismo? ¿Estáis intentando defender que todo lo que pasa en el mundo árabe es distinto a Libia? ¿O por el contrario estáis defendiendo que todo lo que pasa en el mundo árabe es un complot mega mundial?

Responder a todas estas preguntas haciendo uso de la citada teoría de la conspiración solamente llega a un punto, a la contradicción y al absurdo. No reconocer las causas globales que están entrando en juego en Libia nos lleva a la teoría de la conspiración y al error. El pueblo Libio se alza en su ámbito local por causas en su mayoría globales, alza de los precios de los alimentos, paro, falta de futuro de la juventud, ausencia de derechos sociales. Es una rebelión de los árabes en contra de sus sistemas semi feudales por razones esencialmente globales.

Otro postulado viene a afirmar que la manipulación de la información proveniente de Libia demuestra la mano del imperio en un plan magistral para hacerse con el petróleo de la zona [3]. Es obvio que los países occidentales intentan posicionarse junto con el caballo ganador, una vez que han comprobado que el régimen libio no iba a poder reprimir las revueltas. Es obvio que una vez apostado por el caballo ganador van a intentar alinearse con él, manipular la información en su beneficio e interferir todo lo posible en el proceso que se está abriendo ahora en Libia. Pero todo esto no demuestra ningún plan. Demuestra que son más inteligentes, versátiles y rápidos que la izquierda europea y latinoamericana en posicionarse. Es más, en esta deriva de diferenciar Libia de Túnez y Egipto, se ha llegado a afirmar que el resto de rebeliones han sido pacíficas, lo cuál es más absurdo todavía [4]. Sin embargo, las noticias que nos llegan desde Libia son que los “rebeldes” no van a aceptar una intervención extranjera [5], información no sospechosa de ser manipulada por el imperio.

La bandera de la causa antiimperialista no es nuestra bandera, hacemos uso de ella pero no es nuestra bandera. Tenemos nuestra propia bandera, la del proletariado. Antiimperialismo es distinto que socialismo. Antiimperialismo no es construcción del socialismo [6]. Y es que tengo la extraña sensación de que ciertos silencios esconden detrás visiones y posiciones nacionalsocialistas, que se verían en entredicho si las revueltas actuales se convirtieran en una revolución global árabe. Algunos sillones se volverían tremendamente incómodos.

Llegados a este punto cabe preguntarse entonces ante qué tipo de revoluciones estamos, a donde nos pueden llevar y cual es el papel del proletariado árabe.

En primer lugar, aún con la cantidad de humo y polvo que existe todavía en el aire y que nos impide ver con claridad la situación, parece haber un patrón común en todas las revueltas árabes, y Libia no es distinta, a saber, reivindicaciones democráticas. Estamos ante revoluciones democráticas. Para centrar la situación, partimos de sistemas cuasi feudales (al menos no han “disfrutado” aún de una democracia liberal al uso) en donde ha estallado una ola de revoluciones democráticas, que aplicadas al contexto particular de cada nación nos dan las situaciones distintas que actualmente existen en Túnez (sin rumbo), Egipto (tutela del ejercito) y Libia (represión). No voy a entrar en el debate de si el proletariado está al frente o no de las manifestaciones, si está más o menos organizado, o si tardará más o menos en organizarse. Lo que debe quedar claro es que hay una ausencia total de oposición organizada, incluyendo una oposición burguesa y liberal, y desde un punto de vista marxista, la única clase que parece capaz de organizarse y satisfacer las demandas democráticas de la población es el proletariado (uniéndose para ello con otros colectivos más numerosos), la única verdaderamente revolucionaria.

En segundo lugar me gustaría señalar que no es la primera vez que ocurre, hace ya 94 años pasó algo parecido en Rusia, una revolución democrática en febrero de 1917 ponía fin al sistema zarista. Y como entonces, estamos asistiendo a rebeliones contra los gobiernos provisionales establecidos, caso de la reciente dimisión del primer ministro tunecino a causa de la presión en la calle árabe [7], o las continuas manifestaciones en Egipto. Y comparo la situación del norte de África y Oriente Medio con la Rusia de principios del siglo XX con total conocimiento de causa, pues, a pesar de las diferencias, partimos de sistema autocráticos, sin una oposición burguesa organizada, y con una población empobrecida. Siguiendo con este razonamiento, y si los postulados de Trotsky de la revolución permanente [8] se cumplen en esta ocasión, no es descabellado pensar que la izquierda revolucionaria árabe consiga organizarse y lo que ha empezado siendo una revolución democrática acabe derivando interrumpidamente en una revolución socialista y proletaria.

En tercer lugar cabe destacar el carácter global de las rebeliones que estamos presenciando. Intentar plantear la cuestión país a país, contexto a local a contexto local, bajo mi punto de vista es un error, pues las causas son esencialmente globales; crisis sistémica, subida del precio de los alimentos, paro, falta de futuro, ausencia total de derechos sociales;  todas ellas comunes a todos los países árabes. El capital se ha globalizado, globalizando consigo sus propias contradicciones pero también globalizando consigo nuevos elementos y medios de lucha. No hay que desdeñar la importancia de internet y las redes sociales en los levantamientos, pero solamente son el medio de comunicación global, en una rebeldía global (al menos en el contexto árabe), dentro de un capitalismo global, inmerso en una crisis global. Nuestros países occidentales, “democráticos”, son la minoría burguesa explotadora del mundo que condena a la pobreza y a la miseria a la mayoría de los seres humanos de este planeta. No cabiendo esperar que la burguesía se rebele contra si misma, estamos asistiendo a la constatación de una rebelión de sur a norte, de los países subdesarrollados hacia los países desarrollados. Desde un punto de vista global todo parece tener más sentido, aunque reconozco que es demasiado pronto para hablar de revolución árabe, y menos aún de revolución global.

