"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

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sábado, 5 de abril de 2014

La delgada línea de la dignidad

Réplica al artículo del comisario Ignacio del Olmo "La delgada línea azul"



Pedro Luis López, @estrateglobal

 
El viernes 28 de marzo el comisario de policía Ignacio del Olmo Fernández nos sorprendió con un artículo en La Verdad de la Región de Murcia titulado “La delgada línea azul”, donde en vez de desarrollar una disculpa sincera por estos años de intimidaciones, multas injustificadas, violencia policial y represión que más adelante detallaré, emplea un romanticismo militar absurdo, infantil y trasnochado, impropio de un mando policial en una democracia, para intentar convencernos de que ellos son los valientes que mantienen “la delgada línea azul, la que separa el orden del desorden”. Nada más lejos de la realidad querido comisario, el desorden ya lo tienen millones de personas en este país fruto de la miseria y de la estafa, incluidos aquellos a los cuales usted dirige indirectamente su artículo para motivarlos y mantenerlos firmes en la dura y romántica tarea de reprimir a un pueblo digno.

No voy a usar mis palabras para describir la situación por la que pasa mucha gente, voy a usar las palabras de Dani, el chico de Murcia encargado de hablar por la columna sureste en el acto final de la manifestación de las marchas de la dignidad del 22 de marzo, acto que nuestros queridos guardianes del orden, y sus fieles escuderos los infiltrados, se encargaron de reventar antes de que finalizara y así salir en los telediarios. Bien, pues como dijo Dani “¡basta ya!, estamos hartos de recortes”, porque “nosotros no queremos caridad, queremos trabajar, que el trabajo es un derecho” y además “estamos hartos de los gobiernos de la troika”. Porque “cada vez que una persona desahuciada salta desde una ventana es un asesinato”, “cada vez que a una persona le reducen la dosis de medicación porque no puede permitírselo es un genocidio” y “cada vez que una niña se acuesta con hambre o se desmaya en la escuela porque no ha podido comer, eso es una tortura”.

Como decía mi abuelo la dignidad es lo último que se pierde. En esta vida hay muchas líneas y una de ellas es precisamente la línea de la dignidad; y este pueblo está demostrando no estar dispuesto a sobrepasarla. El 22 de marzo, y retomando el tono melodramático del artículo de nuestro hidalgo caballero, fue una de las pocas veces que me sentí orgulloso de vivir en esta tierra, porque ahí estaba un pueblo digno diciendo masivamente que no está dispuesto a perder sus derechos, esos por los que mi abuelo y las abuelas y abuelos de muchos lucharon, y antes de ellos otros y otras.

Y si nuestro gallardo y valiente comisario tiene una “masa anónima” de personas delante suya que le odia, un mando policial debería preguntarse por qué, en vez de escribir un artículo intentando equiparar a la gente común con un ejército regular al que hay que contener para preservar no se sabe muy bien qué “orden”, visto que la mayoría ya vivimos en el desorden. Y ya que nuestro gran héroe, por más que se pregunte por qué, las explicaciones no le alcanzan, se las detallo yo para qué no las olvide.

El 29 de septiembre de 2012 en el marco de las manifestaciones “Ocupa el congreso” una moto policial atropella a Alan, un chico de apenas 16 años, rompiéndole el tobillo el cuál necesitó cinco clavos, aparte de recibir malos tratos. La policía lo denunció y amenazó. Alan salió absuelto y hay un policía imputado. El 12 de octubre de 2012 hubo una manifestación antifascista para denunciar una manifestación de ultraderechistas. La policía nacional denunció a 16 personas de la manifestación antifascista, dándose la circunstancia que la mayoría de ellos no estaban en Murcia aquel día, evidenciando un caso de listas negras. Todos han salido absueltos. El 14 de noviembre de 2012 un policía nacional le pateó la cara a Carlos Gorairis en el marco de la huelga general. Está imputado de oficio por la fiscalía en una actuación sin precedentes en el Estado. En este mismo caso otros policías están imputados por mentir en su declaración diciendo que hubo provocación previa de los manifestantes con lanzamiento de piedras, lo cuál era mentira como demostraron los vídeos. El 2 de abril de 2013, día de la conocida fiesta del Bando de la Huerta en Murcia, miembros de la UPR intimidaron y detuvieron a cinco vecinos de Santiago el Mayor que protestaban a favor del soterramiento de las vías. Una vecina madre de dos hijos fue arrojada violentamente contra el suelo lo que le provocó la rotura de la muñeca y tendrá secuelas de por vida. Hay varios policías denunciados. Y para terminar hay otro policía nacional imputado por agresiones a un inmigrante, Abou, en un caso de represión racista. Y esto son sólo algunos de los casos más representativos.

