"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

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sábado, 5 de abril de 2014

La delgada línea de la dignidad

Réplica al artículo del comisario Ignacio del Olmo "La delgada línea azul"



Pedro Luis López, @estrateglobal

 
El viernes 28 de marzo el comisario de policía Ignacio del Olmo Fernández nos sorprendió con un artículo en La Verdad de la Región de Murcia titulado “La delgada línea azul”, donde en vez de desarrollar una disculpa sincera por estos años de intimidaciones, multas injustificadas, violencia policial y represión que más adelante detallaré, emplea un romanticismo militar absurdo, infantil y trasnochado, impropio de un mando policial en una democracia, para intentar convencernos de que ellos son los valientes que mantienen “la delgada línea azul, la que separa el orden del desorden”. Nada más lejos de la realidad querido comisario, el desorden ya lo tienen millones de personas en este país fruto de la miseria y de la estafa, incluidos aquellos a los cuales usted dirige indirectamente su artículo para motivarlos y mantenerlos firmes en la dura y romántica tarea de reprimir a un pueblo digno.

No voy a usar mis palabras para describir la situación por la que pasa mucha gente, voy a usar las palabras de Dani, el chico de Murcia encargado de hablar por la columna sureste en el acto final de la manifestación de las marchas de la dignidad del 22 de marzo, acto que nuestros queridos guardianes del orden, y sus fieles escuderos los infiltrados, se encargaron de reventar antes de que finalizara y así salir en los telediarios. Bien, pues como dijo Dani “¡basta ya!, estamos hartos de recortes”, porque “nosotros no queremos caridad, queremos trabajar, que el trabajo es un derecho” y además “estamos hartos de los gobiernos de la troika”. Porque “cada vez que una persona desahuciada salta desde una ventana es un asesinato”, “cada vez que a una persona le reducen la dosis de medicación porque no puede permitírselo es un genocidio” y “cada vez que una niña se acuesta con hambre o se desmaya en la escuela porque no ha podido comer, eso es una tortura”.

Como decía mi abuelo la dignidad es lo último que se pierde. En esta vida hay muchas líneas y una de ellas es precisamente la línea de la dignidad; y este pueblo está demostrando no estar dispuesto a sobrepasarla. El 22 de marzo, y retomando el tono melodramático del artículo de nuestro hidalgo caballero, fue una de las pocas veces que me sentí orgulloso de vivir en esta tierra, porque ahí estaba un pueblo digno diciendo masivamente que no está dispuesto a perder sus derechos, esos por los que mi abuelo y las abuelas y abuelos de muchos lucharon, y antes de ellos otros y otras.

Y si nuestro gallardo y valiente comisario tiene una “masa anónima” de personas delante suya que le odia, un mando policial debería preguntarse por qué, en vez de escribir un artículo intentando equiparar a la gente común con un ejército regular al que hay que contener para preservar no se sabe muy bien qué “orden”, visto que la mayoría ya vivimos en el desorden. Y ya que nuestro gran héroe, por más que se pregunte por qué, las explicaciones no le alcanzan, se las detallo yo para qué no las olvide.

El 29 de septiembre de 2012 en el marco de las manifestaciones “Ocupa el congreso” una moto policial atropella a Alan, un chico de apenas 16 años, rompiéndole el tobillo el cuál necesitó cinco clavos, aparte de recibir malos tratos. La policía lo denunció y amenazó. Alan salió absuelto y hay un policía imputado. El 12 de octubre de 2012 hubo una manifestación antifascista para denunciar una manifestación de ultraderechistas. La policía nacional denunció a 16 personas de la manifestación antifascista, dándose la circunstancia que la mayoría de ellos no estaban en Murcia aquel día, evidenciando un caso de listas negras. Todos han salido absueltos. El 14 de noviembre de 2012 un policía nacional le pateó la cara a Carlos Gorairis en el marco de la huelga general. Está imputado de oficio por la fiscalía en una actuación sin precedentes en el Estado. En este mismo caso otros policías están imputados por mentir en su declaración diciendo que hubo provocación previa de los manifestantes con lanzamiento de piedras, lo cuál era mentira como demostraron los vídeos. El 2 de abril de 2013, día de la conocida fiesta del Bando de la Huerta en Murcia, miembros de la UPR intimidaron y detuvieron a cinco vecinos de Santiago el Mayor que protestaban a favor del soterramiento de las vías. Una vecina madre de dos hijos fue arrojada violentamente contra el suelo lo que le provocó la rotura de la muñeca y tendrá secuelas de por vida. Hay varios policías denunciados. Y para terminar hay otro policía nacional imputado por agresiones a un inmigrante, Abou, en un caso de represión racista. Y esto son sólo algunos de los casos más representativos.

Tras el 22 de marzo, y mientras los medios de masas anuncian a bombo y platillo que un policía nacional de Cartagena tiene un corte, el resultado para los que sufrimos los recortes es espeluznante: un joven de 19 años pierde la visión de un ojo por el impacto de una bala de goma, un ojo más a añadir a esta lista macabra, otro joven pierde un testículo por un disparo a bocajarro de los antidisturbios, y por otro lado los detenidos en la manifestación del 22M han denunciado malos tratos y torturas en comisaria.

Aún así debe saber nuestro grandísimo general que yo no les odio, lo que siento es auténtica vergüenza, con mayúsculas. La policía está para garantizar la seguridad de los manifestantes y el libre ejercicio de los derechos, no para provocar la violencia y actuar como ariete represivo de un gobierno que ha perdido toda legitimidad.