En contraposición al razonamiento que he intentado exponer en este artículo, solamente he encontrado miedo. Miedo a la mano imperialista. Miedo a las tribus libias. Miedo a la intervención de la OTAN. Miedo a la situación de incertidumbre. Miedo a la revolución. Miedo al cambio. Olvidemos el romanticismo de las revoluciones. Las revoluciones son duras, tremendamente violentas, inciertas, crueles y dolorosas. Pero no tengamos miedo al poder de cambio de una revolución pues los que tienen que tener miedo son otros.

Visto que es uso común manipular con el miedo, voy a intentar hacerlo con la ausencia del mismo, ¿realmente tenéis miedo a que el mundo cambie?, los que os hacéis llamar socialistas, comunistas, revolucionarios, sabios o humanistas; ¿tenéis miedo?.

Peoples of Europe, rise up!
Un mundo, una revolución global

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[1] León Trotsky, La Revolución Permanente, edición Diario Público, España, 2009, p. 31


[3] El montaje de la represión de manifestantes en Libia con cazabombarderos . Nuevas mentiras para justificar la injerenCIA imperialista en el norte de África, http://antimperialista.blogia.com/2011/022301-el-montaje-de-la-represion-de-manifestantes-en-libia-con-cazabombarderos-.-nueva.php

[4] Jon Juanma, Revoluciones pacíficas, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123019



[7] Alma Allende, Ghanoushi cae, la Qasba sigue en pie, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123309

[8] León Trotsky, La Revolución Permanente, edición Diario Público, España, 2009

viernes, 25 de febrero de 2011

Crítica a la teoría del complot en Libia

Está surgiendo en la izquierda española, al menos que yo sepa, la idea de que las rebeliones concretamente en Libia se deben a un complot imperialista en la zona (leer por ejemplo El montaje de la represión de manifestantes en Libia con cazabombarderos . Nuevas mentiras para justificar la injerenCIA imperialista en el norte de África), con el fin de derrocar a Gadafi.

Yo defiendo sin embargo que lo que estamos viviendo es un alzamiento global en el mundo árabe por razones en su mayoría de carácter global y por lo tanto, Libia no puede diferenciarse del resto de países árabes. Sobre este tema ha surgido un debate en 3i en la noticia http://laboratoriodenoticias.es/spip.php?article189.

Os copio aquí un comentario mío que reproduce lo que yo defiendo en contraposición a la teoría del complot.

"¿Pensáis realmente que lo que se está montando en Libia se monta desde fuera? ¿Pensáis realmente que todo lo que se está montando en el mundo árabe, no solo en Libia, se monta desde fuera? ¿Pensáis que Libia es distinto del resto de los países árabes?

Irán apoya a los "rebeldes", ¿quiere decir esto que Irán se alinea con el imperio? ¿Las revueltas en Iraq (http://www.rebelion.org/noticia.php...) también son promovidas por el imperio? ¿Qué está buscando el imperio en Iraq con las revueltas contra si mismo?

Es que la teoría del complot se cae por si misma, ¿estás intentando defender que todo lo que pasa en el mundo árabe es distinto a Libia? ¿Libia que pasa, que es especial y por eso es distinto? ¿Me puedes explicar porque Libia es distinta a todas las demás naciones árabes en las que hay revueltas? ¿O ahora es que vas a defender que todo lo que pasa en el mundo árabe es un complot mega mundial?

¿Sabéis cual es el problema?, que no habéis superado aún la III Internacional, que seguís empeñados en ver las revoluciones dentro del contexto de un país concreto únicamente, y como con esta teoría no podéis explicar lo de Libia, entonces tenéis que recurrir a que es un complot externo. Todo con tal de negar el carácter global de lo que está pasando.

Que las revueltas en los demás países de la zona han sido pacíficas es otro absurdo, http://www.rebelion.org/noticia.php...

Entiende que antiimperialismo es distinto que socialismo. Antiimperialismo no es construcción del socialismo. Lee lo que ocurrió en Irán con el partido comunista por apoyar una línea antiimperialista que fue la de los ayatolás: http://www.rebelion.org/noticia.php...

Lo que está pasando son alzamientos en cada contexto local por motivos globales. Por eso Libia no se salva, no es un alzamiento contra Gadafi en concreto, es un alzamiento contra la subida de precios, contra el paro, contra la falta de futuro, es una rebelión al papel que hemos decidido desde occidente que tienen que jugar los países árabes.

Yo no comparo a Gadafi con Franco, lo comparáis vosotros, porque estáis actuando como los ingleses en la guerra civil, que decían "si si, la república está muy bien, pero nuestro hombre es Franco". Y vosotros estáis diciendo, "sí sí, todo esto está muy bien de la revolución global, pero nuestro hombre en la zona es Gadafi".

Como decía Trotsky, las diferencias teóricas al final se ven enfrentadas en la práctica.

Una cosa está clara, ninguno de los dos queremos ver a la OTAN, tú porque piensas que van a deponer a Gadafi, yo porque pienso que van a desarmar al pueblo y colocarán al frente a ex-miembros del gabinete de Gadafi. ¿O por qué te crees que uno de los primeros que dimitió fue el representante en la ONU?"

Los americanos son muy rápidos en manipular, controlar e intentar orientar lo que está pasando para defender sus intereses imperialistas. Sin embargo, nosotros dudamos, nos ponemos a discutir sobre si es un complot o no. Sería un error garrafal no apoyar ahora a los trabajadores/as libios.