Tras el 22 de marzo, y mientras los medios de masas anuncian a bombo y platillo que un policía nacional de Cartagena tiene un corte, el resultado para los que sufrimos los recortes es espeluznante: un joven de 19 años pierde la visión de un ojo por el impacto de una bala de goma, un ojo más a añadir a esta lista macabra, otro joven pierde un testículo por un disparo a bocajarro de los antidisturbios, y por otro lado los detenidos en la manifestación del 22M han denunciado malos tratos y torturas en comisaria.

Aún así debe saber nuestro grandísimo general que yo no les odio, lo que siento es auténtica vergüenza, con mayúsculas. La policía está para garantizar la seguridad de los manifestantes y el libre ejercicio de los derechos, no para provocar la violencia y actuar como ariete represivo de un gobierno que ha perdido toda legitimidad.

Pero que no se preocupe nuestro Napoleón particular, que la historia a todas nos juzga. Y estoy convencido de que llegará el día en que se juzgará y condenará a aquellos que están causando tanto sufrimiento a tanta gente; sea con recortes, sea con porras y balas de goma. Y también estoy convencido que pagarán aquellos que hace tiempo decidieron atravesar la delgada línea de la dignidad, esa que sí separa el orden del desorden, la justicia de la injusticia. Línea, que la gente común formamos con orgullo solidario.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Seguridad contraciudadana

Publicado en La Opinión de Murcia


«Bajo un Gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel», escribía Henry David Thoreau en 1848 en su conferencia titulada La desobediencia civil, cita que el Gobierno ha puesto de plena actualidad. Dicha obra sirvió de inspiración a Gandhi en la resistencia contra la ocupación británica en la India, o a Martin Luther King, Jr. en la estrategia de acciones directas no-violentas en contra de las leyes segregacionistas de la población negra en EEUU. La desobediencia civil y la presión social han conseguido a lo largo de la historia la modificación de leyes que hoy consideramos injustas y nefastas. En cambio, el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana presentado por el Gobierno de España en Consejo de Ministros incide claramente en la criminalización de la desobediencia civil.

El título del citado anteproyecto de ley ya es de por sí manipulador; seguridad ciudadana no es criminalizar al ciudadano que protesta pacíficamente contra las medidas que lo están empobreciendo; seguridad ciudadana es tener servicios públicos de calidad; seguridad ciudadana es tener la garantía de que si pierdes el empleo no vas a vivir en la miseria; seguridad ciudadana es confiar en que siempre va a haber una solución habitacional para ti y tu familia; seguridad ciudadana es saber que aunque lo estés pasando mal económicamente tus hijos e hijas van a poder comer como mínimo tres veces al día y, en definitiva, seguridad ciudadana es tener la seguridad de que no vas a perder tu condición de ciudadano, es decir, que vas a poder conservar intactos tus derechos independientemente de tu estatus laboral y económico.

Por contra, ¿legisla este Gobierno contra la corrupción y el fraude fiscal que en un 80% es atribuible solamente a las grandes empresas y fortunas? No, porque esto sería legislar contra sí mismo y contra la minoría que representa; esa minoría que se sigue enriqueciendo a costa de la mayoría social que va camino de la miseria; minoría que es rescatada con dinero público, que evade impuestos, que lleva el dinero a paraísos fiscales. La Policía debería estar para protegernos de estos antipatriotas de pulserita de España, debería estar para perseguir a corruptos y a los banqueros culpables de esta crisis, y no para reprimir a los ciudadanos que protestan en la calle.

Hay algunos aspectos de este anteproyecto de ley que son especialmente preocupantes. Por un lado se convierten algunas faltas y los nuevos métodos de protesta en infracciones administrativas. Esto que podría parecer una acción despenalizadora del Gobierno no lo es tanto, en realidad se busca castigar administrativamente lo que los jueces no están castigando por vía penal, de hecho hasta verano de este año ninguno de los 447 detenidos en movilizaciones del 15M en Madrid había sido condenado. Con esta medida se busca pasar de un procedimiento penal, en el que se tiene que demostrar que el acusado cometió un delito tipificado, a un procedimiento contencioso-administrativo, en el que el ya multado tiene que demostrar que la administración le ha impuesto una sanción injustamente, a lo que hay que sumar que el sancionado tiene que pagar las tasas para acceder al procedimiento.

En segundo lugar se elimina el concepto de falta para convertir algunas de ellas en delitos leves. Aunque podrían no variar las sanciones impuestas, las faltas no contaban como antecedentes penales, pero ahora convertidas en delito sí. Con esta medida queda clara la intención del Gobierno de que activistas sociales pasen temporadas en la cárcel por acumulación de lo que antes de este anteproyecto de ley eran meras faltas; y estamos hablando de un país con uno de los índices de criminalidad más bajos y con una de las poblaciones penitenciarias mayores respecto a los países de su entorno.

Con todo, lo más preocupante es la indefinición de algunas tipificaciones penales como la de 'ofensa' a España o el uso de términos como 'peligrosos'. En un Estado de Derecho, el principio de legalidad consiste en someter toda actuación judicial en materia penal a la preexistencia de una norma que defina claramente el delito, lo que da garantías al acusado frente a la posible arbitrariedad del poder. Sin embargo, con este nuevo Código Penal lo que se busca es prevenir la comisión de delitos criminalizando a todos aquellos que osen levantar la voz en la calle, lo que es más propio de derechos penales totalitarios.

Cuando al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, se le pregunta en rueda de prensa qué considera él como ofensa a España y no sabe responder, no es que esté haciendo el ridículo, es que se está buscando precisamente esta indefinición. Esto abre una gran libertad de interpretación al juez que hace de él un instrumento político de régimen.

'Problemática"', 'autoritaria', 'camino a una dictadura', 'amenaza a la democracia' son algunos de los términos empleados en la prensa europea para definir este borrador de ley; hasta el comisario europeo de derechos humanos, Nils Muiznieks, lo considera 'altamente problemático', a lo que Fernández Díaz ha respondido con el enfrentamiento. Claro, ¿qué se puede esperar de aquellos que una noche se acostaron franquistas y a la mañana siguiente se levantaron demócratas? Efectivamente, que cambiasen en apariencia para no cambiar en la realidad.

Y es que a estos 'demócratas' lo que les va es lo retro, lo anterior a la mal llamada transición.

domingo, 15 de septiembre de 2013

La represión del Estado y el fascismo responden a los mismos intereses

El 15 de mayo de 2013 fueron detenidos «Los 5 de Barcelona» /1, cinco jóvenes anarquistas acusados de incurrir en los delitos de pertenencia a grupo terrorista, enaltecimiento del terrorismo, captación y adoctrinamiento y depósito de sustancias explosivas.

Los hechos a los que responden tales acusaciones son: la supuesta participación de estos cinco jóvenes anarquistas en páginas de Facebook (Bandera Negra y Front Solidari de Barcelona, entre otras) que la fiscalía y los cuerpos de policía autonómica consideran "bandas terroristas" – pese a no poder demostrarse su actividad fuera de las redes –; su asistencia a manifestaciones en las que se han producido incidentes y la difusión de opiniones "que han tenido como fin el de difundir el ideario subversivo, para incitar y/o cometer hechos delictivos contra el Estado y los intereses capitalistas" (Auto judicial del 17/5/2013 /2). Si, han leído bien, acusados de incitar a cometer hechos delictivos contra !¿los intereses capitalistas?!.

Material incautado a los anarquistas detenidos en diversas partes de Catalunya.

Por otra parte la fiscalía considera que el material incautado en sus hogares refuerza estas acusaciones: banderas y camisetas con iconografía anarquista, libros de filosofía libertaria, gasolina en el garaje, tornillos de diversas clases, tracas valencianas y cohetes cuya comercialización es legal. No me cabe la menor duda que para la fiscalía lo más peligroso de lo incautado fueron los libros de filosofía anarquista, esa misma fiscalía que no duda en presionar a un juez para sacar a Blesa de la cárcel.

El juez Pedraz, en su auto, les impuso prisión preventiva que actualmente cumplen en distintos centros penitenciarios de la provincia de Madrid y Ávila, lejos de sus familiares y amigos, bajo el régimen de aislamiento FIES de tercer grado. A día de hoy llevan más de cien días en prisión.

Hay que recordar también el caso de Alfonso Fernández, Alfon, comunista y miembro de Bukaneros, que fue detenido en la pasada huelga general del 14-N cuando se dirigía con su novia a un piquete informativo, acusado de portar una bolsa con material explosivo (bolsa que la policía no ha podido demostrar que fuera de Alfon), y al cual se le decretó prisión preventiva por “alarma social” (precepto que estaba en las leyes franquistas, desaparecido en la actual Ley de Enjuiciamiento Criminal) bajo el régimen de aislamiento FIES de quinto grado, reservado a internos vinculados a la delincuencia internacional o a condenados por terrorismo islamista. Finalmente fue puesto en libertad a espera de juicio tras pasar 56 días en la cárcel de Soto del Real y gracias en parte a la presión popular.