Pero que no se preocupe nuestro Napoleón particular, que la historia a todas nos juzga. Y estoy convencido de que llegará el día en que se juzgará y condenará a aquellos que están causando tanto sufrimiento a tanta gente; sea con recortes, sea con porras y balas de goma. Y también estoy convencido que pagarán aquellos que hace tiempo decidieron atravesar la delgada línea de la dignidad, esa que sí separa el orden del desorden, la justicia de la injusticia. Línea, que la gente común formamos con orgullo solidario.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Seguridad contraciudadana

Publicado en La Opinión de Murcia


«Bajo un Gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel», escribía Henry David Thoreau en 1848 en su conferencia titulada La desobediencia civil, cita que el Gobierno ha puesto de plena actualidad. Dicha obra sirvió de inspiración a Gandhi en la resistencia contra la ocupación británica en la India, o a Martin Luther King, Jr. en la estrategia de acciones directas no-violentas en contra de las leyes segregacionistas de la población negra en EEUU. La desobediencia civil y la presión social han conseguido a lo largo de la historia la modificación de leyes que hoy consideramos injustas y nefastas. En cambio, el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana presentado por el Gobierno de España en Consejo de Ministros incide claramente en la criminalización de la desobediencia civil.

El título del citado anteproyecto de ley ya es de por sí manipulador; seguridad ciudadana no es criminalizar al ciudadano que protesta pacíficamente contra las medidas que lo están empobreciendo; seguridad ciudadana es tener servicios públicos de calidad; seguridad ciudadana es tener la garantía de que si pierdes el empleo no vas a vivir en la miseria; seguridad ciudadana es confiar en que siempre va a haber una solución habitacional para ti y tu familia; seguridad ciudadana es saber que aunque lo estés pasando mal económicamente tus hijos e hijas van a poder comer como mínimo tres veces al día y, en definitiva, seguridad ciudadana es tener la seguridad de que no vas a perder tu condición de ciudadano, es decir, que vas a poder conservar intactos tus derechos independientemente de tu estatus laboral y económico.

Por contra, ¿legisla este Gobierno contra la corrupción y el fraude fiscal que en un 80% es atribuible solamente a las grandes empresas y fortunas? No, porque esto sería legislar contra sí mismo y contra la minoría que representa; esa minoría que se sigue enriqueciendo a costa de la mayoría social que va camino de la miseria; minoría que es rescatada con dinero público, que evade impuestos, que lleva el dinero a paraísos fiscales. La Policía debería estar para protegernos de estos antipatriotas de pulserita de España, debería estar para perseguir a corruptos y a los banqueros culpables de esta crisis, y no para reprimir a los ciudadanos que protestan en la calle.

Hay algunos aspectos de este anteproyecto de ley que son especialmente preocupantes. Por un lado se convierten algunas faltas y los nuevos métodos de protesta en infracciones administrativas. Esto que podría parecer una acción despenalizadora del Gobierno no lo es tanto, en realidad se busca castigar administrativamente lo que los jueces no están castigando por vía penal, de hecho hasta verano de este año ninguno de los 447 detenidos en movilizaciones del 15M en Madrid había sido condenado. Con esta medida se busca pasar de un procedimiento penal, en el que se tiene que demostrar que el acusado cometió un delito tipificado, a un procedimiento contencioso-administrativo, en el que el ya multado tiene que demostrar que la administración le ha impuesto una sanción injustamente, a lo que hay que sumar que el sancionado tiene que pagar las tasas para acceder al procedimiento.

En segundo lugar se elimina el concepto de falta para convertir algunas de ellas en delitos leves. Aunque podrían no variar las sanciones impuestas, las faltas no contaban como antecedentes penales, pero ahora convertidas en delito sí. Con esta medida queda clara la intención del Gobierno de que activistas sociales pasen temporadas en la cárcel por acumulación de lo que antes de este anteproyecto de ley eran meras faltas; y estamos hablando de un país con uno de los índices de criminalidad más bajos y con una de las poblaciones penitenciarias mayores respecto a los países de su entorno.

Con todo, lo más preocupante es la indefinición de algunas tipificaciones penales como la de 'ofensa' a España o el uso de términos como 'peligrosos'. En un Estado de Derecho, el principio de legalidad consiste en someter toda actuación judicial en materia penal a la preexistencia de una norma que defina claramente el delito, lo que da garantías al acusado frente a la posible arbitrariedad del poder. Sin embargo, con este nuevo Código Penal lo que se busca es prevenir la comisión de delitos criminalizando a todos aquellos que osen levantar la voz en la calle, lo que es más propio de derechos penales totalitarios.

Cuando al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se le pregunta en rueda de prensa qué considera él como ofensa a España y no sabe responder, no es que esté haciendo el ridículo, es que se está buscando precisamente esta indefinición. Esto abre una gran libertad de interpretación al juez que hace de él un instrumento político de régimen.

'Problemática"', 'autoritaria', 'camino a una dictadura', 'amenaza a la democracia' son algunos de los términos empleados en la prensa europea para definir este borrador de ley; hasta el comisario europeo de derechos humanos, Nils Muiznieks, lo considera 'altamente problemático', a lo que Fernández Díaz ha respondido con el enfrentamiento. Claro, ¿qué se puede esperar de aquellos que una noche se acostaron franquistas y a la mañana siguiente se levantaron demócratas? Efectivamente, que cambiasen en apariencia para no cambiar en la realidad.

