"En efecto. Vivimos una crisis del sistema donde todo está interconectado. La crisis es financiera, económica, climática, alimentaria, migratoria. Una crisis que toca la gestión mundial, porque no hay ninguna institución mundial que goce de real credibilidad. El G20 no es más legítimo que el G8. Y las Naciones Unidas no logran jugar el rol previsto por su Carta.

Es verdad que esta crisis es el producto del avance de la desregulación, pero está también ligada al mismo sistema. El mensaje del FSM deberá ser aún más claro que cuando nació hace 10 años. Subrayar la necesidad de la globalización de la resistencia y de las alternativas para proponer un sistema alternativo al sistema capitalista patriarcal globalizado.

Los que se reúnen en Davos siguen por el momento con la capacidad de lanzar ofensivas contra los “de abajo”. Estos, están poco a poco superando su fragmentación –aunque con dificultades- para progresar en la dirección de ofrecer una alternativa global que es más que necesaria. Y pienso que la solución no pasa por reformar el actual sistema sino claramente contra éste."

Eric Toussaint, presidente del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo. Foro Social Mundial (FSM)

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sábado, 18 de mayo de 2013

Deuda ilegítima en el 15M 2013 Cartagena

Audio de la intervención sobre deuda ilegítima en el segundo aniversario del 15M en Cartagena. Al final del audio se puede encontrar también una canción del canta autor "Andrés y punto" dedicada a la directora de su oficina bancaria.




El programa completo del segundo aniversario del 15M en Cartagena se puede encontrar en Radio 15M Murcia.

Pedro Luis López Sánchez, @estrateglobal 

sábado, 12 de mayo de 2012

Cuando la ideología es importante en el #12M15M



Nunca me gustaron las arengas. Me parecen un recurso estúpido, infantil y tiende a idiotizar a la gente, “no hace falta pensar, nuestro líder nos guía”. Quizá hoy alguno, haciendo uso de una gran oratoria, nos arengue para tomar el Ayuntamiento de Murcia al grito de “son todos unos corruptos”, y todos como borregos lo tomemos, le prendamos fuego y ya de paso construyamos una guillotina en la Plaza de la Revolución donde jugaremos al cabezacesto con algún político que se encuentre por allí, despistado, sin adivinar lo que se le venía encima, literalmente.

Tampoco me gustan los discursos del tipo no soy ni di izquierdas ni de derechas, soy apolítico, soy antipartido político. Tampoco los del tipo todos los políticos son unos corruptos, menos yo claro, que no soy político ni de izquierdas ni de derechas, soy un ciudadano como vosotros. Y por supuesto, tampoco los de esto lo tienen que llevar profesionales. Me huelen mal, rancio, esconden algo. Querría citar un extracto del discurso de José Antonio Primo de Rivera exponiendo los puntos fundamentales de Falange española, pronunciado en el Teatro de la Comedia de Madrid, el día 29 de octubre de 1933.

“... El movimiento de hoy, que no es de partido, sino que es un movimiento, casi podríamos decir un antipartido, sépase desde ahora, no es de derechas ni de izquierdas. Porque en el fondo, la derecha es la aspiración a mantener una organización económica, aunque sea injusta, y la izquierda es, en el fondo, el deseo de subvertir una organización económica, aunque al subvertiría se arrastren muchas cosas buenas. Luego, esto se decora en unos y otros con una serie de consideraciones espirituales. Sepan todos los que nos escuchan de buena fe que estas consideraciones espirituales caben todas en nuestro movimiento; pero que nuestro movimiento por nada atará sus destinos al interés de grupo o al interés de clase que anida bajo la división superficial de derechas e izquierdas. ...”

He aquí lo que se esconde, lo que está acechando aprovechándose del miedo y la rabia, el populismo, el fascismo. Vamos a quitar a los políticos, que son todos unos corruptos e ineficientes, y voy a ponerme yo que soy un ciudadano como vosotros. No. No se trata de esto, se trata de modificar las estructuras democráticas para que el pueblo pueda participar más activamente de la política y el bien común para evitar que se gobierne en contra de los intereses de la mayoría. ¿Y como se combate el populismo, el fascismo? Con ideología.