Nótese que en ambos casos no se ha cometido ningún delito contra nada ni nadie, sino que se han detenido preventivamente a personas acusadas de algo tan difuso como “terrorismo” con la aparente intención de poder así decretar prisiones preventivas. Este tipo de actuación de la judicatura española recuerda al objetivo de los penalistas nacional-socialistas, que pasaba del principio de legalidad que rige un Estado de derecho en donde cualquier delito debe estar recogido en una ley, lo que da garantías al acusado frente a la arbitrariedad del poder; a un principio de seguridad de la comunidad, en donde no solo hay que actuar punitivamente ante la actuación de un delito, sino preventivamente, lo que da al juez una amplia libertad de interpretación lo que hace de él un instrumento político del régimen.

Por otra parte, los once detenidos por el asalto fascista a la delegación de la Generalitat de Catalunya en Madrid el día de la Diada, tras pasar 72 horas incomunicados, fueron trasladados a Madrid donde fueron puestos a disposición del juez instructor de la Audencia Nacional, y tras pasar declaración fueron puestos en libertad acusados de los cargos de lesiones, atentado y amenazas (la acusación de terrorismo ya no aparece). Recordemos que los ultras asaltaron la delegación de la Generalitat, agredieron físicamente a las personas que se encontraban en aquel momento celebrando un acto por el día de la Diada, entre otros al diputado de CiU Josep Sánchez Llibre; y finalmente rociaron a los allí presentes con gas pimienta, lo que produjo que varias personas tuvieran que ser atendidas, entre ellas una niña de tan solo 5 años.


Pareciera que para la justicia española, si eres anarquista o comunista, basta hacer comentarios en las redes sociales contra “intereses capitalistas” o dirigirte a un piquete informativo para que seas acusado de terrorismo y encerrarte preventivamente en regímenes de aislamiento penitenciario. En cambio, si eres un fascista con antecedentes penales, que asalta la delegación de una Comunidad Autónoma, agredes a un diputado y rocías el lugar con gas pimienta provocando varios heridos; eres tan solo un gamberro al cuál no es necesario aplicar ninguna medida preventiva, tan solo no acercarte a menos de 100 metros de dicha delegación.

Para entender por qué ocurre esto hay que seguir profundizando en lo que significa la (anti)ideología fascista. Del 20 al 25 de agosto se celebró la IV Universidad de Verano de Izquierda Anticapitalista en La Granja, Segovia, unos días de encuentro y debate de la izquierda alternativa y anticapitalista. El lugar y la celebración de dicho encuentro parece ser que no gustó a todo el mundo. El diputado del PP por Segovia, Pedro Gómez de la Serna, días después de la clausura de la Universidad escribió un vomitivo artículo anticomunista en un periódico local segoviano en contra de ésta /3. 
 
El anticomunismo es parte fundamental de la (anti)ideología fascista. En Grecia empiezan a ponerlo en práctica; el viernes 13 de septiembre conocimos que ocho jóvenes comunistas militantes del KKE griego fuero ingresados en un hospital de Atenas tras la brutal agresión con palos y porras metálicas de miembros de Amanecer Dorado, organización neonazi.

No es nuevo, junto a los judíos, los primeros represaliados tras el ascenso del nazismo y el fascismo en Europa previo a la II Guerra Mundial fueron socialistas, comunistas y anarquistas de todo tipo que fueron encerrados también en los campos de concentración nazis. No había banqueros y grandes empresarios en los campos de concentración pese a atravesar una de las crisis económicas mundiales más virulentas; estos financiaban el fascismo, se enriquecían con el negocio de la guerra usando mano de obra esclava judía y de todo tipo, y robaban a los represaliados.

La bandera Republicana está expuesta permanentemente en lo que fue el campo de concentración de Mauthausen.

Esta conexión entre fascismo y poder económico no nos es extraña. Recientemente hemos conocido que el recién nombrado director general de El Corte Inglés, Dimas Rodrigo Gimeno Álvarez, formó parte de las candidaturas de Falange Española Independiente en las elecciones generales de 1996 y 2000. El broker español Martín-Artajo, acusado de haber ocultado un agujero de 6.000 millones de dólares en el banco JP Morgan Chase, es sobrino-nieto de Alberto Martín-Artajo, ministro de Asuntos Exteriores desde 1945 a 1957 en el régimen franquista. Rodolfo Martín Villa, Gobernador Civil de Barcelona durante la dictadura de Franco, es consejero del banco malo SAREB. Y así podríamos seguir encontrando numerosos ejemplos en los consejos de administración de las empresas del IBEX 35 ya que, como afirma Juan Torres López, es «la oligarquía económica que sostuvo al franquismo el poder real en España» /4.

En definitiva, la represión del Estado y el fascismo responden a los mismos intereses, frenar cualquier intento de cambio social que represente una amenaza a los privilegios de las clases dominantes, banqueros y grandes empresarios.

Nuestras madres, padres, abuelos y abuelas, aquellas que perdieron la batalla contra el fascismo en la España del '36, cantaban aquello de «nuestros hijos nacerán con el puño levantado» /5. Sepan que somos las hijas y nietos de aquellos, que estamos con el puño en alto y caminamos con el convencimiento que «más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor» /6.

¡No pasarán!

Pedro Luis López Sánchez, @estrateglobal

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5/ Anda jaleo, jaleo - La plaza de mi pueblo, http://www.youtube.com/watch?v=ihWL-cX7ZFM

6/ Último discurso del presidente chileno Salvador Allende realizado desde el Palacio de la Moneda.

domingo, 18 de noviembre de 2012

La derecha poliédrica

Publicado en Kaosenlared.net

“Salvaje agresión al consejero de Cultura Pedro Alberto Cruz” titulaba La Verdad el 15 de enero de 2011 en su edición digital [1]. Al consejero de Cultura de la Región de Murcia, Pedro Alberto Cruz, tres asaltantes le agredieron ocasionándole diferentes fracturas en la cara. Las reacciones no se hicieron esperar, la fiscalía actuando de oficio, detención inmediata de un joven retenido durante 72 horas sin pruebas contra él, y la prensa dando detalles de la vida de este joven y la de su familia, saltándose a la torera cualquier ápice de ética periodística.

Se montó entonces toda una campaña mediática durante semanas con entrevistas a nivel nacional en radio y televisión, línea y líneas de artículo de opinión, debates en horarios de máxima audiencia, y un presidente de la Región de Murcia, el Sr. Varcárcel, acusando a la izquierda poliédrica [2] de la agresión, en un miserable intento de relacionarla con las protestas de funcionarios contra los recortes que recorrían entonces las calles de Murcia. De los autores de la agresión, de los motivos, de la relación con la noche murciana nada se sabe, mediáticamente tapado, silenciado.

Resulta difícil no relacionar aquella agresión con la agresión sufrida por Carlos Gorairis, miembro de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de la Región de Murcia, en la jornada de la huelga general del 14 de noviembre por parte de los antidisturbios que estaban destinados a la “contención de la masa”, como lo definiría nuestro querido Delegado del Gobierno Sr. Bascuñana, en Murcia ciudad. Como decía, resulta difícil no relacionarlo por el parecido de las heridas sufridas.

En un primer momento, la Delegación del Gobierno y la Jefatura de Policía se apresuraron a usar los medios de comunicación para dar su versión de los hechos, afirmando que hubo provocación previa con lanzamiento de piedras y objetos y que Carlos se tropezó golpeándose con una moto que estaba en la acera. En el atestado se aportaron piedras como pruebas de la provocación previa y unos policías de paisano se hicieron pasar por familiares de Carlos en el hospital de la Arrixaca para acceder al informe médico. Y todo esto con toda la impunidad que proporciona incumplir la norma de ir debidamente identificado, impunidad denunciada ya en varias ocasiones por diferentes organizaciones de derechos humanos.

Gracias a la colaboración ciudadana y los vídeos aportados que han aparecido en prensa digital estos últimos días, se ha demostrado a los ojos del que quiera ver, que los antidisturbios acorralaron sin motivo a los manifestantes en un callejón estrecho repleto de coches y otros vehículos a ambos lados de la calzada, que cargaron sin previa provocación física con una proporción aproximada de dos antidisturbios armados hasta los dientes por manifestante desarmado, y finalmente, con toda su crudeza, empujaron a Carlos contra una moto y le patearon la cabeza cuando yacía inconsciente en el suelo. Ante la evidencia, el Jefe Superior de Policía, Cirilo Durán, ha tenido que reconocer que hubo “mala praxis” en la actuación policial y ha ordenado la apertura de una investigación interna.

¿Y la fiscalía donde está?, desaparecida, ni está ni se la espera. ¿Habrá consecuencias para los responsables de esta atroz agresión y de la cadena de decisiones previas a una carga policial no justificada? La experiencia nos dice que lo dudemos, es más, en el caso de que hubiera condenas, ya se encargará el gobierno de turno de conceder los correspondientes indultos. No sería la primera vez.