Y es que a estos 'demócratas' lo que les va es lo retro, lo anterior a la mal llamada transición.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Murcia: institucionalizando la represión

Artículo escrito con motivo de las I Jornadas Anti Represión de la Región de Murcia que se celebraron el 13 y 14 de noviembre. Publicado en Kaosenlared.net, Rebelion.org, Insurgente.org, Tercera Información, Elpajarito.es, Vega Media Press.



Desde la ventana un excitado chico gritaba “¡Toma, toma, toma!”; como el que ve un espectáculo en televisión o en un gran estadio de fútbol, supongo acostumbrado a ver violencia un día sí y otro también como un producto comercial y de consumo. Sin embargo al terminar la carga policial, con un tono de preocupación, comentaba: “A aquel lo han dejado KO, eh”, “Aquel no se levanta”. En ese momento se había informado en directo de lo que significa la represión en su estado más crudo y violento.

El 14 de noviembre se cumplirá un año desde que una treintena de agentes de la UPR –antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía– le destrozaran la cara a Carlos Gorairis a base de porrazos y patadas, y agredieran a 11 personas más, tras una carga policial desproporcionada y sin provocación previa contra manifestantes totalmente desarmados y pacíficos; en lo que quizá sea el caso más representativo de la represión policial en Murcia. “Contención de la masa” lo denominó el delegado del Gobierno en la Región de Murcia, Joaquín Bascuñana, en un ejercicio de triple salto mortal con tirabuzón eufemístico. ¿Un caso aislado de tan solo unos cuantos policías a los que se les fue la mano? Desgraciadamente no, la represión en Murcia está totalmente institucionalizada. Pero empecemos esta historia retrotrayéndonos algo mas atrás en el tiempo, hasta el 14 de enero de 2011, día en el que el consejero de Cultura de la Región de Murcia, Pedro Alberto Cruz, fue agredido al grito de “sobrinísimo”.

Meses previos al ya famoso 15 de mayo de 2011 y con el funcionariado en pie de guerra por los primeros recortes que fueron aprobados por la Asamblea Regional la víspera de la Nochebuena del 2010, el 14 de enero de 2011 el consejero Pedro Alberto Cruz fue agredido por la noche cerca del portal de su casa, provocándole heridas de diversa consideración en el rostro. La Policía Nacional, al mando del entonces delegado de Gobierno en la Región, Rafael González Tovar, actual secretario general de los socialistas murcianos, detiene a un joven sin pruebas contra él y comienza toda una campaña de acoso y derribo contra lo que el presidente del Gobierno regional, Ramón Luis Varcárcel, bautizó como la “izquierda poliédrica”, ya que el chico detenido estaba relacionado con el movimiento antifascista murciano. Durante las 72 horas que estuvo retenido por la Policía Nacional, en la prensa se revelaron detalles personales de él y de su familia, incluso información del negocio de su padre, dejando la ética y la profesionalidad periodística a la altura del betún. A esto siguieron entrevistas en radio y televisión a nivel estatal, líneas y líneas de artículos de opinión y toda una campaña mediática por parte del Gobierno regional en un miserable intento de relacionar la agresión al consejero con las protestas de los funcionarios. El chico fue puesto en libertad, ya que el consejero no lo llegó a reconocer como su agresor, y de los motivos reales de la agresión, posiblemente relacionados con la noche murciana, nada se sabe, todo disuelto como un azucarillo. Pero nos quedó alguna explicación sin aclarar: ¿por qué la Policía Nacional retiene 72 horas a un chaval concreto en base a su afiliación ideológica? Ya entonces preocupó esta situación, pero nadie se podía imaginar el nivel de represión que se llegaría a alcanzar en esta región.

El 29 de marzo de 2012, día de la huelga general contra el gobierno de Zapatero, y con González Tovar aún al mando de la Delegación del Gobierno, un miembro de la Policía Nacional, en las cercanías de la estación de autobuses de San Andrés, empujó a un participante de un piquete de más de 60 años con el resultado de la rotura de la cadera y del fémur. Aún más: delante de varios testigos el funcionario policial se negó a llamar a una ambulancia para que el hombre fuera trasladado lo más urgentemente posible a un hospital. Se presentó denuncia penal por un delito de lesiones y omisión del deber de socorro.

El 4 de mayo de 2012 se organiza una protesta contra la visita de Emilio Botín, presidente del Banco Santander, a la universidad pública. En el transcurso de la protesta, la Policía Nacional arrebató el teléfono móvil a una de las personas presentes tras agarrarla por el pelo y tirarla al suelo. Días después se le comunica a esta persona que su teléfono móvil está en el juzgado, lo que se aprovecha para identificarla y denunciarla junto a otros tres manifestantes haciendo uso, no cabe otra explicación, de listas negras; ya que las identificaciones no se hicieron en el momento de la protesta, sino posteriormente. El pasado 15 de octubre los cuatro acusados acudieron a la Ciudad de Justicia de Murcia, donde se les comunicó que la vía penal había prescrito, quedando abierta la vía contencioso-administrativa que podría ser usada por la Delegación del Gobierno, ya en manos de Joaquín Bascuñana, para imponer sanciones administrativas elevadas como medida ejemplarizante e intimidatoria en lo que se denomina represión de baja intensidad, algo que es usado indiscriminadamente por delegaciones del Gobierno en todo el Estado.

En junio de 2012, tres ciudadanos de Murcia decidieron interponer sendas denuncias contra miembros de la UPR por agresiones de todo tipo cuando protestaban pacíficamente delante de los juzgados contra el alcalde de la ciudad de Murcia, Miguel Ángel Cámara, que se dirigía a declarar como imputado en el caso Umbra. La defensa, a cargo del sindicato policial CEP, basa su argumentación en criminalizar a los denunciantes con la intención de justificar el uso de la violencia excesiva por parte de los miembros de la UPR, acusando a los mismos denunciantes de dedicarse “casi profesionalmente, a alterar el orden público, en cada manifestación, evento o reunión de personas, llamésele como se le llame, provocando siempre algún tipo de incidencias en las que los mismos son los protagonistas” e incluso destacando la presencia “de un conocido antisistema”. Cabe recordar que ninguno de los denunciantes tiene antecedentes penales, lo que nos lleva de nuevo al uso de listas negras de personas que protestan contra la injusticia que estamos viviendo de corrupción, estafa bancaria y pérdida de derechos.

Prosigamos con uno de los casos más evidentes de montaje policial. El 29 de septiembre de 2012, tras la manifestación en Murcia en el contexto de las protestas en todo el Estado denominadas “Ocupa el Congreso”, varios agentes de la Policía Nacional motorizados arremetieron contra un grupo de manifestantes en frente de la Delegación del Gobierno, dispersándolos entre golpes de porra indiscriminados y amenazas de atropello. Un chico de apenas 16 años, Alan, acabó con el tobillo partido tras el atropello por parte de una moto (necesitó cinco clavos en el tobillo, meses de recuperación en silla de ruedas y le quedarán secuelas para toda la vida), fue apaleado y estuvo retenido en comisaria sin asistencia médica durante horas hasta que se vieron obligados a avisar a su madre y llevarlo a urgencias por su condición de menor. Alan denunció al agente que le atropelló y sus acompañantes, lo que provocó una contradenuncia por parte de la Policía Nacional acusando a Alan de haber tirado a un funcionario policial de la moto. Inicialmente la Fiscalía pedía nueve meses de internamiento en un centro de menores para Alan (una de las penas más altas pedida a un menor sin antecedentes), petición que tuvo que rebajar a libertad vigilada tras la declaración de los agentes policiales, que incurrieron en numerosas contradicciones. Finalmente Alan fue absuelto en un auto donde el juez deja acreditado que el joven no tiró piedras ni había golpeado ninguna moto.

El 12 de octubre de 2012, en el marco de una manifestación convocada por la Coordinadora Antifascista del Sureste, varias personas son denunciadas por altercados con la Policía Nacional que protegía una manifestación de ultraderechistas en Alfonso X el Sabio. Se da la circunstancia de que la mayoría de acusados no estaban en la ciudad, alguno tiene un alto grado de minusvalía e incluso los hay que viven hace más de cinco años fuera de Murcia. El fiscal ya ha pedido la libre absolución para 14 de los imputados por estas circunstancias y se está a la espera del fallo. Estas imputaciones nos demuestran una vez más la existencia de listados ilegales en la Policía Nacional de personas en base a su ideología, estética, pertenencia a partidos políticos o sindicatos.

Llegamos a la mañana del 14 de noviembre de 2012, día de la huelga general en contra de las políticas del gobierno de Rajoy. Cuando las personas que habían participado en algunos de los piquetes que habían confluido en torno a la plaza Fuensanta se estaban despidiendo para ir a comer, efectivos de la UPR acorralaron sin motivo a algunos de los manifestantes en un callejón estrecho repleto de coches y otros vehículos a ambos lados de la calzada, cargaron sin previa provocación física con una proporción aproximada de dos antidisturbios armados hasta los dientes por cada manifestante desarmado, y finalmente, con toda su crudeza, empujaron a Carlos contra una moto y le patearon la cabeza cuando yacía inconsciente en el suelo. Además, otro de los manifestantes sufrió fractura en una mano y hubo dos detenidos. En un primer momento se intentó justificar la carga policial afirmando que hubo provocación previa con lanzamiento de piedras y objetos y se llegó a decir públicamente que Carlos se tropezó golpeándose con una moto que estaba en la acera. Incluso en el atestado policial se aportaron piedras como pruebas de la provocación previa y unos policías de paisano se hicieron pasar por familiares de Carlos en el hospital de la Arrixaca para acceder al informe médico. Gracias a la colaboración ciudadana y a las diferentes pruebas gráficas que fueron apareciendo en prensa se demostró la actuación represiva y desproporcionada de los antidisturbios. Ante la evidencia, el jefe superior de Policía, Cirilo Durán, tuvo que reconocer “mala praxis” en la actuación policial y ordenó la apertura de una investigación interna. Actualmente la Fiscalía ha interpuesto una querella contra el Cuerpo Nacional de Policía, en lo que parece una actuación del fiscal sin precedentes en el Estado Español.

Hagamos un descanso para tomar aliento. Entiendo que mi querida lectora o lector empezará a estar abrumado; esta sensación abrumadora solo es una pequeña muestra de lo que tienen que soportar las personas que protestan pacíficamente en Murcia contra las políticas de recortes, la pérdida de derechos y los vergonzantes casos de corrupción que inundan los ayuntamientos de la Región de Murcia. Tomemos un poco de aliento pero desgraciadamente tenemos que proseguir.

En enero de 2013, un conocido activista de los movimientos sociales en Murcia fue identificado y denunciado en el transcurso de una protesta, protesta que desde hace un año se va sucediendo en el barrio de Santiago el Mayor a favor del soterramiento de las vías y contra la construcción de un muro que convertiría los barrios del sur de la ciudad en auténticos guetos. Esta misma persona está sancionada con 1.300 euros por la ocupación de la Conserjería de Educación y el escrache al consejero Sotoca realizado junto a los compañeros interinos de Aidmur (Asociación de Interinos Docentes de Murcia), en junio de 2013. Cabe señalar que en todas estas protestas se hace uso de resistencia pacífica, por lo que ambas sanciones están recurridas y pendientes de resolución.

Como todos los martes, el 2 de abril de 2013, día de la conocida fiesta en Murcia del Bando de la Huerta, la plataforma Pro Soterramiento del AVE celebraba una concentración reivindicativa en el paso a nivel de Santiago el Mayor. Miembros de la UPR hicieron su aparición para identificar y denunciar a los allí presentes, todos ellos vecinos del barrio. La UPR empezó a detener a miembros de la plataforma cuando éstos pedían explicaciones por la forma de actuar de la Policía Nacional; una vecina de avanzada edad fue arrojada violentamente contra el suelo, lo que provocó la rotura de su muñeca, y finalmente hubo cinco detenidos. Una persona tendrá secuelas de por vida, uno de los detenidos denunció agresiones dentro del furgón policial cuando estaba esposado y un tercero fue derivado a un hospital con una angina de pecho debido a los golpes que recibió.

Y terminamos con un caso de represión racista. El 25 de julio de 2013 Abou Diemé salió de madrugada del restaurante en el que trabaja con su mujer, Olga, para ir a por el coche. Mientras maniobraba, varios agentes lo pararon acusándolo de llevar drogas en el coche. Abou les intentó explicar que venía de trabajar en su restaurante y que iba a por su mujer, varios agentes más se incorporaron a la discusión y finalmente recibió un puñetazo por parte de un agente que le hizo caer al suelo, se abalanzaron sobre él insultándole con improperios racistas y siguieron golpeándole, lo que le ha provocado una grave lesión de rodilla que le impide trabajar hasta el momento, pasados ya tres meses de la agresión. Golpeado y esposado lo llevaron a comisaria donde estuvo incomunicado 36 horas y recibió humillaciones e insultos. En el coche de Abou no encontraron ningún tipo de droga y tampoco aparecieron restos de drogas o alcohol en los análisis de sangre que le hicieron. Tuvo un juicio exprés acusado por estos policías de ¡intentar quitar una pistola a uno de ellos! Abou ha presentado denuncia contra estos funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. Aparte, los 400 euros de la recaudación del restaurante que llevaba en el coche aquella noche siguen sin aparecer.

Durante estos duros años de represión se ha denunciado en reiteradas ocasiones la impunidad de la que gozan los miembros del Cuerpo Nacional de Policía al no ir debidamente identificados con su número de placa, lo que dificulta la denuncia cuando cometen barbaridades como las detalladas anteriormente. En este sentido, el colectivo Atrapa presentó una querella en los juzgados dirigida contra el delegado del Gobierno y el jefe superior de Policía de Murcia, que iba acompañada de numerosas fotos y vídeos de un total de seis manifestaciones ciudadanas acaecidas en 2012, en las cuales ningún agente de policía de los extensos operativos que las custodiaban llevaba su número de placa. La juez de instrucción nº 3 de Murcia, María de la Fe Tabasco Cabezas, no admitió a trámite la querella, permitiendo que se corra un velo de impunidad ante los responsables políticos por cuya causa la Policía se siente sin ataduras para apalear sin que sus actos tengan consecuencias judiciales. Tristemente, la justicia mira hacia otro lado.

Han pasado casi tres años desde que el presidente Varcárcel señalara con su dedo acusador a la “izquierda poliédrica” como la culpable de la agresión a su sobrino, a la izquierda social y política que lucha pacíficamente contra los recortes y contra la pérdida de derechos de toda la población. Visto desde la perspectiva que nos da el tiempo, pareciera como si aquel dedo acusador de entonces hubiera señalado el camino de la represión de estos años, un dedo que apunta hacía los alborotadores de lo que entienden ellos como el orden normal de las cosas, agachar la cabeza de camino hacia la miseria social.

Hace poco se conmemoró el 50 aniversario del discurso de Martin Luther King “Yo tengo un sueño”. Desde todas las instituciones se reclamaba la vigencia del mensaje de Martin Luther King, pero solamente aquella parte del mensaje que no incomoda al poder; censurando toda la otra parte radical, decidida y anticapitalista. Sepan ustedes que los herederos de Martin Luther King son todos estos activistas sociales que siguen aplicando la acción directa no violenta contra todas aquellas leyes injustas que llevan a la mayoría social a la miseria; son todos estos activistas de los escraches, de las concentraciones, de las ocupaciones, de las manifestaciones, de la resistencia pacífica. Activistas sociales y políticos que luchan contra un poder cada vez más deslegitimado, que no duda en usar la violencia represiva para seguir manteniendo los intereses y los privilegios de una minoría que se sigue enriqueciendo aún más con la crisis.

La Coordinadora Anti Represión de la Región de Murcia, coincidiendo con el primer aniversario de la brutal carga policial del 14 de noviembre de 2012, organiza los días 13 y 14 de noviembre en Murcia unas jornadas para denunciar públicamente la institucionalización de la represión como método de contención de la protesta social, de forma que se haga visible lo que permanece invisible, para verbalizar aquello que aún permanece en silencio. En palabras del propio Martin Luther King: "(...) los que seguíamos la senda de la acción directa no-violenta no somos quienes creamos la tensión. Nos limitamos a traer a la superficie la tensión oculta que se hallaba en estado latente desde mucho antes. La sacamos a la luz, porque así se la puede ver y actuar en consecuencia. Lo mismo que un tumor que no se puede curar mientras siga oculto, y que debe abrirse en todo su horror a los remedios naturales del aire y de la luz, la injusticia tiene que exponerse, con toda la tensión que esta exposición crea, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional si es que existe el deseo de subsanarla."

domingo, 18 de noviembre de 2012

La derecha poliédrica

Publicado en Kaosenlared.net

“Salvaje agresión al consejero de Cultura Pedro Alberto Cruz” titulaba La Verdad el 15 de enero de 2011 en su edición digital [1]. Al consejero de Cultura de la Región de Murcia, Pedro Alberto Cruz, tres asaltantes le agredieron ocasionándole diferentes fracturas en la cara. Las reacciones no se hicieron esperar, la fiscalía actuando de oficio, detención inmediata de un joven retenido durante 72 horas sin pruebas contra él, y la prensa dando detalles de la vida de este joven y la de su familia, saltándose a la torera cualquier ápice de ética periodística.

Se montó entonces toda una campaña mediática durante semanas con entrevistas a nivel nacional en radio y televisión, línea y líneas de artículo de opinión, debates en horarios de máxima audiencia, y un presidente de la Región de Murcia, el Sr. Varcárcel, acusando a la izquierda poliédrica [2] de la agresión, en un miserable intento de relacionarla con las protestas de funcionarios contra los recortes que recorrían entonces las calles de Murcia. De los autores de la agresión, de los motivos, de la relación con la noche murciana nada se sabe, mediáticamente tapado, silenciado.

Resulta difícil no relacionar aquella agresión con la agresión sufrida por Carlos Gorairis, miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de la Región de Murcia, en la jornada de la huelga general del 14 de noviembre por parte de los antidisturbios que estaban destinados a la “contención de la masa”, como lo definiría nuestro querido Delegado del Gobierno Sr. Bascuñana, en Murcia ciudad. Como decía, resulta difícil no relacionarlo por el parecido de las heridas sufridas.

En un primer momento, la Delegación del Gobierno y la Jefatura de Policía se apresuraron a usar los medios de comunicación para dar su versión de los hechos, afirmando que hubo provocación previa con lanzamiento de piedras y objetos y que Carlos se tropezó golpeándose con una moto que estaba en la acera. En el atestado se aportaron piedras como pruebas de la provocación previa y unos policías de paisano se hicieron pasar por familiares de Carlos en el hospital de la Arrixaca para acceder al informe médico. Y todo esto con toda la impunidad que proporciona incumplir la norma de ir debidamente identificado, impunidad denunciada ya en varias ocasiones por diferentes organizaciones de derechos humanos.

Gracias a la colaboración ciudadana y los vídeos aportados que han aparecido en prensa digital estos últimos días, se ha demostrado a los ojos del que quiera ver, que los antidisturbios acorralaron sin motivo a los manifestantes en un callejón estrecho repleto de coches y otros vehículos a ambos lados de la calzada, que cargaron sin previa provocación física con una proporción aproximada de dos antidisturbios armados hasta los dientes por manifestante desarmado, y finalmente, con toda su crudeza, empujaron a Carlos contra una moto y le patearon la cabeza cuando yacía inconsciente en el suelo. Ante la evidencia, el Jefe Superior de Policía, Cirilo Durán, ha tenido que reconocer que hubo “mala praxis” en la actuación policial y ha ordenado la apertura de una investigación interna.

¿Y la fiscalía donde está?, desaparecida, ni está ni se la espera. ¿Habrá consecuencias para los responsables de esta atroz agresión y de la cadena de decisiones previas a una carga policial no justificada? La experiencia nos dice que lo dudemos, es más, en el caso de que hubiera condenas, ya se encargará el gobierno de turno de conceder los correspondientes indultos. No sería la primera vez.

Pero Carlos no solamente ha sido víctima de uno o dos animales con uniforme que han actuado al amparo de la impunidad que les da no ir identificados con el beneplácito de sus jefes, no, Carlos ha sido también víctima de una estrategia bien defina. Desde que se convocó la huelga general del 14 de noviembre, la derecha (me refiero a la banca, la CEOE y los partidos que representan sus intereses) ha usado todo su poder mediático, que es mucho, para primero persuadirnos de que la huelga es mala para España, como si el origen de la crisis fueran las huelgas, los sindicatos o los piquetes, después para amenazarnos con importantes pérdidas económicas, como si los casi seis millones de parados diarios no lo fueran ya, seguidamente mandando excesiva presencia policial a las manifestaciones y piquetes donde se encuentran sus intereses particulares, bancos y grandes empresas, para convertir el ejercicio mayoritariamente pacífico del derecho a huelga y manifestación en un problema de orden público; y finalmente haciendo uso de la violencia desproporcionada y la brutalidad policial para crear miedo y terror entre las personas que defienden sus derechos pacíficamente en las calles.

Carlos ha sido víctima de la estrategia bien definida por la derecha poliédrica, una derecha que cada vez más deja ver su verdadero rostro.

Pedro Luis López Sánchez

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[1] Salvaje agresión al consejero de Cultura Pedro Alberto Cruz, La Verdad, http://www.laverdad.es/murcia/20110115/local/region/agresion-consejero-cruz-201101151953.html

[2] Varcárcel: «Es producto de la izquierda poliédrica», La Verdad, http://www.laverdad.es/murcia/v/20110119/region/valcarcel-producto-izquierda-poliedrica-20110119.html

sábado, 12 de mayo de 2012

Cuando la ideología es importante en el #12M15M



Nunca me gustaron las arengas. Me parecen un recurso estúpido, infantil y tiende a idiotizar a la gente, “no hace falta pensar, nuestro líder nos guía”. Quizá hoy alguno, haciendo uso de una gran oratoria, nos arengue para tomar el Ayuntamiento de Murcia al grito de “son todos unos corruptos”, y todos como borregos lo tomemos, le prendamos fuego y ya de paso construyamos una guillotina en la Plaza de la Revolución donde jugaremos al cabezacesto con algún político que se encuentre por allí, despistado, sin adivinar lo que se le venía encima, literalmente.

Tampoco me gustan los discursos del tipo no soy ni di izquierdas ni de derechas, soy apolítico, soy antipartido político. Tampoco los del tipo todos los políticos son unos corruptos, menos yo claro, que no soy político ni de izquierdas ni de derechas, soy un ciudadano como vosotros. Y por supuesto, tampoco los de esto lo tienen que llevar profesionales. Me huelen mal, rancio, esconden algo. Querría citar un extracto del discurso de José Antonio Primo de Rivera exponiendo los puntos fundamentales de Falange española, pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933.

“... El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas. ...”

He aquí lo que se esconde, lo que está acechando aprovechándose del miedo y la rabia, el populismo, el fascismo. Vamos a quitar a los políticos, que son todos unos corruptos e ineficientes, y voy a ponerme yo que soy un ciudadano como vosotros. No. No se trata de esto, se trata de modificar las estructuras democráticas para que el pueblo pueda participar más activamente de la política y el bien común para evitar que se gobierne en contra de los intereses de la mayoría. ¿Y como se combate el populismo, el fascismo? Con ideología.

Para hablar de ideología hay que hablar de economía, porque la ideología política no es otra cosa que la idea que se tiene de como debería ser el sistema económico y bajo que principios se debe regir. De la economía hay muchas definiciones, pero para mí, un sistema económico en un cierto momento de la historia concreto determina qué se produce, quién lo produce, en qué condiciones se produce y luego como y en que proporción se reparte la riqueza producida. Fijaos que no podemos permanecer neutrales, no se puede decir no soy de izquierdas ni de derechas, soy apolítico, porque todos tenemos una idea de como sería más justo (o injusto, según sean las intenciones) el sistema económico. Es más, el sistema económico actual es tremendamente injusto, incluso llega al robo descarado de las clases productoras, y ante la injusticia la equidistancia te alinea con el agresor. Yo soy de la idea (o ideología) de que cada uno deberíamos producir según nuestras capacidades o posibilidades repartiéndonos el trabajo, y deberíamos recibir según nuestras necesidades, empezando por las más básicas (comida, ropa, vivienda, salud, educación, ...), repartiéndonos la riqueza. Seguramente haya muchos que no piensan como yo, perfecto, sentémonos y discutámoslo, pero no vale yo no soy de los unos ni de los otros, soy neutral, porque esto significa que lo que realmente piensa lo está escondiendo.

Queremos cambiar el mundo (aunque yo solamente aspiro a influir en las personas que tengo alrededor, a través de la palabra y el ejemplo), perfecto, debemos preguntarnos entonces qué mundo queremos. Para eso hay que leer, investigar, estudiar, informarse, ser crítico y confrontar las ideas con las personas que nos rodean. Porque ir a las manifestaciones y luego regresar a casa esperando a que me llamen para salir en la próxima, sin establecer ningún tipo de compromiso con las personas que nos hemos encontrado en la misma, no es más, como decía Gramsci, que el encuentro casual bajo el techo de un cobertizo en un día de tormenta. ¿Queremos cambiar el mundo?, ¿de verdad?, pues hay que informarse, leer, estudiar, organizarse y establecer un compromiso de lucha (y de vida) con los demás. A esto se le llama militancia, militancia política.

Hoy no debe ser solamente el día de la celebración del despertar del 15 de mayo pasado, hoy debe ser el día para madurar, para movilizarse, para tomar compromisos y para compartir ideas, ideología.

En la plaza, en todas las plazas.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

viernes, 24 de febrero de 2012

Aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda

Aún pudiendo pecar de realizar un análisis simplista, podemos observar dos formas de razonar en cuanto a lo que nos parece justo o no respecto a la actuación policial para acabar con las protestas de los alumnos del IES Lluis Vives de Valencia ante la falta de calefacción en su centro de enseñanza.

Una forma de razonar sería que lo justo o lo injusto lo definen las leyes, que son las normas que rigen nuestra vida en común. Además, el poder elegido en las urnas tiene el deber de aplicar la norma. Por lo tanto, siguiendo esta forma de razonar, ante una manifestación no comunicada que protesta contra unos recortes ejecutados por un poder constituido democráticamente en las urnas, solo cabe el uso de la violencia para reprimirla, pues están actuando fuera de la norma, o no, pero están poniendo en cuestión al poder constituido en las urnas, - ¡Pecado! ¡¿Qué pasaría si a todos nos diera por protestar por nuestros problemas?! -, dirían. Esta forma de pensar dictaría que su deber es estudiar para poder sacar este país adelante y dejar de quejarse, que todos lo estamos pasando muy mal. - ¡Lo mismo vale para los obreros, hay que trabajar y arrimar el hombro para salir de esta situación de crisis! -, concluirían. Ahora, nada de plantearse si lo que está ocurriendo es justo o injusto, o si hay culpables o no de que no haya calefacción, porque lo injusto o justo lo dice la norma, y en última instancia, el poder constituido.

En cambio, uno podría razonar que el dinero que debería ir para calefacción en particular, y para educación y sanidad en general, el poder constituido en las urnas lo ha gastado en otros menesteres en los que existen sospechas que ha mediado corrupción e intereses privados. Es más, este poder no se ha presentado ante los ciudadanos con un programa electoral que especifique que va a realizar recortes, no, ha accedido al poder con engaños. Por lo tanto, independientemente de lo que digan las leyes, podemos concluir que es legítimo y justo la manifestación para poner de relieve una mala praxis en el uso del poder, de forma que se puedan derivar las actuaciones pertinentes, y en su caso, el establecimiento de nuevas normas que recojan este nuevo sentido de justicia que podríamos tener la mayoría de la población.

La primera forma de pensar es fascista y reaccionaria, y la segunda democrática. ¿Por qué? Porque las sociedades evolucionan, y por lo tanto, el sentido de justicia que es compartido por los individuos de la sociedad también evoluciona. Por ejemplo, lo que hasta hace algunos años a la mayoría de la población le parecía justo, como es que el banco desahuciara si el deudor no pagaba (a mí nunca me ha parecido justo, pero bueno), ahora sin embargo, ante la nueva realidad de desahucios indiscriminados, poco a poco el sentido de justicia compartido en la sociedad nos dice que de ninguna de las maneras es justo, y que hay que buscar otras vías, hay que legislar para solucionar esta situación, es decir, hay que cambiar las normas para que recojan el nuevo sentido de justicia. ¿Cuál es la respuesta del poder? Mandar a la policía para defender el derecho de la banca a desahuciar, defendiendo así el sentido de justicia imperante, imponiéndolo. Por lo tanto, la primera forma de pensar impide y reacciona ante cualquier cambio del sentido de justicia, poniendo obstáculos a la evolución de la sociedad. La segunda forma de pensar, en cambio, reconoce como dentro de la normalidad democrática las manifestaciones, porque es una vía por la cuál las sociedades avanzan en el sentido de justicia y de convivencia.

Hay que plantearse, entonces, por qué el poder constituido es reaccionario. Pues en resumidas cuentas porque los que ostentan el poder se benefician de forma privada del sentido de justicia reflejado en la norma actual, norma que han moldeado a lo largo del tiempo de forma que no suponga un riesgo para sus privilegios y según su sentido de justicia particular, o de clase. Por ejemplo, hace cien años la usura era delito, y era delito porque se tenía como injusto que se pudiera aprovechar la necesidad del otro para imponerle un interés excesivo. Sin embargo se despenalizó, despenalización que va solo en beneficio de una minoría, los prestamistas o la banca, que comparten intereses privados con los que ostentan el poder.

Volviendo con la policía, su ideología, en esencia, es fascista y reaccionaria, pues no solo está para atrapar a los que cometen delitos, no, sino también para mantener el orden establecido por encima de cualquier otra consideración. Esto significa, en la práctica, no servir al pueblo como dicen, sino defender del pueblo los intereses privados y privilegios de una minoría. Esto no quiere decir que todos los policías sean fascistas, no, pero si ante la agresión violenta de un compañero policía contra dos niñas que estampa contra un coche sin mediar provocación, no lo denuncia por corporativismo o lo que fuere, está siendo partícipe de esta ideología.

Hace tiempo hablaba con un amigo que había aprobado las oposiciones a policía nacional, le dije que evitara pertenecer a los antidisturbios, pues se acercaban tiempos difíciles y la calle se iba a calentar. No me he equivocado, y todavía se acercan tiempos peores. De vez en cuando le pregunto que si me viera en una manifestación y me reconociera me pegaría, él me contesta que al primero y se ríe. Está bromeando, espero. Pero de esto se trata, de tomar decisiones; pues en el trascurso de lo que se avecina, los hechos nos obligarán a todos a posicionarnos en un lado o en el otro, fascismo o democracia del pueblo, reacción o revolución. Los miembros de la policía no forman parte de la minoría privilegiada, es más, tienen hermanos, padres, sobrinos, amigos, conocidos que lo están pasando mal también. Es hora de organizarse, también en la policía, porque para algunos llegará el momento en que tendrán que dar un paso al frente y decir: nosotros no pegamos a nuestros semejantes, a los de nuestra clase, a nuestro pueblo.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal