"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

viernes, 1 de agosto de 2014

El horror del genocidio a través de la mirada de Alma

De Srebrenica a Gaza.

 

Pedro Luis López, @estrateglobal - Activista social y participante en Podemos Murcia.

En el verano de 1997 un autobús escolar aparcaba en las cercanías de lo que entonces era El Albergue Juvenil de El Valle. De él descendían niños y niñas bosnias de diferentes etnias de entre 8 y 14 años; en general bastante delgados, con caras de entre timidez, miedo y sorpresa. La mayoría eran musulmanes provenientes del campo de refugiados de Zivinice, supervivientes de la ciudad de Srebrenica, tomada años atrás por el ejército serbobosnio (VRS) durante la Guerra de Bosnia. Los pequeños se encontraban en Murcia para pasar unas vacaciones organizadas por la ONG “Paz Ahora”.

Dos años atrás, el 12 de julio de 1995, en el hotel Fontana de Bartunac de Srebrenica, Ratko Mladic, Jefe del Estado Mayor del VRS, se dirigía en tono amenazante, frente a un cerdo degollado, al Coronel holandés de los Cascos Azules Thomas Karremans: «Esto es lo que os espera a ti y a tus hombres si no obedeces». El día anterior el ejercito serbobosnio había tomado la ciudad. Thomas Karremans aceptó todas las exigencias, incluida la de aparecer en una fotografía bebiendo aguardiente con los serbios.

El contingente de tropas del UNPROFOR (Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas) que comandaba Karremans tenían el cometido de proteger Srebrenica, declarada “área segura” por la ONU tiempo atrás. Precisamente por esta condición se habían refugiado 60.000 civiles musulmanes en la ciudad tras el avance de las tropas serbobosnias. Tras la toma de la ciudad los Cascos Azules se retiraron al complejo de la ONU de Potocari, donde se congregaron aproximadamente entre 20.000 y 25.000 refugiados musulmanes buscando protección. Los serbobosnios separaron a los hombres en edad militar (de 16 a 60 años), eran unos 1.700, fueron deportados a zonas serbias y asesinados de diferente manera. Las mujeres, niñas y niños fueron deportados en principio a zonas controladas por el gobierno Bosnio, algunos autobuses nunca llegaron. Antes de la toma de la ciudad una columna de 15.000 hombres se congregó en aldeas del norte de Srebrenica para emprender el camino de huida hacia Tuzla a través de una zona montañosa, casi sin víveres, y con el continúo acoso y emboscadas del VRS. Solo llegaron a Tuzla unos 7.000.

La masacre de Srebrenica fue unos de los mayores genocidios cometidos desde la II Guerra Mundial. Más de 8.000 bosnios musulmanes, la mayoría hombres, fueron asesinados en unos pocos días en una zona declarada “área segura” por la ONU que durante aquellos terribles días miró hacia otro lado.

De este contexto provenían una gran parte de los niños y niñas que pasaban sus vacaciones en Murcia en el marco del programa “Vacaciones por la Paz”.

Por aquel entonces nuestro Gobierno Regional ya era bastante incompetente. Los pequeños fueron recibidos en el Palacio de San Esteban y agasajados con un suculento almuerzo con todo tipo de embutidos derivados del cerdo. El entonces vicepresidente, Gómez Fayrén, exclamaba: ¡pero hombre, ¿como es que nadie nos ha avisado de que no comen cerdo?!. Interesarse en la historia, circunstancias y cultura de estos traumatizados invitados era pedir demasiado. Aún así, a pesar de estas torpezas, los niños bosnios pasaron en general un agradable verano junto a adolescentes murcianos.

De lo niños y niñas de aquel verano solo logro recordar un nombre, Alma. No se la podía coger de la mano, no hablaba, no jugaba, no sonreía, tenía miedo a la oscuridad y tenía siempre una mirada perdida buscando inútilmente explicaciones a los horrores vividos. Alma transportaba en sus ojos el horror del genocidio.

El pasado 24 de julio una escuela bajo control de la UNRWA (Agencia de la ONU para los refugiados de Palestina) en la localidad de Beit Janún, al norte de la franja de Gaza, que estaba siendo usada como refugio seguro por más de 1500 palestinos y palestinas, fue bombardeada por el ejército israelí causando 17 muertos y centenares de heridos. La ofensiva militar sobre Gaza por parte de Israel no es una guerra, es un genocidio que lleva más de 1300 asesinatos, 30% niños y niñas, perpetrado por una fuerza militar ocupante contra población civil en base a diferencias raciales, religiosas y culturales; en un territorio densamente habitado donde el 50% de la población es menor de 18 años. Gaza está desde el verano de 2007 militarmente bloqueada por tierra, mar y aire para personas y mercancías; lo que convierte la franja en un campo de concentración de facto bajo control de Israel a los ojos del derecho internacional y del sentido común.

La conocida como Directriz 7 enviada en marzo de 1995 por Radovan Karadzic, presidente de la Republika Sprska, al VRS sobre la estrategia a seguir en Srebrenica afirmaba: «... Crear, mediante operaciones de combate bien planificadas, una situación de inseguridad tal, que no haya esperanza de supervivencia de vida alguna para los habitantes de Srebrenica». Las estrategias se repiten, y las víctimas también. Tras el bombardeo de la escuela de la UNRWA la mirada de Alma aparecía de nuevo en el rostro de una niña palestina que lloraba desconsolada mientras se aferraba a los restos de su padre contenidos en una maleta negra.

Malditos seáis, malditos los Karadzic, los Mladic y los Netanyahu; malditos una y mil veces. Malditos los que enarbolan las banderas ultranacionalistas de las diferencias raciales, culturales y religiosas para alentar y ejecutar genocidios y limpiezas étnicas. Ojalá las miradas traumatizadas y horrorizadas de todas las Alma del mundo os persigan en vuestras pesadillas hasta que os coman los gusanos.

lunes, 5 de mayo de 2014

Podemos: ¿quién teme a la democracia?

Podemos desde una perspectiva gramsciana


Han pasado ya algunos meses desde que el 17 de enero de este año se presentara en el Teatro del Barrio en Lavapiés, Madrid, la iniciativa Podemos de la mano de Pablo Iglesias y otros intelectuales y activistas sociales. El objetivo de la iniciativa entonces y ahora sigue siendo “convertir la indignación ciudadana en cambio político” a través de “la decencia, la democracia y los derechos humanos”. Iñigo Errejón entonces con mucho acierto afirmaba que “basta escuchar las conversaciones en el bar o en el bus para ver que el escenario se puede abrir a la recuperación de la política por parte de la ciudadanía”. Pablo Iglesias terminaba por rematar que “esta campaña puede ser un instrumento de autoorganización de la gente” [1]. Democracia, recuperar la política por la ciudadanía, autoorganización de la gente; esta fue la presentación de Podemos.

Entonces y ahora Podemos no termina de ser nada en concreto y terminado, sino un organismo en plena [auto]construcción y movimiento, quizá solamente una oportunidad de creación de un movimiento (o partido) de masas plural que rompa y de solución a un régimen que se desmorona, el régimen surgido del consenso del '78. Podría ser nuestro particular príncipe moderno. «Para que esto ocurra, es preciso que se haya formado la convicción férrea de que es necesaria una determinada solución de los problemas vitales» [2] en palabras del propio Gramsci.

Teniendo en mente este horizonte estratégico a medio plazo, la construcción de un movimiento de masas, al que habría que añadir el adjetivo de democrático recogiendo la consigna destituyente del 15M «lo llaman democracia y no lo es», preocupan opiniones como la de Jorge Moruno, persona muy cercana al grupo promotor (y grupo dirigente) de Podemos:

«"¿Todo el poder a los Círculos es realmente una síntesis que propone un salto democrático a la altura de los tiempos? Yo creo que no. Considero que los ingredientes teóricos y políticos que están detrás de esta lectura son profundamente insuficientes. Todo el poder a los soviets era una consigna que resultaba útil en una Rusia que en el siglo XX todavía no había conocido la modernidad. Respondía a una forma-partido que emulaba la cooperación obrera en la fábrica dentro de un contexto de autocracia zarista. Los Círculos no pueden ser las bases de una estructura clásica, los círculos también deben ser desbordados por la ciudadanía que oxigena el olor a cerrado de los partidos. Podemos no tiene como ambición ocupar un porcentaje dentro del reparto en el supermercado electoral, ni un nicho de representación. No hay que crear más patriotas de partido, ni más siglas celosas con el resto de organizaciones existentes, tampoco su objeto debe ser buscar la unificación de las ya existentes. Esta sería una ambición política muy limitada, intelectualmente torpe, muy cómoda, poco valiente y arriesgada."
¿Todo el Poder a los Círculos?» [3]
Aquí hay un argumento tramposo, a saber: que los círculos sean las bases del movimiento (o partido) acerca a Podemos al partido clásico, deben ser desbordados por una masa de gente. Sin embargo esta masa de gente sería amorfa, sin estructura, y por lo tanto carente de capacidad de decisión. En la práctica lo que propone Moruno es un grupo central que lo decide todo y una masa amorfa que actúa, pero que no delibera. En términos gramscianos estaríamos hablando de una suerte de centralismo burocrático; y es precisamente el centralismo burocrático lo que acercaría Podemos a la concepción de partido propia del régimen del '78. Sin embargo, la autonomía y la capacidad de decisión de los círculos, siendo pequeños (o grandes) centros de poder democrático que se van coordinando a niveles más altos cada vez, acercaría la política a esta masa amorfa de personas y les permitiría intervenir democráticamente, lo que diferenciaría Podemos de la concepción setentayochista de partido.

No por casualidad Gramsci diferenciaba tres elementos del partido de masas para que este pudiera cumplir el cometido destituyente del antiguo régimen y constituyente de una nueva sociedad:
  1. «Un elemento difuso, de hombres [y mujeres] comunes, medios, cuya participación viene dada por la disciplina y la fidelidad, no por el espíritu creador y altamente organizativo» [2]. Sería esta ciudadanía que desborda de la que habla Moruno. Sin estos el partido no existiría, pero sin embargo por si solos no lo formarían, necesitan de una fuerza que los cohesione y organice.
  2. «El elemento cohesivo principal, que se centraliza en el ámbito nacional, que da eficiencia y potencia a un conjunto de fuerzas que si se abandonases a sí mismas no contarían para nada o casi nada; (...)» [2]. Es decir, una cantidad de personas dirigentes que son capaces de cohesionar, una fuerza inventiva, creadora, que lleva la iniciativa, surgidos del propio movimiento.
  3. «Un elemento medio que articula el primer elemento con el segundo, que los pone en contacto, no sólo «físico» sino también moral e intelectual» [2]. En nuestro caso, los círculos, que están formados por personas surgidas del primer elemento, que construyen democracia, que deliberan, que articulan el movimiento, que conectan el segundo elemento dirigente con la masa difusa y no organizada. El elemento del que se olvida Moruno o que directamente ataca.
Cabe preguntarse entonces, ¿la consigna “todo el poder a los círculos” no es contradictoria con la existencia del segundo elemento de dirigentes? Depende, depende de la actitud de estos dirigentes y de la capacidad de los dirigidos de corregir los excesos del liderazgo. «Debe estar claro, sin embargo, que la división entre gobernados y gobernantes, aunque equivalga en última instancia a una división de grupos sociales, también existe, tal como están hoy las cosas, en el seno de un mismo grupo, incluso de un grupo socialmente homogéneo; en cierto sentido puede decirse que esta división es una creación de la división del trabajo, es un hecho técnico» [4]. Es decir, la existencia de dirigentes es un hecho técnico, no de poder, y por lo tanto no contradictoria con la consigna en cuestión, aunque para evitar los excesos del liderazgo hay que fijar una serie de principios (elección democrática, revocabilidad, rendición de cuentas, rotación de cargos, …) «inderogables» y aquí es cuando se cometen los errores más graves. Pues parece que «se cree que al proclamarse el principio del grupo en cuestión, la obediencia tiene que ser automática, debe producirse sin tener que recurrir a una demostración de «necesidad» y de racionalidad; más aún, se cree que la obediencia debe ser indiscutible» [4]. Nada más lejos de la realidad, la lealtad dentro de la organización, la disciplina por usar un término usado por el propio Gramsci, debe exigirse y es garantía de libertad y de orden democrático siempre y cuando el origen del poder que ordena esta disciplina sea democrático, es decir, si es una función técnica especializada y no un arbitrio. Por ello es importante seguir construyendo estructuras democráticas dentro de Podemos que evite el uso tan dañino de los arbitrios, empleados en más de una ocasión en Podemos ante la falta de estas mismas estructuras.

¿Como ordenar democráticamente Podemos entonces?, ¿como articular estos tres elementos de los que habla Gramsci?, ¿como alejar Podemos del centralismo burocrático donde hay una minoría que decide y una mayoría que actúa pero que no delibera?, ¿como organizar Podemos? «La «organicidad» sólo puede darse en el centralismo democrático, que es un «centralismo» en movimiento, por así decir, o sea, una continua adecuación de la organización al movimiento real, un contemplar los impulsos de la base con el mando de arriba, una inserción continua de los elementos que provienen de las profundidades de la masa en el molde sólido del aparato de dirección que asegura la continuidad y la acumulación regular de las experiencias; este centralismo es «orgánico» porque tiene en cuenta el movimiento, es decir, el modo orgánico de revelación de la realidad histórica, y no se entumece mecánicamente en la burocracia y, al mismo tiempo, tienen en cuenta todo cuanto es relativamente estable y permanente o que, por lo menos se mueve en una dirección fácil de prever, etc» [5]. Es decir, dentro de Podemos se deben crear las estructuras necesarias, a partir del poder democrático que emana de los círculos, para asegurar que la dirección es un hecho técnico que tiene en cuenta el movimiento y los cambios de la base. Un reto que ya es abordado continuamente desde los círculos, en donde se combina la urgencia de las elecciones con la construcción por abajo y la formación de coordinadoras que permiten ir centralizando los debates. Dicha construcción democrática debe culminar después de las elecciones en un proceso constituyente que debe iniciarse en el encuentro de junio, donde debe respetarse la diversidad y la pluralidad de los círculos con asistencia delegada.

¿Quién teme a la democracia? Los círculos no y más valdría que algunos dejaran de usar la imagen de Gramsci, lo que no deja de ser característico en esta sociedad profundamente liberal, individualista y de liderazgos carismáticos, y se esforzaran en unir la teoría con la práctica, más allá de urgencias coyunturales.

Pedro Luis López Sánchez, @estrateglobal

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[1] Pablo Iglesias presenta Podemos como “un método participativo abierto a toda la ciudadanía”, publico.es, http://www.publico.es/politica/495962/pablo-iglesias-presenta-podemos-como-un-metodo-participativo-abierto-a-toda-la-ciudadania

[2] El partido político, El príncipe moderno, Antonio Gramsci.

[3] Opinión de Jorge Moruno publicada en la red social facebook.

[4] Elementos de política, El príncipe moderno, Antonio Gramsci.

[5] Sobre la burocracia, El príncipe moderno, Antonio Gramsci.
 

sábado, 5 de abril de 2014

La delgada línea de la dignidad

Réplica al artículo del comisario Ignacio del Olmo "La delgada línea azul"



Pedro Luis López, @estrateglobal

 
El viernes 28 de marzo el comisario de policía Ignacio del Olmo Fernández nos sorprendió con un artículo en La Verdad de la Región de Murcia titulado “La delgada línea azul”, donde en vez de desarrollar una disculpa sincera por estos años de intimidaciones, multas injustificadas, violencia policial y represión que más adelante detallaré, emplea un romanticismo militar absurdo, infantil y trasnochado, impropio de un mando policial en una democracia, para intentar convencernos de que ellos son los valientes que mantienen “la delgada línea azul, la que separa el orden del desorden”. Nada más lejos de la realidad querido comisario, el desorden ya lo tienen millones de personas en este país fruto de la miseria y de la estafa, incluidos aquellos a los cuales usted dirige indirectamente su artículo para motivarlos y mantenerlos firmes en la dura y romántica tarea de reprimir a un pueblo digno.

No voy a usar mis palabras para describir la situación por la que pasa mucha gente, voy a usar las palabras de Dani, el chico de Murcia encargado de hablar por la columna sureste en el acto final de la manifestación de las marchas de la dignidad del 22 de marzo, acto que nuestros queridos guardianes del orden, y sus fieles escuderos los infiltrados, se encargaron de reventar antes de que finalizara y así salir en los telediarios. Bien, pues como dijo Dani “¡basta ya!, estamos hartos de recortes”, porque “nosotros no queremos caridad, queremos trabajar, que el trabajo es un derecho” y además “estamos hartos de los gobiernos de la troika”. Porque “cada vez que una persona desahuciada salta desde una ventana es un asesinato”, “cada vez que a una persona le reducen la dosis de medicación porque no puede permitírselo es un genocidio” y “cada vez que una niña se acuesta con hambre o se desmaya en la escuela porque no ha podido comer, eso es una tortura”.

Como decía mi abuelo la dignidad es lo último que se pierde. En esta vida hay muchas líneas y una de ellas es precisamente la línea de la dignidad; y este pueblo está demostrando no estar dispuesto a sobrepasarla. El 22 de marzo, y retomando el tono melodramático del artículo de nuestro hidalgo caballero, fue una de las pocas veces que me sentí orgulloso de vivir en esta tierra, porque ahí estaba un pueblo digno diciendo masivamente que no está dispuesto a perder sus derechos, esos por los que mi abuelo y las abuelas y abuelos de muchos lucharon, y antes de ellos otros y otras.

Y si nuestro gallardo y valiente comisario tiene una “masa anónima” de personas delante suya que le odia, un mando policial debería preguntarse por qué, en vez de escribir un artículo intentando equiparar a la gente común con un ejército regular al que hay que contener para preservar no se sabe muy bien qué “orden”, visto que la mayoría ya vivimos en el desorden. Y ya que nuestro gran héroe, por más que se pregunte por qué, las explicaciones no le alcanzan, se las detallo yo para qué no las olvide.

El 29 de septiembre de 2012 en el marco de las manifestaciones “Ocupa el congreso” una moto policial atropella a Alan, un chico de apenas 16 años, rompiéndole el tobillo el cuál necesitó cinco clavos, aparte de recibir malos tratos. La policía lo denunció y amenazó. Alan salió absuelto y hay un policía imputado. El 12 de octubre de 2012 hubo una manifestación antifascista para denunciar una manifestación de ultraderechistas. La policía nacional denunció a 16 personas de la manifestación antifascista, dándose la circunstancia que la mayoría de ellos no estaban en Murcia aquel día, evidenciando un caso de listas negras. Todos han salido absueltos. El 14 de noviembre de 2012 un policía nacional le pateó la cara a Carlos Gorairis en el marco de la huelga general. Está imputado de oficio por la fiscalía en una actuación sin precedentes en el Estado. En este mismo caso otros policías están imputados por mentir en su declaración diciendo que hubo provocación previa de los manifestantes con lanzamiento de piedras, lo cuál era mentira como demostraron los vídeos. El 2 de abril de 2013, día de la conocida fiesta del Bando de la Huerta en Murcia, miembros de la UPR intimidaron y detuvieron a cinco vecinos de Santiago el Mayor que protestaban a favor del soterramiento de las vías. Una vecina madre de dos hijos fue arrojada violentamente contra el suelo lo que le provocó la rotura de la muñeca y tendrá secuelas de por vida. Hay varios policías denunciados. Y para terminar hay otro policía nacional imputado por agresiones a un inmigrante, Abou, en un caso de represión racista. Y esto son sólo algunos de los casos más representativos.

Tras el 22 de marzo, y mientras los medios de masas anuncian a bombo y platillo que un policía nacional de Cartagena tiene un corte, el resultado para los que sufrimos los recortes es espeluznante: un joven de 19 años pierde la visión de un ojo por el impacto de una bala de goma, un ojo más a añadir a esta lista macabra, otro joven pierde un testículo por un disparo a bocajarro de los antidisturbios, y por otro lado los detenidos en la manifestación del 22M han denunciado malos tratos y torturas en comisaria.

Aún así debe saber nuestro grandísimo general que yo no les odio, lo que siento es auténtica vergüenza, con mayúsculas. La policía está para garantizar la seguridad de los manifestantes y el libre ejercicio de los derechos, no para provocar la violencia y actuar como ariete represivo de un gobierno que ha perdido toda legitimidad.

Pero que no se preocupe nuestro Napoleón particular, que la historia a todas nos juzga. Y estoy convencido de que llegará el día en que se juzgará y condenará a aquellos que están causando tanto sufrimiento a tanta gente; sea con recortes, sea con porras y balas de goma. Y también estoy convencido que pagarán aquellos que hace tiempo decidieron atravesar la delgada línea de la dignidad, esa que sí separa el orden del desorden, la justicia de la injusticia. Línea, que la gente común formamos con orgullo solidario.