Pero Carlos no solamente ha sido víctima de uno o dos animales con uniforme que han actuado al amparo de la impunidad que les da no ir identificados con el beneplácito de sus jefes, no, Carlos ha sido también víctima de una estrategia bien defina. Desde que se convocó la huelga general del 14 de noviembre, la derecha (me refiero a la banca, la CEOE y los partidos que representan sus intereses) ha usado todo su poder mediático, que es mucho, para primero persuadirnos de que la huelga es mala para España, como si el origen de la crisis fueran las huelgas, los sindicatos o los piquetes, después para amenazarnos con importantes pérdidas económicas, como si los casi seis millones de parados diarios no lo fueran ya, seguidamente mandando excesiva presencia policial a las manifestaciones y piquetes donde se encuentran sus intereses particulares, bancos y grandes empresas, para convertir el ejercicio mayoritariamente pacífico del derecho a huelga y manifestación en un problema de orden público; y finalmente haciendo uso de la violencia desproporcionada y la brutalidad policial para crear miedo y terror entre las personas que defienden sus derechos pacíficamente en las calles.

Carlos ha sido víctima de la estrategia bien definida por la derecha poliédrica, una derecha que cada vez más deja ver su verdadero rostro.

Pedro Luis López Sánchez

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[1] Salvaje agresión al consejero de Cultura Pedro Alberto Cruz, La Verdad, http://www.laverdad.es/murcia/20110115/local/region/agresion-consejero-cruz-201101151953.html

[2] Varcárcel: «Es producto de la izquierda poliédrica», La Verdad, http://www.laverdad.es/murcia/v/20110119/region/valcarcel-producto-izquierda-poliedrica-20110119.html

domingo, 7 de octubre de 2012

Carta a los trabajadores



Queridos trabajadores,

Llevo alguna semana pensando en escribiros una carta y por fin hoy me he decidido. Sinceramente, aunque he pensado mucho en esta carta, no se muy bien al final como saldrá; quizá algo melodramática, exagerada, o puede que sencilla y llana, quién sabe. De lo que podéis estar seguros es que la escribo desde el convencimiento de que vosotros, y solamente vosotros, tenéis la solución a estos tiempos que nos ha tocado vivir.

Trabajadores, se que la mayoría de nosotros (me incluyo) lo que queremos es trabajar, tener un sueldo a final de mes que nos permita vivir dignamente, disfrutar de nuestras familias, tener nuestros pequeños momentos de ocio, quizá unas vacaciones y no calentarnos demasiado la cabeza. Desgraciadamente, esto ya no es posible para muchos de nosotros, sea porque una buena parte ha perdido el trabajo, sea porque nos solidarizamos con aquellos que sufren.

La justificación para los despidos, EREs, recortes, … es que no hay dinero. Pero el dinero si existe, el problema es que se destina en otros menesteres. El problema son los 90.000 millones de euros de fraude fiscal, son los 220.000 millones de euros que han salido de nuestro país en el primer semestre de 2012, son los 11.000 millones de euros que el Estado prestó a los bancos en 2010 y 2011 que reconoce ya como una cantidad irrecuperable, el problema son los entre 40.000 y 60.000 millones de euros que costará el rescate a la banca, que coincide con el recorte de los Presupuestos Generales para el 2013, y el problema es el cuarto o tercio de estos Presupuestos Generales para el 2013 que se va solo en el pago de los intereses de la deuda, casi 40.000 millones de euros que gozan de prioridad de pago absoluta gracias a la reforma de la Constitución que realizaron PP y PSOE en el 2011. Y de todo esto los trabajadores no tenemos responsabilidad alguna.

Trabajadores, sabed que todo el esfuerzo realizado por nuestros abuelos, abuelas, padres y madres en la construcción de un futuro para las siguientes generaciones lo están desmantelando a marchas forzadas.

Ante esta situación, algunos, sobre todo jóvenes, se han echado a la calle para denunciar esta injusticia, pacíficamente. La respuesta ha sido la represión, cuyos niveles están llegando a cotas insospechadas: palizas, acoso por reunirse y hablar de política, encarcelamientos preventivos, criminalización de la protesta pacífica, brutalidad policial injustificada. No lo podemos permitir. Están dando la cara por todos nosotros (en algunos casos literalmente) y encima tienen que soportar ciertos mensajes que hablan de infantilismo en sus proclamas y falta de experiencia en sus protestas. Que yo sepa, hasta ahora, la lucha obrera organizada a lo máximo que ha llegado es a organizar una comparsa multicolor por Madrid carente de mensaje y de contenido reivindicativo. Tampoco he visto a la lucha obrera organizada condenar la violencia policial sobre las protestas, no solo con palabras, si con presión y hechos, con huelgas. Aún así, se que la lucha obrera organizada es imprescindible para intentar revertir esta pérdida continúa de nivel de vida y derechos.

Trabajadores, en las manifestaciones he podido observar a jóvenes aún imberbes gritar “que viva la lucha de la clase obrera”. Pero ellos no saben aún lo que significa esa proclama; no han experimentado el miedo a perder tu trabajo, no por ti, sino por aquellos que te esperan en casa, no saben lo que es no cobrar dos meses y aguantar porque irse al paro es peor opción si cabe, no saben lo que es tragarse tu orgullo y agachar la cabeza una y otra vez para conservar tu puesto de trabajo, no saben lo que es que un hombre de 50 años llegue llorando a casa porque lo han presionado entre cinco jefes en un despacho de personal de El Corte Inglés para que firme los domingos, no saben lo que es echar horas extras, horas que te quitan de estar con tu familia, y no cobrarlas, no saben el sufrimiento y el sin vivir que significa esperar el pago de tu nómina y rezar porque no sea después del pago de la hipoteca, no saben lo que es estar parado cuando eres una de las cabezas de familia. No, no lo saben aún, no saben lo difícil que es superar este miedo, este miedo que existía ya antes de la crisis, organizarse y luchar, con la responsabilidad que conlleva no solo contigo mismo, sino con aquellos que dependen de ti. Aún así, debemos reconocerles la valentía y la lucha que realizan también por nosotros.

Trabajadores, no nos queda otra. La presión en la calle no es suficiente, los de arriba tienen dinero, medios, cuerpos represivos y medios de comunicación. Están machacando y criminalizando a nuestros jóvenes y no tan jóvenes, nuestros hermanos, hijos, conocidos, amigos, primos y en algunos casos padres y madres; a nuestros compañeros y compañeras. Uno lee historia y se asusta, se da cuenta que en el momento histórico y en el lugar donde los trabajadores no han luchado, no se han organizado o han sido derrotados las consecuencias han sido desastrosas para todos y todas. Sí, me estoy refiriendo al periodo entre guerras.

Son momentos difíciles, nos han enseñado a que miremos por nosotros mismos, pero la única manera que conozco de hacer presión a los poderosos, y deseo enormemente que si alguno sabe de otra forma me lo comunique, es parando la producción, transporte y distribución, junto a la promoción de un frente común para formar un gobierno del pueblo y para el pueblo; y para esto hay que organizarse. Se que la mayoría de nosotros trabajamos para pequeños y medianos empresarios, buena gente en general que también lo está pasando mal y que tampoco tienen culpa de lo que está sucediendo. Las huelgas no serán contra ellos y ellos podrán sumarse a las mismas, hablad con ellos, explicadles que ellos también pueden ayudar, aún así, estos pequeños y medianos empresarios tendrán que decidir de que lado se posicionan, si ayudando o represaliando a los trabajadores que van a la huelga, si de parte de sus trabajadores o de parte de los grandes empresarios y banqueros.

Trabajadores, organizaos, montad asambleas, hablad de vuestras situaciones con vuestros compañeros, sindicaos, si vuestros delegados sindicales no sirven, cambiadlos, si vuestras cúpulas sindicales no sirven, presionadlas, aquellos que os sintáis con fuerza, militad. Acudid a las manifestaciones con vuestros compañeros de trabajo. Se que las centrales sindicales carecen de credibilidad entre algunos de nosotros, pero es así porque son débiles, usad estas estructuras para organizaros, no solamente en vuestras empresas, sino en vuestros respectivos sectores. En definitiva, trabajadores, es momento de perder el miedo porque el futuro es si cabe peor.

Tenemos una tarea por delante, presión en la calle, lucha en los centros de trabajo y formación de un gobierno del pueblo y para el pueblo; solamente hay que decidirse a emprenderla.

Sin más, recibid un cariñoso abrazo de un compañero.

¡Que viva la lucha de la clase obrera!

Pedro Luis López Sánchez

viernes, 24 de febrero de 2012

Aunque el fascismo se vista de seda, fascismo se queda

Aún pudiendo pecar de realizar un análisis simplista, podemos observar dos formas de razonar en cuanto a lo que nos parece justo o no respecto a la actuación policial para acabar con las protestas de los alumnos del IES Lluis Vives de Valencia ante la falta de calefacción en su centro de enseñanza.

Una forma de razonar sería que lo justo o lo injusto lo definen las leyes, que son las normas que rigen nuestra vida en común. Además, el poder elegido en las urnas tiene el deber de aplicar la norma. Por lo tanto, siguiendo esta forma de razonar, ante una manifestación no comunicada que protesta contra unos recortes ejecutados por un poder constituido democráticamente en las urnas, solo cabe el uso de la violencia para reprimirla, pues están actuando fuera de la norma, o no, pero están poniendo en cuestión al poder constituido en las urnas, - ¡Pecado! ¡¿Qué pasaría si a todos nos diera por protestar por nuestros problemas?! -, dirían. Esta forma de pensar dictaría que su deber es estudiar para poder sacar este país adelante y dejar de quejarse, que todos lo estamos pasando muy mal. - ¡Lo mismo vale para los obreros, hay que trabajar y arrimar el hombro para salir de esta situación de crisis! -, concluirían. Ahora, nada de plantearse si lo que está ocurriendo es justo o injusto, o si hay culpables o no de que no haya calefacción, porque lo injusto o justo lo dice la norma, y en última instancia, el poder constituido.

En cambio, uno podría razonar que el dinero que debería ir para calefacción en particular, y para educación y sanidad en general, el poder constituido en las urnas lo ha gastado en otros menesteres en los que existen sospechas que ha mediado corrupción e intereses privados. Es más, este poder no se ha presentado ante los ciudadanos con un programa electoral que especifique que va a realizar recortes, no, ha accedido al poder con engaños. Por lo tanto, independientemente de lo que digan las leyes, podemos concluir que es legítimo y justo la manifestación para poner de relieve una mala praxis en el uso del poder, de forma que se puedan derivar las actuaciones pertinentes, y en su caso, el establecimiento de nuevas normas que recojan este nuevo sentido de justicia que podríamos tener la mayoría de la población.

La primera forma de pensar es fascista y reaccionaria, y la segunda democrática. ¿Por qué? Porque las sociedades evolucionan, y por lo tanto, el sentido de justicia que es compartido por los individuos de la sociedad también evoluciona. Por ejemplo, lo que hasta hace algunos años a la mayoría de la población le parecía justo, como es que el banco desahuciara si el deudor no pagaba (a mí nunca me ha parecido justo, pero bueno), ahora sin embargo, ante la nueva realidad de desahucios indiscriminados, poco a poco el sentido de justicia compartido en la sociedad nos dice que de ninguna de las maneras es justo, y que hay que buscar otras vías, hay que legislar para solucionar esta situación, es decir, hay que cambiar las normas para que recojan el nuevo sentido de justicia. ¿Cuál es la respuesta del poder? Mandar a la policía para defender el derecho de la banca a desahuciar, defendiendo así el sentido de justicia imperante, imponiéndolo. Por lo tanto, la primera forma de pensar impide y reacciona ante cualquier cambio del sentido de justicia, poniendo obstáculos a la evolución de la sociedad. La segunda forma de pensar, en cambio, reconoce como dentro de la normalidad democrática las manifestaciones, porque es una vía por la cuál las sociedades avanzan en el sentido de justicia y de convivencia.

Hay que plantearse, entonces, por qué el poder constituido es reaccionario. Pues en resumidas cuentas porque los que ostentan el poder se benefician de forma privada del sentido de justicia reflejado en la norma actual, norma que han moldeado a lo largo del tiempo de forma que no suponga un riesgo para sus privilegios y según su sentido de justicia particular, o de clase. Por ejemplo, hace cien años la usura era delito, y era delito porque se tenía como injusto que se pudiera aprovechar la necesidad del otro para imponerle un interés excesivo. Sin embargo se despenalizó, despenalización que va solo en beneficio de una minoría, los prestamistas o la banca, que comparten intereses privados con los que ostentan el poder.

Volviendo con la policía, su ideología, en esencia, es fascista y reaccionaria, pues no solo está para atrapar a los que cometen delitos, no, sino también para mantener el orden establecido por encima de cualquier otra consideración. Esto significa, en la práctica, no servir al pueblo como dicen, sino defender del pueblo los intereses privados y privilegios de una minoría. Esto no quiere decir que todos los policías sean fascistas, no, pero si ante la agresión violenta de un compañero policía contra dos niñas que estampa contra un coche sin mediar provocación, no lo denuncia por corporativismo o lo que fuere, está siendo partícipe de esta ideología.

Hace tiempo hablaba con un amigo que había aprobado las oposiciones a policía nacional, le dije que evitara pertenecer a los antidisturbios, pues se acercaban tiempos difíciles y la calle se iba a calentar. No me he equivocado, y todavía se acercan tiempos peores. De vez en cuando le pregunto que si me viera en una manifestación y me reconociera me pegaría, él me contesta que al primero y se ríe. Está bromeando, espero. Pero de esto se trata, de tomar decisiones; pues en el trascurso de lo que se avecina, los hechos nos obligarán a todos a posicionarnos en un lado o en el otro, fascismo o democracia del pueblo, reacción o revolución. Los miembros de la policía no forman parte de la minoría privilegiada, es más, tienen hermanos, padres, sobrinos, amigos, conocidos que lo están pasando mal también. Es hora de organizarse, también en la policía, porque para algunos llegará el momento en que tendrán que dar un paso al frente y decir: nosotros no pegamos a nuestros semejantes, a los de nuestra clase, a nuestro pueblo.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal