"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

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domingo, 7 de julio de 2013

La necesidad de la movilización social y de un proyecto político de ruptura

Últimamente se han acelerado los procesos de convergencia que llaman a la unidad de la izquierda, fruto quizá de la necesidad de victorias más allá de las pequeñas victorias parciales de por ejemplo la PAH, y fruto quizá, porque no decirlo, de la urgencia de conformar un proyecto político de cara a ofrecer una alternativa al régimen surgido del “consenso” del '78 que se descompone a marchas forzadas.

Pactos de la Moncloa


Habría primero que analizar que significó el pacto del '78. El pacto del '78 fue una reforma del régimen franquista por arriba en aras de darle un aspecto más democrático que permitiera la entrada de España en la OTAN y en una incipiente Unión Europea, y que no cambiase el status quo existente, es decir, que se mantuvieran intactos los privilegios de la oligarquía que controlaba la colonia española en la época franquista. Sí, la II República Española fue ocupada militarmente por el ejército que vino del sur, y es que este país tiene todas las características de un país colonizado.

Una casta política corrupta que como prioridad tiene la defensa y el mantenimiento de los privilegios de la oligarquía financiera y empresarial de este país y extranjera, unos sindicatos oficialistas tomados por el poder neoliberal dedicados a pactar continuamente el retroceso en derechos de los trabajadores, una burguesía más corrupta y desvergonzada si cabe que se dedica a parasitar al Estado que tanto critica; gasto innecesario en grandes infraestructuras cuyos únicos beneficiados son las grandes empresas adjudicatarias (aeropuertos sin aviones, trenes sin pasajeros, autovías sin coches), servicios públicos en un proceso acelerado de descomposición y liquidación a través de privatizaciones generalizadas, industria vendida y deslocalizada, ruina agraria con la tierra concentrada en menos manos que en la España del '36, un paro insufrible, y un monocultivo particular, el ladrillo, que tuvo una fuerte inversión nacional y extranjera lo cual alimentó la burbuja que terminó por explotar, inversores que exigen ahora su devolución con intereses poniendo al Estado y a todos los trabajadores de este país como garantes de ese pago a través de la reforma del artículo 135 de la Constitución Española. En resumidas cuentas, la Monarquía Ladrillera de España.

Aeropuerto de Castellón


Los mecanismos de control también cambiaron como en un país colonizado, de la tutela y amenaza continúa del ejército en el régimen franquista se pasó al control mediante la corrupción y la deuda en el régimen “juancarlista”, añadiendo el uso de la represión de la policía y la seguridad privada en caso de que a alguno se le ocurriera levantar la voz denunciando el robo a base de preferentes y demás estafas, bajada de sueldos generalizadas a través de sucesivas reformas laborales o subida de impuestos (en su mayor parte indirectos) que repercuten sobre todo en las clases trabajadoras.

Estando en estas condiciones, algunos solamente ven urgencia en la conformación de un frente electoral que logre apartar a los gobiernos actuales en el Estado y las Comunidades Autónomas, como si un simple cambio de caras sin un programa real de ruptura y sin una fuerte movilización social y política que lo apoye pudiera revertir esta situación. Seamos serios, o se pagan deudas, deudas privadas sobre todo de bancos (e indirectamente de grandes empresas, las realmente beneficiadas de la contención de la prima de riesgo) que fueron estatizadas a base de millonarios rescates y cuyos intereses se comen actualmente un tercio de los Presupuestos Generales del Estado; o se pagan médicos, profesores, seguros sociales y pensiones.

Se hace necesario la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía y de la banca, y sobre todo auditar públicamente la deuda y proceder al repudio y el impago de la parte que se considere ilegítima. Esto es ya en sí una ruptura no solo con el régimen “juancarlista” autóctono, sino con el capital internacional, el cuál ha demostrado sobradamente a lo largo de la historia cual es su reacción ante este tipo de políticas alternativas:
  • España 1936 - 1939: El Frente Popular gana las elecciones el 16 de febrero de 1936. Entre otras reformas, procede a la reforma agraria en un país en donde la tierra estaba la mayor parte concentrada en las manos de grandes terratenientes y de la Iglesia. Ese mismo año se produce un golpe de Estado que desemboca en una guerra civil en donde la II República se ve sola sin el apoyo de las naciones occidentales y con el resultado sobradamente conocido.
  • Chile 1970 - 1973: Salvador Allende llega al poder tras unas reñidas elecciones en 1970 apoyado por la Unidad Popular. Empezó a llevar a cabo una serie de reformas para mejorar las condiciones de vida del pueblo chileno; estatización de los sectores clave de la economía, nacionalización del cobre y aceleración de la reforma agraria. En 1972 da un discurso en la ONU denunciando las prácticas mafiosas de las grandes compañías transnacionales. En 1973 se produce un golpe de Estado con Pinochet a la cabeza, financiado por EEUU en el marco de la operación Condor, que acabó con el gobierno y la vida de Allende.
  • Burkina Faso 1983 – 1987: Thomas Sankara toma el poder a través de un golpe de Estado en 1983. A pesar de ser un militar que tomó el poder a través de un golpe de Estado, siempre puso por delante el bienestar de la población de Burkina Faso. Nacionalizó tierras, estatizó los minerales, inició campañas de inmunización y alfabetización, prohibió la ablación y se enfrentó a la dictadura de la deuda. En julio de 1987 pronunció un discurso en el marco de la Conferencia de la Unión Africana en el que llamó al repudio de la deuda del continente africano. Meses más tarde se produjo un golpe de Estado y Thomas Sankara fue asesinado.
  • Venezuela 2002. Tras la aprobación de una serie de leyes en las que se incluía el reparto de la tierra que todavía mantenían los grandes latifundistas venezolanos, el gobierno constitucional de Hugo Chávez sufre un golpe de Estado por parte de algunos militares, la oposición civil y con sospechas verosímiles de intervención de EEUU y en parte, de España. El golpe fracasó, aún así continúa, y más aún tras la muerte de Chávez y la elección de Nicolás Maduro como presidente, el acoso y manipulación continuada de los grandes medios de comunicación internacionales, además de intentos de desestabilización del país por parte de la oposición.
  • Honduras 2009. El 28 de junio de 2009 el gobierno constitucional de Manual Zelaya sufre un golpe de Estado con la excusa de estar promoviendo una referéndum para perpetuarse en el poder y con, una vez más, sospechas más que razonables de la intervención del embajador de EEUU en la zona. En realidad el referéndum no era tal, sino una consulta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadística para conocer la opinión de la población respecto a la necesidad de abrir un proceso constituyente que permitiera modificar la Constitución, Constitución que fue instaurada por la última dictadura militar y que protege los privilegios de la oligarquía hondureña.
Thomas Sankara


Algunos, ignorando por completo el proceso histórico de la involución neoliberal que nos ha traído hasta aquí, ignorando el análisis razonado del momento actual e ignorando las lecciones que nos da la historia, pretenden plantear la respuesta solamente en torno a un frente electoralista y haciéndonos creer que solamente con la honradez y pequeñas reformas se puede cambiar el estado de las cosas. Como decía, o se paga la deuda que condena a este país a la miseria y al expolio o se produce una ruptura con el capital nacional e internacional con la negación de su pago. No hay más. ¿Reforma o revolución? Permítanme que les diga, tras los últimos disturbios en los países escandinavos y la riada de personas bajando de las favelas portando banderas del Che en Brasil, «al progresismo se le acaban las coartadas» /1.

La movilización social continuada y organizada es fundamental para un proceso de cambio de largo recorrido, y para ello hay que contar con aquellos que la están organizando en la actualidad, el sindicalismo alternativo y los movimientos sociales de diferente índole, aunque la lucha de estos por si solos no sea suficiente. El movimiento social actúa parcialmente centrado en una realidad concreta, y por lo tanto, es reformista tanto en cuanto no plantea una lucha de poder, de contrapoder, sino que plantea la reforma de una cuestión concreta al poder del que presupone su existencia. Ojo, no se está planteando que los movimientos sociales no abran pequeñas rupturas dentro del sistema y sean útiles dentro de sus límites, un ejemplo claro es la PAH que ha ido a incidir de lleno contra la ideología dominante de la propiedad privada capitalista para reivindicar su uso social; sino que su parcialidad y su duración determinada no permiten plantear la cuestión de la formación de un contrapoder, de una nueva hegemonía cultural y política. La clave estriba en que desde la autonomía de sus asambleas y de sus acciones converjan a un nivel más general con la izquierda política y social en torno a un programa de ruptura que homogeneice la lucha y defina unos objetivos comunes de contrapoder, construidos abierta y democráticamente.



La clase dirigente ha perdido ya toda legitimidad, ya no tienen el consenso social para seguir adelante con su política de involución histórica neoliberal y la imponen por la fuerza. En un momento así podría llegarse a una situación de impasse, esto es, a una situación en el que la clase dirigente no pudiendo gobernar tampoco se ha verificado el bloque contra hegemónico que pueda tomar el poder; lo que podría provocar el surgimiento de una solución «cesarista» /2, siendo los gobiernos de coalición un momento inicial de esta solución. El desarrollo del «cesarismo» a esta situación de «equilibrio catastrófico» es difícil de predecir y su carácter, si progresista o regresivo, sería todo una incógnita que debería verificarse en el desarrollo concreto del mismo.

En definitiva, las preguntas que se nos plantean son, ¿reforma o revolución?, convenciéndonos que la revolución necesita de la lucha coordinada, organizada y en torno a un proyecto político de ruptura que la homogeneice, y teniendo en cuenta también que la batalla hay que darla en diferentes frentes: social, cultural, político, sindical y electoral; y una segunda cuestión, ¿nos permitimos el lujo de esperar a ver como se despeja la incógnita del «cesarismo» o nos decidimos definitivamente a crear el proyecto político que sea la herramienta de afirmación de este nuevo poder?


Pedro Luis López Sánchez, @estrateglobal

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1/ Al progresismo se le acaban las coartadas, Jorge López Ave, insurgente.org, http://www.insurgente.org/index.php/mas-noticias/ultimas-noticias/item/6190-al-progresismo-se-le-acaban-las-cohartadas 

2/ El cesarismo, El Príncipe Moderno, Antonio Gramsci.

domingo, 26 de febrero de 2012

¡La deuda no la pagamos!

De la estrategia global a la acción local

“Es cierto que el desarrollo tiende hacia el internacionalismo, pero el punto de partida es «nacional» y en este punto de partida hay que tomar pie.”
Internacionalismo y política nacional, Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Gramsci

El Comité Griego contra la Deuda ha hecho pública una propuesta [1] en la que afirma lo siguiente: “la lucha griega de 2012 para la Europa actual, es a lo que España fue para la Europa "de los de abajo" en 1936. En 1936, la resistencia española contra el fascismo fue derrotada al permanecer trágicamente sola y sin ayuda. No es necesario recordar las consecuencias de pesadilla que siguieron a la derrota de España como conejillo de indias, y las heridas abiertas que han perdurado hasta ahora”. Es un afirmación valiente y potente, pues nos hace entender que la realidad europea es más peligrosa de lo que parece, lo cuál nos invita a analizar la situación internacional y establecer cuál es nuestro papel en ella, para luego poder decidir la respuesta más efectiva posible ante esta nueva agresión contra la clase trabajadora europea.

Vivimos en el paraíso capitalista, es decir, el gobierno de los bancos y de las transnacionales. El capitalismo globalizado ha conseguido imponer su ética y normas en todas las partes del planeta e incluso está logrando dirigir las políticas de algunos países del Norte, entre los que nos encontramos. Para ello hace uso de diversos mecanismos, uno de ellos es, sin duda, el uso de la fuerza, las guerras imperialistas de EE.UU e Inglaterra. Aún así existen otros mecanismos más sutiles que llevan actuando varias decenas de años y que permiten a esta dictadura del capital someter a los pueblos, siendo el chantaje sobre la deuda soberana el que mejores resultados está dando (para los capitalistas, claro).

La primera crisis de la deuda estalló en 1982, siendo especialmente virulenta en México y en los países de América del Sur. Los acreedores, con ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), impusieron en estos países “programas de ajuste estructural” (¿os suenan?, aquí los llamamos reformas estructurales) para reducir los gastos del Estado y aumentar la recaudación, de forma que se garanticen los reembolsos de la deuda a cualquier precio y por encima de cualquier consideración. Para ello se volcó la producción en la exportación y se abandonó los cultivos para abastecimiento local, se sucedieron privatizaciones masivas, se liberalizó la economía y se abrieron los mercados a las multinacionales. Este mecanismo de la deuda supone, en la práctica, el desangrado de los pueblos por sus estados y la degradación continúa de sus condiciones de vida. Es más, es un mecanismo sutil de dominación de los pueblos por parte de los acreedores, grandes multinacionales, grandes potencias y en definitiva por parte del gobierno capitalista global.

El capitalismo globalizado, en su deriva voraz e insaciable, no se ha conformado con el denominado Tercer Mundo. Ahora este mecanismo de la deuda se ha tornado de terrible actualidad en los países periféricos de la Unión Europea. Basta recordar la reforma de la Constitución Española tramada con nocturnidad y alevosía por las clases dirigentes de PP y PSOE para darnos cuenta que estamos metidos de lleno en este círculo infernal que supone la deuda.

Artículo 135.3 de la Constitución Española:

El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por Ley para emitir deuda pública o contraer crédito.

Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.

El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

Por lo tanto, dentro de la dinámica de clases a escala global, la realidad nos catapulta fuera de Europa hacia el Mediterráneo. Nuestros problemas, los problemas de nuestra clase trabajadora, son más propios del Norte de África que del Norte de Europa. Un par de ejemplos, el pago de la deuda externa de Marruecos supone en torno a 30% de su P.I.B., y sin embargo, Alemania se financia a coste cero; y la tasa de paro juvenil en Marruecos está en torno al 31%, la de Alemania en torno al 7%. Dicen que lo que nos espera es la “reforma a la alemana”, y yo digo que ojalá fuera realmente así, pero España es demasiado débil para seguir la senda del imperialismo intraeuropeo alemán. Nuestros problemas son diferentes del proletariado alemán, y por ende, las soluciones son también distintas.

Siguiendo esta línea de argumentación, nuestro papel dentro de la lucha contra el capitalismo globalizado se encuentra en la lucha contra el chantaje de la deuda, y por lo tanto, pasa por la asociación con las luchas contra la deuda en todo el Mediterráneo. Los griegos, más avanzados que nosotros en esta lucha, lo tienen muy claro, y queda reflejado en la ponencia de Leonidas Vatikiotis en el encuentro “Viviendo en deudocracia”, Quién debe a Quién, Madrid, 7 y 8 de octubre de 2011, “El origen de la deuda pública griega y razones para no pagarla” [2]. Hay que recordar que el derecho internacional recoge que un préstamo concedido a un poder despótico, que le sirva para reforzar su poder y no para beneficiar a su población, el régimen democrático que lo suceda no tiene la obligación de pagarlo; pues se considera una deuda odiosa. Pero debemos ir más allá, si los préstamos concedidos han sido impuestos a democracias por medio del chantaje y a espaldas de los pueblos para salvar los intereses privados de una minoría como es la banca europea, aún no siendo una deuda odiosa desde el punto de vista jurídico, es del todo ilegítima. Los griegos, y volviendo al artículo citado que abría este artículo [1], saben también que solos no pueden combatir contra este chantaje, y hacen continuos llamamientos a la lucha internacional contra la deuda ilegítima y odiosa.

La lucha es internacional, cierto, aún así no podemos caer en la inacción a la espera de la coordinación con el resto de proletariados de otros países. Es necesaria la concienciación sobre el mecanismo de la deuda, que es la palanca sobre la que se apoyan todos los recortes que estamos sufriendo, y para ello hay que luchar, hay que salir a la calle, hay que hacer huelgas. Las manifestaciones del 19 de febrero, la primavera valenciana y las manifestaciones en contra de los recortes en educación en todo el estado nos demuestran que hay ya bases movilizadas. Decía Ernesto Che Guevara, “Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla”. Hay que decidirse a emprenderla, repito yo.

Todos vimos las imágenes de Atenas ardiendo en la última huelga general a causa del enésimo chantaje de la Troika europea, imponiendo terribles recortes a cambio de un nuevo rescate (en realidad préstamos para pagar otros préstamos de deuda odiosa o ilegítima). Seamos serios, es de muy buena voluntad manifestarse delante de la embajada griega en solidaridad con el pueblo griego, pero no sirve de mucho. Solamente estaremos ayudando a los griegos, y por ende a la lucha obrera internacional, cuando se consiga que una buena parte de los trabajadores de este país se echen a las calles comprendiendo y luchando porque la solución pase por la auditoría de la deuda pública y el no pago de la parte de ella que se establezca ilegítima y odiosa.

Estaremos poniendo en un aprieto al capitalismo global cuando los trabajadores nos pongamos en huelga al grito de: ¡La deuda no la pagamos!

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

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[1] A proposal by the Greek Committee against the Debt, The Greek committee against the Debt (www.contra-xreos.gr), http://takethesquare.net/2012/02/20/a-proposal-by-the-greek-committee-against-the-debt/

[2] El origen de la deuda pública griega y razones para no pagarla, Ponencia de Leonidas Vatikiotis en el encuentro “Viviendo en deudocracia”, Quién debe a Quién, Madrid, 7 y 8 de octubre de 2011, http://madrilonia.org/2011/10/el-origen-de-la-deuda-publica-griega-y-razones-para-no-pagarla/

viernes, 24 de febrero de 2012

Aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda

Aún pudiendo pecar de realizar un análisis simplista, podemos observar dos formas de razonar en cuanto a lo que nos parece justo o no respecto a la actuación policial para acabar con las protestas de los alumnos del IES Lluis Vives de Valencia ante la falta de calefacción en su centro de enseñanza.

Una forma de razonar sería que lo justo o lo injusto lo definen las leyes, que son las normas que rigen nuestra vida en común. Además, el poder elegido en las urnas tiene el deber de aplicar la norma. Por lo tanto, siguiendo esta forma de razonar, ante una manifestación no comunicada que protesta contra unos recortes ejecutados por un poder constituido democráticamente en las urnas, solo cabe el uso de la violencia para reprimirla, pues están actuando fuera de la norma, o no, pero están poniendo en cuestión al poder constituido en las urnas, - ¡Pecado! ¡¿Qué pasaría si a todos nos diera por protestar por nuestros problemas?! -, dirían. Esta forma de pensar dictaría que su deber es estudiar para poder sacar este país adelante y dejar de quejarse, que todos lo estamos pasando muy mal. - ¡Lo mismo vale para los obreros, hay que trabajar y arrimar el hombro para salir de esta situación de crisis! -, concluirían. Ahora, nada de plantearse si lo que está ocurriendo es justo o injusto, o si hay culpables o no de que no haya calefacción, porque lo injusto o justo lo dice la norma, y en última instancia, el poder constituido.

En cambio, uno podría razonar que el dinero que debería ir para calefacción en particular, y para educación y sanidad en general, el poder constituido en las urnas lo ha gastado en otros menesteres en los que existen sospechas que ha mediado corrupción e intereses privados. Es más, este poder no se ha presentado ante los ciudadanos con un programa electoral que especifique que va a realizar recortes, no, ha accedido al poder con engaños. Por lo tanto, independientemente de lo que digan las leyes, podemos concluir que es legítimo y justo la manifestación para poner de relieve una mala praxis en el uso del poder, de forma que se puedan derivar las actuaciones pertinentes, y en su caso, el establecimiento de nuevas normas que recojan este nuevo sentido de justicia que podríamos tener la mayoría de la población.

La primera forma de pensar es fascista y reaccionaria, y la segunda democrática. ¿Por qué? Porque las sociedades evolucionan, y por lo tanto, el sentido de justicia que es compartido por los individuos de la sociedad también evoluciona. Por ejemplo, lo que hasta hace algunos años a la mayoría de la población le parecía justo, como es que el banco desahuciara si el deudor no pagaba (a mí nunca me ha parecido justo, pero bueno), ahora sin embargo, ante la nueva realidad de desahucios indiscriminados, poco a poco el sentido de justicia compartido en la sociedad nos dice que de ninguna de las maneras es justo, y que hay que buscar otras vías, hay que legislar para solucionar esta situación, es decir, hay que cambiar las normas para que recojan el nuevo sentido de justicia. ¿Cuál es la respuesta del poder? Mandar a la policía para defender el derecho de la banca a desahuciar, defendiendo así el sentido de justicia imperante, imponiéndolo. Por lo tanto, la primera forma de pensar impide y reacciona ante cualquier cambio del sentido de justicia, poniendo obstáculos a la evolución de la sociedad. La segunda forma de pensar, en cambio, reconoce como dentro de la normalidad democrática las manifestaciones, porque es una vía por la cuál las sociedades avanzan en el sentido de justicia y de convivencia.

Hay que plantearse, entonces, por qué el poder constituido es reaccionario. Pues en resumidas cuentas porque los que ostentan el poder se benefician de forma privada del sentido de justicia reflejado en la norma actual, norma que han moldeado a lo largo del tiempo de forma que no suponga un riesgo para sus privilegios y según su sentido de justicia particular, o de clase. Por ejemplo, hace cien años la usura era delito, y era delito porque se tenía como injusto que se pudiera aprovechar la necesidad del otro para imponerle un interés excesivo. Sin embargo se despenalizó, despenalización que va solo en beneficio de una minoría, los prestamistas o la banca, que comparten intereses privados con los que ostentan el poder.

Volviendo con la policía, su ideología, en esencia, es fascista y reaccionaria, pues no solo está para atrapar a los que cometen delitos, no, sino también para mantener el orden establecido por encima de cualquier otra consideración. Esto significa, en la práctica, no servir al pueblo como dicen, sino defender del pueblo los intereses privados y privilegios de una minoría. Esto no quiere decir que todos los policías sean fascistas, no, pero si ante la agresión violenta de un compañero policía contra dos niñas que estampa contra un coche sin mediar provocación, no lo denuncia por corporativismo o lo que fuere, está siendo partícipe de esta ideología.

Hace tiempo hablaba con un amigo que había aprobado las oposiciones a policía nacional, le dije que evitara pertenecer a los antidisturbios, pues se acercaban tiempos difíciles y la calle se iba a calentar. No me he equivocado, y todavía se acercan tiempos peores. De vez en cuando le pregunto que si me viera en una manifestación y me reconociera me pegaría, él me contesta que al primero y se ríe. Está bromeando, espero. Pero de esto se trata, de tomar decisiones; pues en el trascurso de lo que se avecina, los hechos nos obligarán a todos a posicionarnos en un lado o en el otro, fascismo o democracia del pueblo, reacción o revolución. Los miembros de la policía no forman parte de la minoría privilegiada, es más, tienen hermanos, padres, sobrinos, amigos, conocidos que lo están pasando mal también. Es hora de organizarse, también en la policía, porque para algunos llegará el momento en que tendrán que dar un paso al frente y decir: nosotros no pegamos a nuestros semejantes, a los de nuestra clase, a nuestro pueblo.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

domingo, 29 de enero de 2012

Tesis de enero. Movimiento para la Tercera República (social)

”Qué extraordinario es el tiempo que vivimos. Extraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la crítica, la ironía y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fructífero, preñado”
Rosa Luxemburgo en 1906

El estado de las cosas es preocupante. Cada vez es más evidente que la democracia y la justicia en este país están al servicio de una minoría que se enriquece a costa del trabajo de la mayoría. Los fundamentos del estado de derecho tal y como está constituido en la actualidad se están derrumbando, la constitución no se cumple, la justicia no es igual para todos, salta a la vista la no existencia de separación de poderes, la democracia se ha convertido en (siempre ha sido) una dictadura cada cuatro años y quién realmente dicta las políticas son los “mercados”, el paraíso capitalista. Pero analicemos quienes son esta minoría y como se enriquece.

Esta minoría no actúa en función de una plan magistral dictado por una conspiración mundial, no, es más bien una red de intereses privados, incluso con disputas internas de poder, que en momentos de crisis actúan de forma corporativa en defensa de sus privilegios. En la película “El jardinero fiel” queda perfectamente representada esta idea. Nadie ordena la muerte del protagonista, pero sin embargo hay toda un red de intereses privados que permite transmitir la idea de que hay que asesinarlo sin necesidad de decirlo directamente. Intentar personalizar la burguesía en un colectivo concreto es equivocado. En realidad, la burguesía es una red de intereses privados formada por personas de muy distinto ámbito: grandes empresarios, banqueros, políticos, jueces, …

Esta minoría logra enriquecerse de varias formas. Una de ellas es directamente a través de la corrupción con el desvío de fondos públicos a paraísos fiscales. No se si nos damos cuenta de la gravedad que supone que el dinero que debería usarse para hospitales, colegios y servicios en general haya ido a parar a grandes contratas, a cambios de comisiones. Los aeropuertos no se construyen por delirios de grandeza, sino porque esto significa coger fondos públicos y llevarlos a la red de intereses privados, engordando las contratas, pagando comisiones, …

También hay otra forma de enriquecimiento indirecto más sutil, el sistema capitalista en general y el endeudamiento en particular. Durante los tiempos de bonanza económica los trabajadores hemos estado perdiendo poder adquisitivo [1], aún así había sensación de abundancia porque había crédito fácil. Por lo tanto, para hacer valer un derecho recogido en la constitución como es el derecho a una vivienda digna los trabajadores al perder poder adquisitivo tuvimos que acceder a créditos. Una vez estallada la crisis el grifo del crédito se cierra, la economía se para y los bancos reclaman su dinero con intereses. De esta forma todo el fruto de nuestro trabajo va a parar a los bancos, al sistema financiero y a la minoría burguesa. Lo que deberíamos haber obtenido en salario, lo tuvimos que pedir en créditos y de esa forma se roba el fruto de nuestro trabajo.

Y la crisis, vale recordarlo, no es una tragedia natural ante la cuál haya que resignarse. La crisis está provocada por un sistema creado por el ser humano y dirigido por este, por lo tanto hay unos culpables, que por cierto, se siguen enriqueciendo si cabe aún mas. Muchos hemos identificado ya la propiedad privada sobre los medios de producción como el origen del robo y la explotación, propiedad privada que es defendida a capa y espada por esta minoría de la que hablábamos al principio del artículo. Llegar a estas conclusiones no es fácil, hay que romper con ciertos esquemas mentales de tipo ético y filosófico aprendidos durante toda nuestra vida para empezar a imaginar otros tipos de propiedad, la propiedad común (procomún). Y si ya es difícil llegar a ciertas conclusiones, no digamos explicarlas. Para eso está la figura del sindicato y la figura del partido. ¡Oh, espera!

Siguiendo con el estado de las cosas, la respuesta de la clase trabajadora está siendo cualitativa y cuantitativamente tímida y débil. Y no por qué no haya una masa de trabajadores dispuesta a luchar y comprometida, el 15M nos demuestra lo contrario, sino por qué no hay unos partidos y sindicatos a la altura de las circunstancias, capaces de integrar en sus estructuras las ideas y los compromisos de las bases y que han olvidado su objetivo principal, la preparación y concienciación de la clase trabajadora.

Por un lado tenemos unos sindicatos desactivados. En este punto cabe recordar qué es, en mi opinión, un sindicato. Un sindicato es una organización de lucha para la defensa de los derechos de los trabajadores, no es un interlocutor social que representa a los trabajadores. Es más, el objetivo del sindicato de clase no es tanto conseguir ciertas mejoras laborales, no, el objetivo de un sindicato de clase es concienciar a la clase trabajadora de su papel en la lucha de clases a través de la defensa en el ámbito laboral de sus derechos. El giro de CC.OO de sindicato de clase a agente social quizás sea muy representativo, basta recordar el VI Congreso de las CC.OO de 1996 [2] (recomiendo encarecidamente ver el vídeo). Entre los integrantes de la directiva que logró apartar a Marcelino Camacho de la presidencia y que luego fueron secretarios generales se encontraban Antonio Gutiérrez (secretario general en aquel congreso), que acabó en el PSOE, José María Fidalgo, en la actualidad con posiciones cercanas a UPyD y PP, e Ignacio Fernández Toxo, el actual. Juzguen ustedes mismos. De aquellos polvos, estos lodos.

En el otro lado tenemos a los partidos políticos, donde el panorama no es más halagüeño salvo ciertas excepciones minoritarias. El PCE-IU está embarcado en una deriva socialdemócrata cuyo objetivo es presentarse ante los trabajadores como mejores gestores de una capitalismo ultraliberal, para convertirlo en un capitalismo más humano y social. Ante cualquier crítica a este posicionamiento es habitual oír hablar de la unidad de la izquierda, como si esta idea fuera un objetivo o un proyecto político en sí misma. Véase por ejemplo la polémica entre las direcciones reformistas de PCE e IU y el Partido Comunista de Grecia (KKE) [3,4]. Entiendo que cuando se menta la unidad de la izquierda se está diciendo que el objetivo es frenar los ataques de la derecha. Esto es muy español, el “no pasarán”. Pero por si a alguien le queda alguna duda, pasaron, nos vencieron, nos represaliaron, nos humillaron, reescribieron la historia, no pagaron por sus crimines y nos bajamos los pantalones para tener un poco de paz en una democracia controlada. No se puede hablar de la unidad de la izquierda para frenar la derecha, porque la derecha lleva dirigiendo este país directa o indirectamente desde 1939. No, en estos momentos se trata de construir una alternativa revolucionaria cuyo objetivo transversal sea la preparación y concienciación de la clase trabajadora, y cuyo proyecto político sea la constitución de una república democrática, basada en una economía democrática y social que persiga el bien común y no el interés privado.

Por ello, esta humilde firma se suma al proyecto de construcción del Movimiento para la Tercera República (M3R). “En él, nadie tiene que renunciar a su propia identidad ni a anteriores pertenencias. Se trata de confluir en la acción y en el proyecto para generar una nueva identidad plural en torno a la ruptura democrática-republicana; es decir, aspiramos abiertamente a conseguir la Tercera República en el Estado español, para unir pueblos e identidades que recojan los intereses y las aspiraciones de las mayorías sociales, sin nostalgias de la primera o de la segunda. Soberanía popular y poder constituyente para dar vida un nuevo Régimen republicano-federal fundado en la democracia económica, social y cultural, con el objetivo constitucional de construir una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales emancipada del mal social de la explotación, la discriminación y el dominio. En resumen, forjar entre todas y todos un nuevo consenso mayoritario para lograr la ruptura con un período histórico caduco, que no termina de morir y que nos bloquea el presente y amenaza nuestro futuro.”. [5]

Nos esperan años muy difíciles, aunque extraordinarios, donde debemos asumir el compromiso de sentar las bases de un nuevo proceso constituyente, revolucionario. Es hora de construir, no una alternativa de gobierno, sino una alternativa de sistema, entre todas y todos.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

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[1] Evolución de los salarios en España (1978-2010), Alberto Garzón Espinosa, Piju$ €conomicus, http://www.agarzon.net/?p=949

[2] VI Congreso de las CC.OO, Informe Semanal, http://www.youtube.com/watch?v=j7m6WMhiFYs

[3] Carta de IU y el PCE al KKE, http://izquierda-unida.es/node/9781

[4] Respuesta de la Sección de Relaciones Internacionales del KKE a la carta de PCE-IU, http://es.kke.gr/news/news2011/2011-12-05

[5] En el día de reflexión, Julio Anguita, Miguel Candel, Salvador López Arnal et al., Rebelión, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139635

sábado, 28 de mayo de 2011

El peligro de La Ola en #acampadamurcia

La propuesta es clara, la Asamblea General de la Acampada de Murcia debe ser la única con poder de decidir y las comisiones deben ser únicamente órganos de propuesta y ejecución. Digan lo que digan, yo he estado allí, y en los últimos días nada, absolutamente nada se ha votado en la Asamblea General y todas las decisiones se han tomado en las comisiones. Lo único que se ha hecho en los últimos días en Acampada de Murcia es arengar a las masas para que aplaudan las intervenciones de los ponentes, actitudes más propias del fascismo que de los que nos alzamos el 15 de mayo en busca de más democracia, participación y transparencia.

Ayer 27 de Mayo usé el micro abierto para advertir de está situación, desgraciadamente la propuesta que hice ni siquiera ha sido reflejada en el acta de este día publicada en el blog de la acampada. Os dejo el texto de mi intervención.

Por favor, reflexión.

“¿Alguien ha visto la película de La Ola? ¡Vamos!, animaros, que aquí no se viene solamente a escuchar y a aplaudir o hacer gestos, también se viene a participar.

A los que la habéis visto me alegro de ello, a los que no, os la recomiendo. La película trata de un profesor que imparte clases a adolescentes en un pueblecito de Alemania. En el trascurso de una clase plantea a los alumnos la siguiente cuestión, ¿creéis que el fascismo se podría dar en nuestra época?, ¿ahora en Alemania? Los alumnos obviamente pues respondieron lo que seguramente muchos de nosotros hubiéramos respondido, que no, que era imposible, que estamos en democracia, ... Ante esta respuesta el profesor decide hacer con los alumnos un experimento sociológico, les hace formarse como grupo, con unos ideales, unos símbolos como esta camisa blanca y el gesto y al final, bueno, no voy a contar el final por si alguien quiere verla pero demuestra lo fácil que movimientos tan despreciables como el nazismo y el fascismo pueden darse en la actualidad. La película está basada en hechos reales.

Voy a intentar transmitiros una reflexión que llevo haciendo estos días atrás y bueno, he decido armarme de valor para plantarme aquí y decirla en voz alta. Seguramente diré cosas que os gusten más y otras que os gusten menos, si dijera algo que os gustara mucho os pediría que no aplaudieseis ni hicieseis gestos, solo quiero que escuchéis durante 3 o 4 minutos.

No se si conocéis como surgió el fascismo en Italia, pero nació de movimientos sociales, nació de movimientos de trabajadores, y en época de crisis, como lo que está sucediendo ahora. Mussolini se ve que era un ser atrayente, hasta Gandhi, el Gandhi del que todos hemos oído hablar, después de una visita a Italia dijo de él que era un verdadero superhombre, alguien inalcanzable. Y sin embargo fijaros en todo el dolor y el sufrimiento que generó el fascismo y el nazismo.

Es fácil dejarse llevar por las arengas, por el fervor de la lucha; pero la línea que nos separa del fascismo es más delgada de lo que parece. Con esto no quiero decir que esté ocurriendo en este momento, es más, la organización de la acampada me merece un gran respeto por la gran labor que están realizando, lo mejor que saben y de forma desinteresada. No, pero muchos subirán aquí donde estoy yo, y seguramente en un primer momento tendrán buena voluntad, y los reconoceréis porque dirán que confiéis en ellos, que ellos saben como poner en su sitio a los políticos, que tengáis paciencia que acabaremos con ellos, y por qué no, que los pasaremos a todos por la guillotina. Tenéis que recordad que el verdadero ser del revolucionario parte de un amor profundo al ser humano, de un humanismo radical, y no del odio. Hay que estar atentos porque quizás, cuando nos demos cuenta ya no se pueda rectificar.

La única vacuna contra esto es que seamos críticos con todo lo que acontece a nuestro alrededor y no nos dejemos llevar. Tenemos que pensar todos, aquí y ahora por qué estamos aquí, que nos ha traído hasta aquí, que es lo que nos motiva a estar aquí y actuar en consecuencia con ello. Yo os voy contar que me ha traído hasta aquí, me ha traído el ansía de democracia, participación y de transparencia.

Volviendo con Gandhi, él dijo que no hay camino para la paz, que la paz es el camino; y yo diría que la democracia no está allí lejana y debemos alcanzarla, no, sino más bien que la democracia, la participación y la transparencia son en sí mismas el camino. No podremos gritar a la sociedad que queremos todos estos principios, que confiamos en ellos, que creemos en ellos, si no hacemos gala de esta democracia, aquí, en esta plaza, ahora, entre todos.

Sed muy celosos con estos principios, sed muy críticos, que no os los roben, tened siempre presente que os trajo aquí y actuad en consecuencia. Esto es corresponsabilidad de todos.

Como seguramente estos conceptos que acabo de transmitir son un poco abstractos, para llevarlos a la práctica, para que practiquemos en esta plaza la democracia, la participación y la transparencia, propongo que las conclusiones y las acciones de las comisiones, la creación de nuevas comisiones y los comunicados de la acampada deban ser debatidos y votados aquí, en esta asamblea general, antes de ser llevados a la práctica.

El gesto de levantar o no la mano en señal de voto es lo que realmente da miedo, es lo que realmente tiene fuerza. Aplaudir y gritar, bueno, está bien, te hacen identificarte con una idea, pero no deja de ser como espectador de un espectáculo, de un show, como cuando se aplaude a un equipo de fútbol en el estadio. Pero alzar la mano en señal de voto no solo te hace ser partícipe, sino que te hace ser corresponsable de lo que se vota, adquieres un compromiso con lo votado.

Yo, entre otras razones, pero principalmente, salí el 15 de mayo y vengo aquí para poder decidir nuestro futuro colectivo, entre todos. Hagámoslo realidad, aquí, ahora, ya.

Gracias.”

miércoles, 25 de mayo de 2011

#acampadamurcia, cuando la revolución es de todos

Propuestas para dinamizar las estructuras de crecimiento.

Se ha abierto un intenso e interesante debate en el espacio alternativo sobre cual debería ser el camino que han seguir las acampadas instaladas en las plazas de España, cual es su misión, a que aspiraran y cuál es su fin último, algo que presuponemos, está todavía por definir. El debate y la opinión crítica es necesaria, y más desde lo ocurrido ayer, martes 24 de mayo, en Acampada Murcia.

Durante la mañana del martes 24 de mayo, un grupo de entre 50 y 80 ‘indignados’ irrumpió en las instalaciones de 7RM, entrando en ellas sin permiso con el fin de interrumpir su labor y leer un comunicado de denuncia contra la televisión pública murciana. Dicha acción provocó la primera muestra de debilidad del heterogéneo abanico de personas que forman parte de Acampada Murcia. La acción no estaba aprobada por la asamblea y en un primer momento, un comunicado de Acampada Murcia se desligaba de ésta afirmando “que Acampada Murcia sólo lleva a cabo acciones, manifestaciones y movilizaciones aprobadas en asamblea”. La misma noche del 24 en la asamblea diaria ocurrió, según mi modesto entender, un hecho grave, la comisión de Comunicación se retractó, afirmando que la acción en 7RM sí pertenecía a la acampada, para posteriormente pedir disculpas por la falta de coordinación en la transmisión de información entre la comisión de Acción y la Asamblea. Este hecho ha provocado el desconcierto y el desencanto entre algunas personas que apoyan y siguen Acampada Murcia.

Como decía, lo grave ya no es si la acción ha sido o no pertinente, ni siquiera si era el momento más adecuado, sino la falta de democracia y de transparencia de que se ha hecho gala durante toda la jornada. Nosotros, los que nos alzamos el 15 de mayo, pedimos aquel día una democracia real y participativa y más transparente; y sin embargo uno de los pulmones de esta revolución, Acampada Murcia, actúa de la misma manera que habría hecho un partido político al uso: cierre de filas, control de la información y arenga a las masas. Algo está fallando y posiblemente también esté fallando en otros lugares, por tanto animo a una reflexión pausada que nos permita profundizar en torno a cual debería ser nuestro papel y sobre como llevarlo a cabo.

Desde mi punto de vista, aún no existen asambleas como tales, más bien nos encontramos en un periodo constituyente de estas mismas, por lo tanto, todos los esfuerzos deben ir encaminados a la creación de una estructura sólida de decisión y de participación antes de cualquier otra acción. Solamente desde una estructura participativa, transparente y de democracia real podremos proponer a la sociedad estos principios. Una vez terminado este periodo constituyente los actores del mismo deben dimitir y la asamblea debe decidir unos nuevos actores. Si no se hace así se corre el riesgo de que ciertas personas, aún teniendo buena voluntad, se sientan imprescindibles, monopolicen las estructuras de poder del movimiento y caiga el desanimo en el resto. Que no suceda esto en Acampada Murcia está en nuestras manos.

Riesgos fundamentales que deberíamos evitar:
  • El fracaso. Tenemos ante nosotros una responsabilidad enorme. Un fracaso condenaría a la sociedad durante décadas al estigma de algo que una vez se intentó y no funcionó. No podernos permitirnos el lujo de fallar, en nada, por nada, para nada.
  • El fascismo o cualquier vertiente del autoritarismo. Hay que recordar que el fascismo nació de movimientos sociales y de trabajadores. No es difícil desviarse y hay que ser fiel, por encima de cualquier otra consideración, a los principios de democracia real y transparencia de las acciones que se vienen desarrollando por toda España desde el 15M,. No podemos permitirnos que lo que hoy ha ocurrido en Acampada Murcia se convierta en norma. La línea es más delgada de lo que parece y con la acción sobre 7RM se ha cruzado en cierta manera.
  • La falta de participación: Todo el mundo puede participar donde quiera, cuando quiera y como quiera. Es fundamental. Las comisiones de debate de expertos y profesionales pueden constituir un error de base. No se trata de hacer el mejor programa político de la historia, porque tampoco hace falta en estos momentos. Ahora mismo lo que hace falta es que todo el mundo se sienta parte íntegra y partícipe del movimiento.
Para reconducir la situación, mi propuesta que comparto como documento de trabajo a debatir y ampliar, es que se parta de un programa político que debe ser votado en asamblea. Este programa político debe hacer las veces de ideario o resumen de principios que por el momento deberían bastar. No somos un partido político para mandar leyes al parlamento, desde el principio, somos un movimiento cívico con una serie de exigencias que no nos toca a nosotros concretar, no hemos sido elegidos por nadie para ello, no tenemos legitimidad ninguna para hacerlo, más allá de nuestras ganas por construir un mundo más justo y las horas de nuestras vidas que estamos invirtiendo en configurar y mantener Acampada Murcia. Los partidos políticos son los que han de reinventarse bajo nuestra presión, nada más.

El consenso de mínimos que circula actualmente por la red debería bastar y me parece adecuado, lo reproduzco aquí:
  1. Reforma de la Ley Electoral. El sistema actual fomenta el bipartidismo y la alternancia en el poder mediante un reparto no proporcional de éste. Demandamos una ley electoral que garantice la equidad del voto, independientemente de la opción política y región en la cual se vote. 
     
  2. Democracia participativa. La democracia no debe consistir en conceder autoridad plena durante una legislatura. Los ciudadanos deben poder tomar parte en la toma de decisiones que afecten de manera trascendente a su futuro. 
     
  3. Intolerancia frente a la corrupción y transparencia gubernamental. Afirmamos que la corrupción ejercida por los miembros de los partidos políticos alcanza un nivel intolerable. Por ello demandamos una mayor transparencia en los partidos y las instituciones públicas, así como garantías de una separación fundamental entre los poderes del Estado.
Una vez que tengamos bien definidos los principios en los que se basa este movimiento social, hay que marcarse unos cuantos objetivos alcanzables, e ir actualizándolos según las necesidades y en función de como vayamos evolucionando. Mi propuesta es la siguiente:
  1. Mantener la integridad del campamento, es el pulmón del movimiento.
  2. Informar a la ciudadanía de los principios del movimiento, promocionando la participación y su integración en el mismo.
  3. Llevar los principios del movimiento a los barrios y pedanías, promocionando la constitución de nuevas asambleas vecinales y de barrio.
  4. Coordinarse con las asambleas de otras ciudades y realidades, incluyendo y sobre todo las de otros países. Unos principios comunes son fundamentales.
Estos objetivos deberán también ser votados en asamblea. Todas las acciones del movimiento deberán ir encaminadas a la consecución de los objetivos. No somos ningún sindicato para defender los derechos laborales de nadie, no hemos sido elegidos en ningún momento para ello. Los sindicatos están obligados a refundarse bajo nuestra presión, nada más.

La estructura en comisiones con cargos rotatorios es una buena idea de estructura para las cuestiones organizativas. Las comisiones deberían tener un responsable (rotatorio) y ser abiertas a la participación de cualquier persona. La información de como participar debe estar disponible y ser distribuida por todos los medios a nuestro alcance.

No debe haber portavoces del movimiento, solamente personas que comunican lo decidido en asamblea. Cualquier comentario o decisión de personas que no se haya votado en asamblea se tomará como hecha a título personal y si afecta al movimiento será desautorizada. No podemos permitir que ciertas personas controlen el devenir del movimiento saltándose la legitimidad de la asamblea. Todo comunicado del movimiento será votado en asamblea.

En cuanto a la comisión de debate, no creo que deba haber solamente una, más bien deberían haber varias mesas de debate según temáticas. En estas mesas de debate temáticas podrán participar cualquier persona que tenga interés. Su organización es interna y los participantes decidirán si precisan o no la asistencia de expertos o profesionales. Se debe hacer un esfuerzo por parte de la comisión de acción para promover la participación en las mesas de debate a asociaciones y movimientos sociales, los cuáles llevan mucho tiempo trabajando y con ideas y proyectos geniales.

Las asambleas son organismos de decisión fundamentalmente. Durante la semana las asambleas pueden ser informativas, votación de comunicados y seguir utilizando el micro abierto para que la gente pueda compartir su indignación. La asamblea del sábado por la tarde debería ser la de tomar decisiones, es cuando más gente hay. Se lee el punto de día y se lanza la propuesta, se deja un tiempo para que los asistentes puedan aportar su opinión sobre la decisión que hay que tomar respecto al punto del día y se vota. A continuación el siguiente punto del día y así. El domingo se debería volver a las asambleas informativas y de comunicados.

En cuanto a como comportarse en las asambleas, todos se sientan con los demás menos el que va a hablar y los técnicos de sonido. Todos forman parte de la asamblea y todos a la misma altura, independientemente de las responsabilidades que se tenga. Así es que todos nos sentamos con todos.

Para finalizar me gustaría que se comprendiera que este movimiento, bajo mi humilde punto de vista, no es el movimiento. Somos o deberíamos ser como alguien dijo un lobby ciudadano. No debemos aspirar a nada más porque sería una gran equivocación. Quizás de este movimiento surjan otras estructuras, partidos, sindicatos, asociaciones; pero el movimiento debe seguir siendo la plataforma donde los ciudadanos se sientan integrados y partícipes, un lugar donde poder canalizar su indignación.

Sin líderes, sin símbolos, sin banderas.

"La revolución debe realizarse en los hombres antes de realizarse en las cosas."

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

lunes, 23 de mayo de 2011

Un nuevo sentido común en #acampadamurcia

"La revolución debe realizarse en los hombres antes de realizarse en las cosas."

Acabo de llegar cansado a casa de la Plaza de la Revolución 15 de Mayo de Murcia. Cansado pero lleno de energía. No quería acostarme sin poner antes en valor algo que estoy sintiendo desde que paso horas en dicha plaza. Los psicólogos saben de la importancia de verbalizar, de hablar sobre lo que sentimos porque de esta manera somos capaces de identificarlo, de hacerlo presente y visible; por lo tanto voy a intentar verbalizar, hacer presente aquello que está escondido, que se está transmitiendo sin que nos demos cuenta y que está cambiando la forma de como entendemos el mundo.

Seguramente los que hayáis pasado algún momento en la plaza de vuestra ciudad donde hay acampadas habréis notado lo amable y gentil que es la gente, el buen rollo y la tranquilidad que reina, al menos en Murcia es así. Cuando se está sentado y sin querer manchas con tu pie el pantalón de tu vecino se convierte en un buen momento para una sonrisa, un intercambio amable de palabras y por qué no, de un abrazo. Este buen rollo llega a ser exagerado, pero natural.

Hoy me ha ocurrido un hecho revelador. Os intento poner en situación, se han repartido papeles y lapices (o similar) entre los cientos de asistentes para que escribamos propuestas de cambio o de actuación que posteriormente debían ser depositados en una urna. Ha llegado un momento en el que todo el mundo se ha levantado y no se sabía muy bien donde estaba la urna, pues la llevaba en las manos una chica que se movía entre los asistentes. Me he encontrado con una chica que no conocía de nada que también la estaba buscando, un sonrisa y un “¿te vienes?” ha bastado para que los dos unamos nuestros esfuerzos, nos asociemos o colectivicemos en post de un objetivo común, encontrar la dichosa urna. Parece un hecho banal, sin importancia, pero quizás en otro lugar no habríamos conectado de esa forma, tan natural, tan perfecta. Y parece que este buen rollo es también banal, pero en realidad contiene un poder de cambio impresionante.

Desde pequeños sufrimos el bombardeo de la filosofía y la ética imperante, y esta no es otra que la ética del individualismo. Se nos inculca que debemos pensar en nosotros mismos, en nuestro bienestar personal, en nuestros intereses particulares, en nuestra autoestima; yo, yo, yo. Se nos dice que si todos luchamos por nuestro interés particular, si somos egoístas, se creará un especie de equilibrio mágico de convivencia. Mentira, todo mentira. Frente a esta ética individualista se está alzando en todas las plazas de España y el mundo entero un grito silencioso de rebeldía, de decir basta, se acabó, queremos conectar, queremos decidir juntos, queremos mirar por los intereses de todos, de la mayoría. Esta nueva filosofía, esta nueva ética nos está cambiando, nos ha cambiado ya a la chica de la sonrisa y el “¿te vienes?” y a mí. La revolución ya está dentro de nosotros y como un virus la transmitiremos allá por donde vayamos, la llevaremos fuera de la plaza a todos los lugares por donde pasemos.

Escucho en muchas ocasiones menciones al sentido común. Pero si el sentido común se refiere a lo que entendemos por correcto respecto a la ética y filosofía imperante, no es sentido común a lo que deberíamos referirnos para afirmarnos en nuestros argumentos, al menos no al antiguo sentido común. En realidad, seguramente los que se refieren al sentido común están ya funcionando respecto a una nueva filosofía, a una nueva ética de lo colectivo. Entonces pues estamos hablando de un nuevo sentido común. Este es el gran cambio, el que llevaremos a toda la sociedad aunque las acampadas desaparezcan físicamente, una nueva filosofía está germinando de las cenizas de la antigua y debemos cuidarla, mimarla y desarrollarla. Muchos piden en la acampada de Murcia más política, pero este cambio es ya política, y quizás sea el paso más importante y difícil. Todo lo demás vendrá, no dudarlo.

El programa político, la ética y la filosofía que apenas se intuyó con la comuna francesa está resurgiendo aún con más fuerza en todas las plazas. Los últimos comuneros fueron fusilados en lo que se conoce como Muro de los Federados en el cementerio de Père Lachaise. Vaneigem escribió que para limpiar el Muro de los Federados con la sangre de sus asesinos, un día los revolucionarios de todos los países, se unirían a los revolucionarios de todos los tiempos.

Pues quizás haya llegado ya ese momento.

domingo, 22 de mayo de 2011

El nacimiento de una nueva Internacional

El 1 de febrero de 2011 escribí la primera entrada en este blog, La Estrategia Global. La intención de aquel artículo era plasmar la idea que circulaba por mi cabeza acerca de la necesidad de una nueva internacional y de como debería ser la estructura de la misma. Quisiera recordarlo ahora porque en aquel artículo planteaba que las bases de esta supuesta Internacional deberían ser las asociaciones y los movimientos sociales, en lo que podríamos denominar un movimiento de abajo a arriba, de la ciudadanía hacía las grandes instancias de poder, y no viceversa.

En este mismo blog, el 28 de febrero de 2011 escribí La rebelión árabe y la revolución permanente. Aparte de otras muchas cuestiones que traté en aquel artículo quiero destacar un párrafo en concreto:

“(...) Nuestros países occidentales, “democráticos”, son la minoría burguesa explotadora del mundo que condena a la pobreza y a la miseria a la mayoría de los seres humanos de este planeta. No cabiendo esperar que la burguesía se rebele contra si misma, estamos asistiendo a la constatación de una rebelión de sur a norte, de los países subdesarrollados hacia los países desarrollados. Desde un punto de vista global todo parece tener más sentido, aunque reconozco que es demasiado pronto para hablar de revolución árabe, y menos aún de revolución global. (...)”

No es mi intención hacer autobombo, ni mucho menos, pero ya entonces tenía la intuición de que era posible que una revolución partiera de sur a norte, de los países subdesarrollados a los países desarrollados, de forma global, y que esta debería tener una estructura de red de asociaciones o red de movimientos sociales.

Mucho se está hablando de la naturaleza de la revolución que está en marcha en España y hacia donde nos podría llevar está explosión de descontento y de inteligencia colectiva. Ahora mismo escribo desde la acampada de Murcia. Quisiera resaltar una sensación que tengo en Murcia y que supongo que es extensible a las plazas de todo el mundo, y es la línea tan clara respecto a la necesidad de la internacionalización del movimiento. La diferencia respecto a Islandia precisamente es esa, no podemos quedarnos en España, el movimiento debe ser global.

Punset afirma que la parte del cerebro destinada al raciocinio es bastante más pequeña que la destinada a los mecanismos de la intuición, argumento que usa para afirmar que al ser humano no le ha ido tan mal usando la intuición y que deberíamos tenerla más en valor. Voy a hacer uso de ella aventurándome a lanzar una hipótesis que este momento es bastante remota. Bajo mi humilde opinión, y con todas las dificultades que surgirán en el futuro, estamos ante el nacimiento de una nueva internacional basada en los movimientos sociales, algo como el FSM pero con un programa político concreto, y con idea clara de la lucha de clases. Como dije en su momento, en la vía de radicalizar la democracia en todo el mundo.

Muchos de los que están ahora en las plazas seguramente no hayan leído a Marx, ni a Lenin, ni a Gramsci. Quizás no sepan nada del marxismo, ni de la lucha de clases. Aún así están dando una lección de praxis, de experiencia práctica y de inteligencia colectiva. Y lo están haciendo en la calle, en la mía, en la tuya, en la nuestra, en la de todos. Dejemos pues que busquen colectivamente a su manera aquello que veíamos tan lejos y que en estos momentos se vislumbra más cercano, el socialismo.

No nos fijemos en las urnas, estemos atentos a las plazas de todo el mundo. Las revoluciones son las locomotoras de la historia, y añado, las revoluciones se ganan en la calle.

domingo, 8 de mayo de 2011

Y yo que tengo que ver con las bodas de Paris y Helena

Llegué sobre a las dos y cuarto a la casa de mis padres, entre semana como allí (menos los viernes que no trabajo por la tarde), consecuencia de tener poco tiempo para comer y vivir a cuarenta minutos del trabajo. Ese día estábamos todos, incluidos los sobrinos, menos mi hermano pequeño que hace poco tiempo se fue a Mónaco a trabajar. En casa de mis padres siempre se ha hablado de política, se intenta evitar porque todos (yo el que más) defendemos nuestras ideas con vehemencia, nos cortamos unos a otros y alzamos la voz; pero al final se habla de política, algo inevitable. El tema del día era Osama Bin Laden, como no. Os prometo que me había jurado a mí mismo no dedicar ninguna entrada de este blog al asunto, por razones que más adelante intentaré explicar, pero ha sido inevitable.

La conversación empezó suave, mi madre comentó que bueno, que seguramente Osama Bin Laden mereciera morir pero de ahí a celebrarlo como si de un 4 de julio se tratase había un trecho largo, no veía bien celebrar la muerte violenta de alguien, por muy terrorista y enemigo de las democracias que sea. Las contradicciones propias del que recibe tanta información en pro de la ejecución de un ser humano por terrorista y enemigo de la libertad pero que en el fondo tiene un sentido de la justicia más humano. En seguida la conversación subió de tono, en esencia yo defendía la idea de que debe ser un juez quién decida si Obama Bin Laden es un terrorista o no, si ha cometido algún delito o no y quién debe administrar justicia, que me parecía muy peligroso el precedente de que un presidente pudiera mandar sus tropas a un país soberano, entrar en casa de un ser humano y de ejecutarlo (con la muerte adicional de otros seres humanos) con el beneplácito de la comunidad internacional; el resto defendían la idea de que estaba demostrado que Osama Bin Laden era un ser despreciable y mejor muerto que vivo. Salí de casa indignado, ¿como puede ser que mi propia familia justificara una ejecución?, ¿dónde nos lleva esto?, ¿como podremos avanzar hacia un mundo mas justo, humano e igualitario con sentimientos de odio y venganza?

Ya en el coche caí en la cuenta, otra vez han marcado la agenda política, otra vez el capitalismo con sus miserias. Mi sentido de justicia, que estoy convencido que comparte mi familia, nada puede hacer contra los sentimientos de odio y venganza con los que el capitalismo justifica la ejecución de un ser humano. La ética, la moral imperante en nuestro tiempo es así, potencia los instintos y sentimientos más primitivos y negativos que son fácilmente identificables por las individualidades que componen una sociedad de manera que consigue acallar las voces de la razón, la justicia y el verdadero resarcimiento de las víctimas, conocer la verdad y condenar a los culpables, a todos y cada uno de ellos.

Lo reconozco, cuando discuto no soy una persona instructiva, didáctica. Cuando discuto no intento que mis argumentos sean entendidos por las personas que participan de la discusión, sino más bien intento simplemente tener razón, y mis argumentos no llegan. No trato de llevar la conversación a unas argumentaciones alejadas del odio y la venganza, sino que intento combatir estos sentimientos que nos llevan a la barbarie y al fascismo directamente, y es imposible. El caso es que la idea principal que ronda mi mente al respecto de esta muerte ni siquiera la mencioné en la discusión familiar y voy a aprovechar para transmitirla.

Por lo que a mí respecta, Osama Bin Laden murió el 17 de diciembre de 2010. Ese día Mohamed Bouaziz, un joven vendedor tunecino se prendió fuego en el Gobernorado de su ciudad en Túnez, en un acto seguramente de desesperanza ante la continua humillación que venía recibiendo de la policía de su país. Un musulmán se mató, no para llevarse consigo a unos cuantos occidentales y conseguir así la vida eterna en el paraíso, sino porque no podía más. Este acto individual sin quererlo se convirtió en un símbolo de dignidad colectiva. Con esta muerte, con cada musulmán que ha salido a la calle reivindicando democracia, libertad y derechos humanos, con cada tunecino, egipcio, libio, yemení, sirio, argelino que han arriesgado su vida sumándose a esta revolución de dignidad colectiva, con cada grito, cada plaza llena; más muerto y enterrado estaba Osama Bin Laden, ajusticiado por los propios musulmanes.

Irónicamente, algunos intentan resucitarlo con su muerte física. No quería hablar de Osama Bin Laden porque no forma parte de mi agenda política, forma parte de la agenda política de los que lo crearon, promocionaron, armaron y cuando se volvió en su contra, ejecutaron. Tenemos nuestra propia agenda política, la agenda política de la revolución como motor de la historia, la de la democracia participativa y directa, la de los inmigrantes muertos en el mediterráneo para nuestra vergüenza, la de los sin techo, la de los parados, la de las familias que mezclan leche con agua porque no les llega para todo el mes, la de los explotados, la de los sin papeles, la de los encerrados en los centros de internamiento de extranjeros, la de los trabajadores. Hablemos de lo importante, y dejemos al capitalismo con sus miserias y sus guerras de las que nada tenemos que ver.

Nada tenemos que ver con que un nobel de la paz haya mandado ejecutar a un terrorista que sus propios servicios de inteligencia (del nobel de la paz) han creado a su imagen y semejanza. Nada tenemos que ver con los monstruos, miedos, miserias y escala de valores de los asesinos que matan a asesinos. Nosotros, trabajadores, nada tenemos que ver con las bodas de Paris y Helena.

Pedro Luis López Sánchez
La Estrategia Global - http://laestrategiaglobal.blogspot.com/

lunes, 21 de marzo de 2011

Por qué la izquierda mundial debería apoyar actualmente la intervención militar en Libia

Entiendo que el título no invita a la lectura del artículo. Las palabras “intervención militar” e “izquierda” no casan demasiado bien y chirrían en el oído de cualquier persona que se considere de izquierdas, realmente de izquierdas. Aún así les invito a que lean mis razonamientos y luego si lo desean juzguen según sus principios y convicciones. La historia de la humanidad se está acelerando y requiere que empecemos a revisar todas las posiciones y dogmas que durante todos estos años de aparente reposo histórico hemos adquirido y asimilado. La intención de este artículo es la reivindicación de un razonamiento marxista y revolucionario propio ante los acontecimientos que están ocurriendo en el Norte de África y Oriente Medio, liberado de los clichés antiimperialistas.

Antes de entrar en el fondo de la cuestión vale aclarar las premisas de las que parte mi razonamiento. En primer lugar espero que llegados a este punto del conflicto en Libia todos hayamos desechado ya la teoría del complot. No quiero entrar en detalle sobre esta cuestión pues mucho se ha hablado ya, mucho se ha escrito y algo he escrito yo también [1]. Solo quería aportar un detalle a esta cuestión, Gadafi en ningún momento acusa a occidente de un complot, es más, Gadafi acusa a los rebeldes de “drogados” y ser miembros de “Al Qaeda” en un intento de ganarse el apoyo de occidente. Gadafi sabe que es una rebelión interna, porque podía haber acusado a occidente de intervencionismo para ganarse el apoyo de su pueblo, pero no, prefirió arremeter contra los rebeldes para ganarse el apoyo de occidente.

En segundo lugar parto del hecho de que lo que se está produciendo en Libia es una revolución democrática. Como revolución democrática qué es, esperar ver banderas rojas es impensable, pues hubieran provocado desunión en las muchas voluntades contrapuestas que existen ahora mismo en la oposición, sin embargo han elegido espontáneamente un símbolo de unión que sirva a la heterogeneidad, la bandera de la independencia Libia (que también monárquica). En mi opinión, su uso se debe más bien a un símbolo de rechazo de la bandera verde más que un símbolo de añoranza de la monarquía. No hay una dirección clara en la oposición, es mas un conglomerado de intereses, organizaciones y activistas con un programa común, la caída de la dictadura de Gadafi y el anhelo de la democracia y los derechos humanos. Seguramente dentro de la oposición se encuentren elementos que intentarán, después de caído Gadafi si cae, aprovecharse para convertirse en los nuevos negociadores del petróleo libio con occidente, no lo niego; pero es probable también que el pueblo libio una vez caído Gadafi no permita cualquier otro sistema que no sea una democracia real, como por otra parte está ocurriendo ahora mismo en Túnez y Egipto.

En tercer lugar, Gadafi no es garantía de nada que se parezca a una democracia ni mucho menos a una democracia del proletariado o socialismo. Gadafi no es más ni menos qué Ben Alí y Mubarak, es exactamente lo mismo, un tirano enriquecido a costa de las riquezas del territorio que controla. Afirmar que el sistema político de Gadafi se puede reformar es entrar en el terreno de la ilusión y de la magia, Gadafi solo busca su bienestar y el de su familia y no el del pueblo Libio, prefiere llevar a su pueblo a la guerra civil antes que renunciar. Cierto es que los libios seguramente tienen unas condiciones de vida mejor que las de sus vecinos, pero no se trata solamente de condiciones de vida, se trata de democracia, libertad, justicia y de dignidad. Pues mientras el pueblo libio se reparte las migajas del beneficio del petróleo que le pertenece en cuanto derecho colectivo, una individualidad y su familia se queda la mayoría del beneficio para sí; exactamente como Ben Alí y Mubarak. Porque si razonamos de esta manera, es decir, que las buenas condiciones de vida respecto a nuestros vecinos nos vacunan de cualquier rebelión, es tanto como decir que en Europa nunca podremos rebelarnos, pues en comparación al resto del mundo no vivimos tan mal. Pero aún así nos rebelamos o lo intentamos, pues no solo se trata de condiciones de vida, sino de un sistema que nos oprime y nos anula, aunque en comparación con el vecino no estemos tan mal.

Dicho esto, no podemos sino apoyar a los rebeldes aún con todas las dudas que nos puedan generar su composición. Gadafi significa no cambio, parar la historia de Libia otros tantísimos años. Los rebeldes significan una oportunidad de democracia burguesa, y a partir de esta el nacimiento de una organización proletaria en post de un revolución socialista. Mucho se ha hablado sobre este punto en la historia del pensamiento socialista y marxista, y todas las corrientes coinciden en la necesidad de la democracia burguesa, pues es donde el proletariado adquiere su conciencia de clase. Y lo vemos en Libia, Gadafi se encargó de eliminar cualquier tipo de oposición, burguesa, socialista, de todo tipo. No cabe esperar entonces que del régimen de Gadafi nazca una fuerza socialista, pues no se dan las condiciones necesarias para ello, pero sí una fuerza heterogénea que reclame democracia, como está ocurriendo. Todavía estoy deseando leer un análisis marxista sobre la situación de Libia actual que me haga ver que tienen que hacer los rebeldes o como debe ser esta rebelión para que la izquierda europea y latinoamericana los apoye sin reservas.

Desde este apoyo sin reservas a los rebeldes, debemos observar entonces sus reivindicaciones, las cuáles se pueden resumir en exigencia de democracia para Libia, petición de ayuda internacional que se concreta en armas y una zona de exclusión aérea y la no intervención extranjera terrestre en Libia. Los rebeldes han expresado claramente que son ellos los que tienen que derrocar a Gadafi y no quieren soldados extranjeros en Libia o se volverán contra ellos. La resolución 1973 adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas va incidir efectivamente en la necesidad de una zona de exclusión aérea, protección de los civiles y zonas habitadas por civiles; e impide explícitamente la intervención terrestre ocupando el territorio. Entiendo después de analizar dicha resolución en profundidad que no se impide el uso de la misma para fines imperialistas, no lo niego. Tampoco dudo de que dicha resolución se intentará usar para fines imperialistas y el control del petróleo libio, no lo niego. Es más, según el sentido del voto de cada una de las potencias en el Consejo de Seguridad podemos adivinar o entrever cuáles voluntades ha comprado Gadafi y cuáles voluntades han comprado los rebeldes. Pero aún así, a nivel internacional no hay otra alternativa si apoyamos a los rebeldes sin reservas, pues ellos lo han pedido aún con el riesgo probable de una invasión imperialista terrestre en Libia, que de momento no se ha producido.

La posición de la izquierda española ha sido la del “no a la guerra”. Entiendo la posición en la teoría pero no en la práctica. Intentaré explicar este extremo haciendo uso de las declaraciones del eurodiputado Willy Meyer [2]. A través del artículo citado encuentro que Meyer insiste en que "la solución a este conflicto que se ha convertido en una guerra civil es la presión político-diplomática para emplazar a las partes a un alto al fuego verificable con presencia de observadores internacionales y a que se establezca un calendario para unas elecciones que permitan al pueblo libio el ejercicio de su autodeterminación. No se puede tolerar ninguna injerencia militar". En la teoría a mí, y creo que a cualquiera que esté leyendo estas líneas, nos gustaría que todos los conflictos se solucionaran dialogando, pero en la práctica no siempre puede ser así. Gadafi antes de la intervención imperialista afirmó que iba a tomar Bengazi a fuego y sangre y que iba a ir casa por casa represaliando a los rebeldes. Si los aliados no hubieran intervenido seguramente Gadafi habría cumplido sus amenazas y entonces ya no habría dialogo posible, pues una de las partes simplemente ya no existiría, estarían muertos o desaparecidos. En la práctica la posición del dialogo y de no intervención significa el exterminio de los rebeldes, nos gustaría que fuera de otra forma pero terriblemente es así. Gadafi posee la potencia militar y por ello estaba ganando la guerra, y desde su régimen en ningún momento se propuso un alto el fuego antes de la intervención militar imperialista. Gadafi no quería dialogar, quería tiempo para aplastar la rebelión. Solamente después de la intervención imperialista se habla de alto el fuego, pues las fuerzas militares se han equilibrado, o se han decantado hacia la parte rebelde. En la teoría la situación ideal hubiera sido una salida de Gadafi con las menos pérdidas de vidas humanas posibles, como ha ocurrido en Túnez y Egipto, pero en la práctica no ha sido así. Debemos asumir que las revoluciones son violentas, no porque las personas que se alzan sean unos asesinos sin piedad ávidos de sangre y venganza, sino más bien porque quién ostenta el poder o se beneficia de él no quiere dejar su posición sin luchar, aunque en Libia se ha llevado esta lucha hasta extremos de guerra civil. La diferencia en Libia no la marca el imperialismo, sino la actitud de un Gadafi que no va a dejar el poder a no ser que lo echen por la fuerza, como ya ha demostrado.

En este caso, los imperialistas no han empezado una guerra. Como reconoce el propio Meyer ya existía una guerra civil en curso, y de las afirmaciones de Gadafi deducimos que su intención era aplastar a los rebeldes sin contemplación. Estoy de acuerdo con la intervención militar no porque piense que la comunidad internacional deba echar a Gadafi a bombazo limpio, esto debe ser tarea del propio pueblo libio, sino porque lo contrario hubiera significado el extermino de las fuerzas rebeldes y el mensaje al resto de pueblos árabes que se están alzando en sus respectivos países que el uso de la fuerza militar para reprimir las rebeliones será permitida por la comunidad internacional. ¿Cómo defenderemos en un futuro próximo que la comunidad internacional haga algo ante las represiones en Bahrein y Yemen si no apoyamos ahora que se haga algo ante el más que posible exterminio y la más que posible represión en Libia?

Estoy de acuerdo con la intervención militar en los términos actuales porque los propios rebeldes, que considero la fuerza en estos momentos revolucionaria en Libia, lo desean así y la necesitan. Yo no se quién para decir a los rebeldes como deben llevar su rebelión, ni yo no soy quién para decir a los rebeldes que en la práctica se deben dejar aplastar porque la izquierda mundial no tiene fuerzas para ayudarlos y la izquierda mundial no va a permitir que los ayude el imperialismo, que tiene intereses petrolíferos en la zona. Cuando los imperialistas entren en Libia o intenten realizar operaciones militares en contra del criterio de los rebeldes, entonces estaré en contra. Mi apoyo estará siempre sin reservas con los rebeldes hasta que caiga Gadafi. Cuando caiga entonces deberemos observar, analizar y volver a decidir.

La práctica y la realidad una vez más nos hacen tener que replantearnos nuestras convicciones teóricas.

Pedro Luis López Sánchez
La Estrategia Global - http://laestrategiaglobal.blogspot.com/

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[1] Pedro Luis López Sánchez, La rebelión árabe y la revolución permanente, http://laestrategiaglobal.blogspot.com/2011/02/la-rebelion-arabe-y-la-revolucion.html