Para hablar de ideología hay que hablar de economía, porque la ideología política no es otra cosa que la idea que se tiene de como debería ser el sistema económico y bajo que principios se debe regir. De la economía hay muchas definiciones, pero para mí, un sistema económico en un cierto momento de la historia concreto determina qué se produce, quién lo produce, en qué condiciones se produce y luego como y en que proporción se reparte la riqueza producida. Fijaos que no podemos permanecer neutrales, no se puede decir no soy de izquierdas ni de derechas, soy apolítico, porque todos tenemos una idea de como sería más justo (o injusto, según sean las intenciones) el sistema económico. Es más, el sistema económico actual es tremendamente injusto, incluso llega al robo descarado de las clases productoras, y ante la injusticia la equidistancia te alinea con el agresor. Yo soy de la idea (o ideología) de que cada uno deberíamos producir según nuestras capacidades o posibilidades repartiéndonos el trabajo, y deberíamos recibir según nuestras necesidades, empezando por las más básicas (comida, ropa, vivienda, salud, educación, ...), repartiéndonos la riqueza. Seguramente haya muchos que no piensan como yo, perfecto, sentémonos y discutámoslo, pero no vale yo no soy de los unos ni de los otros, soy neutral, porque esto significa que lo que realmente piensa lo está escondiendo.

Queremos cambiar el mundo (aunque yo solamente aspiro a influir en las personas que tengo alrededor, a través de la palabra y el ejemplo), perfecto, debemos preguntarnos entonces qué mundo queremos. Para eso hay que leer, investigar, estudiar, informarse, ser crítico y confrontar las ideas con las personas que nos rodean. Porque ir a las manifestaciones y luego regresar a casa esperando a que me llamen para salir en la próxima, sin establecer ningún tipo de compromiso con las personas que nos hemos encontrado en la misma, no es más, como decía Gramsci, que el encuentro casual bajo el techo de un cobertizo en un día de tormenta. ¿Queremos cambiar el mundo?, ¿de verdad?, pues hay que informarse, leer, estudiar, organizarse y establecer un compromiso de lucha (y de vida) con los demás. A esto se le llama militancia, militancia política.

Hoy no debe ser solamente el día de la celebración del despertar del 15 de mayo pasado, hoy debe ser el día para madurar, para movilizarse, para tomar compromisos y para compartir ideas, ideología.

En la plaza, en todas las plazas.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

miércoles, 28 de marzo de 2012

29M: Huelga General


BLOG EN HUELGA

Este blog apoya la huelga general del 29 de marzo e invita a todos los que estén leyendo estas líneas a que secunden los paros y asistan a las manifestaciones previstas en ese día, convocados por diferentes organizaciones como sindicatos, asambleas 15M, partidos políticos y movimientos sociales.



Estamos asistiendo a la destrucción por parte de la dictadura de los mercados de todo aquello por lo que nuestros padres, madres, abuelos y abuelas lucharon por nosotros, bienestar y justicia social. La herencia que tanto esfuerzo, trabajo, sangre y lágrimas costó a aquellos que antes que nosotros salieron a la calle a defender sus derechos está siendo desmantelada y vendida al mejor postor en el mercado del templo de la sin razón, los mercados financieros. Ahora que la ruina es más presente en nuestras sociedades, cobra actualidad la declaración de Buenaventura Durruti:

"Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero -le repito- a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones. Y luego agregó: -Ese mundo está creciendo en este instante."

Que mañana todos crezcamos en un mundo nuevo, en una nueva filosofía de lo común y en defensa de nuestros derechos como trabajadores.

domingo, 5 de junio de 2011

Globalizar la lucha. En busca de consensos internacionales

En ocasiones me gusta imaginarme a mi mismo despegándome de La Tierra y yéndome hacia el universo, hacia las estrellas, de forma que pueda observar en conjunto lo que está ocurriendo aquí abajo. Parece una tontería, pero este ejercicio mental me ayuda a reflexionar sobre lo que ocurre en mi realidad particular para conectarla con otras realidades y verlas todas en un todo indivisible. Creo que es necesario que hagamos este ejercicio, esta reflexión, para poder colocar a las acampadas y el movimiento 15M en un contexto global, de forma que podamos exportar las ideas y principios que se están trabajando en cada plaza, de forma local y concreta, hacia el resto de la globalidad.

Desde el comienzo de las acampadas, las personas que allí han participado y siguen participado han iniciado una lucha fundamentalmente de lo concreto, de lo local. La revolución aquí y ahora, en nuestra realidad. Se han creado mil comisiones que poco tienen que ver, o al menos es difícil encontrar la conexión, con los principios por los cuáles muchos ciudadanos y trabajadores salieron a protestar el 15 de Mayo. Además, bajo mi punto de vista, se han ligado con error la creación de estas nuevas redes locales de participación al destino de las acampadas, convirtiendo las acampadas en un fin y no en un medio.

Algunos redactamos y leímos un manifiesto/propuesta desde la crítica al devenir que sufría entonces la acampada de Murcia (al decir entonces parece que estoy hablando de meses atrás, y en realidad estoy hablando de hace dos semanas, con la revolución todo se acelera, y lo que antes duraba meses, ahora se consigue en semanas). Este manifiesto venía a incidir en tres ideas fundamentalmente, trabajar en la creación de una estructura de participación en la que la asamblea general sea el centro de la toma de decisiones, extender esta estructura a los barrios desligándola de la existencia o no de la acampada, búsqueda de un consenso de mínimos estatal que permita aglutinar en torno a ellos el mayor número de personas posibles.

He comprobado con satisfacción como la acampada de Murcia, aunque inicialmente se sintió atacada con este manifiesto/propuesta, ha empezado a recoger y poner en práctica dos de las ideas que allí se planteaban. A saber, están mejorando sustancialmente la estructura de participación y funcionamiento poniendo a la asamblea general en el centro de la toma de decisiones y han comenzado a promover las asambleas de barrio. Sigo pensando que la acampada debería disolverse lo antes posible y mantener las asambleas de forma periódica, pero estos pasos hacia adelante me vuelven a reconciliar con un movimiento que estaba perdiendo su razón de ser.

Aún queda el consenso de mínimos, unos principios generales que nos sirvan de referente a todos. Yo he sido muy crítico con la actitud excesivamente localista de las acampadas, pero después de reflexionar en este sentido estos últimos días, creo que las acampadas están cumpliendo muy bien su labor en el conjunto de la lucha, crear redes locales de participación. Ambas vías, la vía local y concreta y la vía global y generalista son necesarias. Debemos entonces completar esta lucha local con principios generales de actuación que reúnan a su alrededor al mayor número de voluntades posibles, para luego a través de estas redes locales llevarlos a lo concreto, a lo práctico, adaptados a cada realidad.

En la búsqueda de estos consensos hay que tener en cuenta también los contextos globales, es más, lo importante es comprender y estudiar como nos afectan estas dinámicas globales. En mi opinión, es el sistema económico global el causante de esta falta de democracia y de justicia social. Desde los mercados se dirigen las políticas de los países chantajeándolos con la deuda soberana, haciendo que las pérdidas causadas por la especulación desmedida y salvaje sean pagadas y socializadas entre los que menos culpan tienen, los que menos (de todo) tienen. Este sistema económico global actúa en todo el planeta, y aunque pensemos que nada nos conecta con el Norte de África y Oriente Próximo, no es ni más ni menos que la misma causa que se manifiesta de formas diferentes en realidades diferentes. Ellos buscan democracia, nosotros buscamos más participación en la democracia que tenemos; pero las dos realidades buscan el mismo fin, evitar que unos pocos se enriquezcan a costa del bienestar de la mayoría. Y esos pocos son los mismos para ellos que para nosotros. La causa es global, la revolución debe ser global.

Leyendo los ocho puntos de Democracia Real Ya [1], si nos paramos solamente en los encabezados, nos daremos cuenta que son principios generalistas válidos no solamente para España, sino que podrían ser aplicados seguramente en cuasi cualquier país occidental.

Volemos entonces con nuestra imaginación en estos tiempos en lo que todo es posible y realizable hacia todos los lugares de Europa, el consenso de principios europeo no solamente es posible, sino que es necesario para que la lucha concreta que llevamos a cabo en las plazas de toda España llegue a buen fin. Derribemos de una vez las estúpidas fronteras imaginarias para hermanarnos de una vez con los trabajadores de todos los lugares de este continente. Hagamos real la consigna que nació en Grecia, Peoples of Europe, Rise Up!, los primeros que entendieron que solamente desde un sentimiento global y general de cambio, podremos realizar en lo concreto y lo práctico nuestros sueños.

El 15 de Octubre, fecha posible para una manifestación global convocada por Democracia Real Ya, es una buena oportunidad para encontrarnos con el resto de países. Salgamos todos bajo los mismos principios, no estamos tan lejos unos de otros.

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

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[1] Democracia Real Ya, Propuestas, http://www.democraciarealya.es/?page_id=234

sábado, 28 de mayo de 2011

El peligro de La Ola en #acampadamurcia

La propuesta es clara, la Asamblea General de la Acampada de Murcia debe ser la única con poder de decidir y las comisiones deben ser únicamente órganos de propuesta y ejecución. Digan lo que digan, yo he estado allí, y en los últimos días nada, absolutamente nada se ha votado en la Asamblea General y todas las decisiones se han tomado en las comisiones. Lo único que se ha hecho en los últimos días en Acampada de Murcia es arengar a las masas para que aplaudan las intervenciones de los ponentes, actitudes más propias del fascismo que de los que nos alzamos el 15 de mayo en busca de más democracia, participación y transparencia.

Ayer 27 de Mayo usé el micro abierto para advertir de está situación, desgraciadamente la propuesta que hice ni siquiera ha sido reflejada en el acta de este día publicada en el blog de la acampada. Os dejo el texto de mi intervención.

Por favor, reflexión.

“¿Alguien ha visto la película de La Ola? ¡Vamos!, animaros, que aquí no se viene solamente a escuchar y a aplaudir o hacer gestos, también se viene a participar.

A los que la habéis visto me alegro de ello, a los que no, os la recomiendo. La película trata de un profesor que imparte clases a adolescentes en un pueblecito de Alemania. En el trascurso de una clase plantea a los alumnos la siguiente cuestión, ¿creéis que el fascismo se podría dar en nuestra época?, ¿ahora en Alemania? Los alumnos obviamente pues respondieron lo que seguramente muchos de nosotros hubiéramos respondido, que no, que era imposible, que estamos en democracia, ... Ante esta respuesta el profesor decide hacer con los alumnos un experimento sociológico, les hace formarse como grupo, con unos ideales, unos símbolos como esta camisa blanca y el gesto y al final, bueno, no voy a contar el final por si alguien quiere verla pero demuestra lo fácil que movimientos tan despreciables como el nazismo y el fascismo pueden darse en la actualidad. La película está basada en hechos reales.

Voy a intentar transmitiros una reflexión que llevo haciendo estos días atrás y bueno, he decido armarme de valor para plantarme aquí y decirla en voz alta. Seguramente diré cosas que os gusten más y otras que os gusten menos, si dijera algo que os gustara mucho os pediría que no aplaudieseis ni hicieseis gestos, solo quiero que escuchéis durante 3 o 4 minutos.

No se si conocéis como surgió el fascismo en Italia, pero nació de movimientos sociales, nació de movimientos de trabajadores, y en época de crisis, como lo que está sucediendo ahora. Mussolini se ve que era un ser atrayente, hasta Gandhi, el Gandhi del que todos hemos oído hablar, después de una visita a Italia dijo de él que era un verdadero superhombre, alguien inalcanzable. Y sin embargo fijaros en todo el dolor y el sufrimiento que generó el fascismo y el nazismo.

Es fácil dejarse llevar por las arengas, por el fervor de la lucha; pero la línea que nos separa del fascismo es más delgada de lo que parece. Con esto no quiero decir que esté ocurriendo en este momento, es más, la organización de la acampada me merece un gran respeto por la gran labor que están realizando, lo mejor que saben y de forma desinteresada. No, pero muchos subirán aquí donde estoy yo, y seguramente en un primer momento tendrán buena voluntad, y los reconoceréis porque dirán que confiéis en ellos, que ellos saben como poner en su sitio a los políticos, que tengáis paciencia que acabaremos con ellos, y por qué no, que los pasaremos a todos por la guillotina. Tenéis que recordad que el verdadero ser del revolucionario parte de un amor profundo al ser humano, de un humanismo radical, y no del odio. Hay que estar atentos porque quizás, cuando nos demos cuenta ya no se pueda rectificar.

La única vacuna contra esto es que seamos críticos con todo lo que acontece a nuestro alrededor y no nos dejemos llevar. Tenemos que pensar todos, aquí y ahora por qué estamos aquí, que nos ha traído hasta aquí, que es lo que nos motiva a estar aquí y actuar en consecuencia con ello. Yo os voy contar que me ha traído hasta aquí, me ha traído el ansía de democracia, participación y de transparencia.

Volviendo con Gandhi, él dijo que no hay camino para la paz, que la paz es el camino; y yo diría que la democracia no está allí lejana y debemos alcanzarla, no, sino más bien que la democracia, la participación y la transparencia son en sí mismas el camino. No podremos gritar a la sociedad que queremos todos estos principios, que confiamos en ellos, que creemos en ellos, si no hacemos gala de esta democracia, aquí, en esta plaza, ahora, entre todos.

Sed muy celosos con estos principios, sed muy críticos, que no os los roben, tened siempre presente que os trajo aquí y actuad en consecuencia. Esto es corresponsabilidad de todos.

Como seguramente estos conceptos que acabo de transmitir son un poco abstractos, para llevarlos a la práctica, para que practiquemos en esta plaza la democracia, la participación y la transparencia, propongo que las conclusiones y las acciones de las comisiones, la creación de nuevas comisiones y los comunicados de la acampada deban ser debatidos y votados aquí, en esta asamblea general, antes de ser llevados a la práctica.

El gesto de levantar o no la mano en señal de voto es lo que realmente da miedo, es lo que realmente tiene fuerza. Aplaudir y gritar, bueno, está bien, te hacen identificarte con una idea, pero no deja de ser como espectador de un espectáculo, de un show, como cuando se aplaude a un equipo de fútbol en el estadio. Pero alzar la mano en señal de voto no solo te hace ser partícipe, sino que te hace ser corresponsable de lo que se vota, adquieres un compromiso con lo votado.

Yo, entre otras razones, pero principalmente, salí el 15 de mayo y vengo aquí para poder decidir nuestro futuro colectivo, entre todos. Hagámoslo realidad, aquí, ahora, ya.

Gracias.”

miércoles, 25 de mayo de 2011

#acampadamurcia, cuando la revolución es de todos

Propuestas para dinamizar las estructuras de crecimiento.

Se ha abierto un intenso e interesante debate en el espacio alternativo sobre cual debería ser el camino que han seguir las acampadas instaladas en las plazas de España, cual es su misión, a que aspiraran y cuál es su fin último, algo que presuponemos, está todavía por definir. El debate y la opinión crítica es necesaria, y más desde lo ocurrido ayer, martes 24 de mayo, en Acampada Murcia.

Durante la mañana del martes 24 de mayo, un grupo de entre 50 y 80 ‘indignados’ irrumpió en las instalaciones de 7RM, entrando en ellas sin permiso con el fin de interrumpir su labor y leer un comunicado de denuncia contra la televisión pública murciana. Dicha acción provocó la primera muestra de debilidad del heterogéneo abanico de personas que forman parte de Acampada Murcia. La acción no estaba aprobada por la asamblea y en un primer momento, un comunicado de Acampada Murcia se desligaba de ésta afirmando “que Acampada Murcia sólo lleva a cabo acciones, manifestaciones y movilizaciones aprobadas en asamblea”. La misma noche del 24 en la asamblea diaria ocurrió, según mi modesto entender, un hecho grave, la comisión de Comunicación se retractó, afirmando que la acción en 7RM sí pertenecía a la acampada, para posteriormente pedir disculpas por la falta de coordinación en la transmisión de información entre la comisión de Acción y la Asamblea. Este hecho ha provocado el desconcierto y el desencanto entre algunas personas que apoyan y siguen Acampada Murcia.

Como decía, lo grave ya no es si la acción ha sido o no pertinente, ni siquiera si era el momento más adecuado, sino la falta de democracia y de transparencia de que se ha hecho gala durante toda la jornada. Nosotros, los que nos alzamos el 15 de mayo, pedimos aquel día una democracia real y participativa y más transparente; y sin embargo uno de los pulmones de esta revolución, Acampada Murcia, actúa de la misma manera que habría hecho un partido político al uso: cierre de filas, control de la información y arenga a las masas. Algo está fallando y posiblemente también esté fallando en otros lugares, por tanto animo a una reflexión pausada que nos permita profundizar en torno a cual debería ser nuestro papel y sobre como llevarlo a cabo.

Desde mi punto de vista, aún no existen asambleas como tales, más bien nos encontramos en un periodo constituyente de estas mismas, por lo tanto, todos los esfuerzos deben ir encaminados a la creación de una estructura sólida de decisión y de participación antes de cualquier otra acción. Solamente desde una estructura participativa, transparente y de democracia real podremos proponer a la sociedad estos principios. Una vez terminado este periodo constituyente los actores del mismo deben dimitir y la asamblea debe decidir unos nuevos actores. Si no se hace así se corre el riesgo de que ciertas personas, aún teniendo buena voluntad, se sientan imprescindibles, monopolicen las estructuras de poder del movimiento y caiga el desanimo en el resto. Que no suceda esto en Acampada Murcia está en nuestras manos.

Riesgos fundamentales que deberíamos evitar:
  • El fracaso. Tenemos ante nosotros una responsabilidad enorme. Un fracaso condenaría a la sociedad durante décadas al estigma de algo que una vez se intentó y no funcionó. No podernos permitirnos el lujo de fallar, en nada, por nada, para nada.
  • El fascismo o cualquier vertiente del autoritarismo. Hay que recordar que el fascismo nació de movimientos sociales y de trabajadores. No es difícil desviarse y hay que ser fiel, por encima de cualquier otra consideración, a los principios de democracia real y transparencia de las acciones que se vienen desarrollando por toda España desde el 15M,. No podemos permitirnos que lo que hoy ha ocurrido en Acampada Murcia se convierta en norma. La línea es más delgada de lo que parece y con la acción sobre 7RM se ha cruzado en cierta manera.
  • La falta de participación: Todo el mundo puede participar donde quiera, cuando quiera y como quiera. Es fundamental. Las comisiones de debate de expertos y profesionales pueden constituir un error de base. No se trata de hacer el mejor programa político de la historia, porque tampoco hace falta en estos momentos. Ahora mismo lo que hace falta es que todo el mundo se sienta parte íntegra y partícipe del movimiento.
Para reconducir la situación, mi propuesta que comparto como documento de trabajo a debatir y ampliar, es que se parta de un programa político que debe ser votado en asamblea. Este programa político debe hacer las veces de ideario o resumen de principios que por el momento deberían bastar. No somos un partido político para mandar leyes al parlamento, desde el principio, somos un movimiento cívico con una serie de exigencias que no nos toca a nosotros concretar, no hemos sido elegidos por nadie para ello, no tenemos legitimidad ninguna para hacerlo, más allá de nuestras ganas por construir un mundo más justo y las horas de nuestras vidas que estamos invirtiendo en configurar y mantener Acampada Murcia. Los partidos políticos son los que han de reinventarse bajo nuestra presión, nada más.

El consenso de mínimos que circula actualmente por la red debería bastar y me parece adecuado, lo reproduzco aquí:
  1. Reforma de la Ley Electoral. El sistema actual fomenta el bipartidismo y la alternancia en el poder mediante un reparto no proporcional de éste. Demandamos una ley electoral que garantice la equidad del voto, independientemente de la opción política y región en la cual se vote. 
     
  2. Democracia participativa. La democracia no debe consistir en conceder autoridad plena durante una legislatura. Los ciudadanos deben poder tomar parte en la toma de decisiones que afecten de manera trascendente a su futuro. 
     
  3. Intolerancia frente a la corrupción y transparencia gubernamental. Afirmamos que la corrupción ejercida por los miembros de los partidos políticos alcanza un nivel intolerable. Por ello demandamos una mayor transparencia en los partidos y las instituciones públicas, así como garantías de una separación fundamental entre los poderes del Estado.
Una vez que tengamos bien definidos los principios en los que se basa este movimiento social, hay que marcarse unos cuantos objetivos alcanzables, e ir actualizándolos según las necesidades y en función de como vayamos evolucionando. Mi propuesta es la siguiente:
  1. Mantener la integridad del campamento, es el pulmón del movimiento.
  2. Informar a la ciudadanía de los principios del movimiento, promocionando la participación y su integración en el mismo.
  3. Llevar los principios del movimiento a los barrios y pedanías, promocionando la constitución de nuevas asambleas vecinales y de barrio.
  4. Coordinarse con las asambleas de otras ciudades y realidades, incluyendo y sobre todo las de otros países. Unos principios comunes son fundamentales.
Estos objetivos deberán también ser votados en asamblea. Todas las acciones del movimiento deberán ir encaminadas a la consecución de los objetivos. No somos ningún sindicato para defender los derechos laborales de nadie, no hemos sido elegidos en ningún momento para ello. Los sindicatos están obligados a refundarse bajo nuestra presión, nada más.

La estructura en comisiones con cargos rotatorios es una buena idea de estructura para las cuestiones organizativas. Las comisiones deberían tener un responsable (rotatorio) y ser abiertas a la participación de cualquier persona. La información de como participar debe estar disponible y ser distribuida por todos los medios a nuestro alcance.

No debe haber portavoces del movimiento, solamente personas que comunican lo decidido en asamblea. Cualquier comentario o decisión de personas que no se haya votado en asamblea se tomará como hecha a título personal y si afecta al movimiento será desautorizada. No podemos permitir que ciertas personas controlen el devenir del movimiento saltándose la legitimidad de la asamblea. Todo comunicado del movimiento será votado en asamblea.

En cuanto a la comisión de debate, no creo que deba haber solamente una, más bien deberían haber varias mesas de debate según temáticas. En estas mesas de debate temáticas podrán participar cualquier persona que tenga interés. Su organización es interna y los participantes decidirán si precisan o no la asistencia de expertos o profesionales. Se debe hacer un esfuerzo por parte de la comisión de acción para promover la participación en las mesas de debate a asociaciones y movimientos sociales, los cuáles llevan mucho tiempo trabajando y con ideas y proyectos geniales.

Las asambleas son organismos de decisión fundamentalmente. Durante la semana las asambleas pueden ser informativas, votación de comunicados y seguir utilizando el micro abierto para que la gente pueda compartir su indignación. La asamblea del sábado por la tarde debería ser la de tomar decisiones, es cuando más gente hay. Se lee el punto de día y se lanza la propuesta, se deja un tiempo para que los asistentes puedan aportar su opinión sobre la decisión que hay que tomar respecto al punto del día y se vota. A continuación el siguiente punto del día y así. El domingo se debería volver a las asambleas informativas y de comunicados.

En cuanto a como comportarse en las asambleas, todos se sientan con los demás menos el que va a hablar y los técnicos de sonido. Todos forman parte de la asamblea y todos a la misma altura, independientemente de las responsabilidades que se tenga. Así es que todos nos sentamos con todos.

Para finalizar me gustaría que se comprendiera que este movimiento, bajo mi humilde punto de vista, no es el movimiento. Somos o deberíamos ser como alguien dijo un lobby ciudadano. No debemos aspirar a nada más porque sería una gran equivocación. Quizás de este movimiento surjan otras estructuras, partidos, sindicatos, asociaciones; pero el movimiento debe seguir siendo la plataforma donde los ciudadanos se sientan integrados y partícipes, un lugar donde poder canalizar su indignación.

Sin líderes, sin símbolos, sin banderas.

"La revolución debe realizarse en los hombres antes de realizarse en las cosas."

Pedro Luis López Sánchez – Twitter @estrateglobal

domingo, 22 de mayo de 2011

El nacimiento de una nueva Internacional

El 1 de febrero de 2011 escribí la primera entrada en este blog, La Estrategia Global. La intención de aquel artículo era plasmar la idea que circulaba por mi cabeza acerca de la necesidad de una nueva internacional y de como debería ser la estructura de la misma. Quisiera recordarlo ahora porque en aquel artículo planteaba que las bases de esta supuesta Internacional deberían ser las asociaciones y los movimientos sociales, en lo que podríamos denominar un movimiento de abajo a arriba, de la ciudadanía hacía las grandes instancias de poder, y no viceversa.

En este mismo blog, el 28 de febrero de 2011 escribí La rebelión árabe y la revolución permanente. Aparte de otras muchas cuestiones que traté en aquel artículo quiero destacar un párrafo en concreto:

“(...) Nuestros países occidentales, “democráticos”, son la minoría burguesa explotadora del mundo que condena a la pobreza y a la miseria a la mayoría de los seres humanos de este planeta. No cabiendo esperar que la burguesía se rebele contra si misma, estamos asistiendo a la constatación de una rebelión de sur a norte, de los países subdesarrollados hacia los países desarrollados. Desde un punto de vista global todo parece tener más sentido, aunque reconozco que es demasiado pronto para hablar de revolución árabe, y menos aún de revolución global. (...)”

No es mi intención hacer autobombo, ni mucho menos, pero ya entonces tenía la intuición de que era posible que una revolución partiera de sur a norte, de los países subdesarrollados a los países desarrollados, de forma global, y que esta debería tener una estructura de red de asociaciones o red de movimientos sociales.

Mucho se está hablando de la naturaleza de la revolución que está en marcha en España y hacia donde nos podría llevar está explosión de descontento y de inteligencia colectiva. Ahora mismo escribo desde la acampada de Murcia. Quisiera resaltar una sensación que tengo en Murcia y que supongo que es extensible a las plazas de todo el mundo, y es la línea tan clara respecto a la necesidad de la internacionalización del movimiento. La diferencia respecto a Islandia precisamente es esa, no podemos quedarnos en España, el movimiento debe ser global.

Punset afirma que la parte del cerebro destinada al raciocinio es bastante más pequeña que la destinada a los mecanismos de la intuición, argumento que usa para afirmar que al ser humano no le ha ido tan mal usando la intuición y que deberíamos tenerla más en valor. Voy a hacer uso de ella aventurándome a lanzar una hipótesis que este momento es bastante remota. Bajo mi humilde opinión, y con todas las dificultades que surgirán en el futuro, estamos ante el nacimiento de una nueva internacional basada en los movimientos sociales, algo como el FSM pero con un programa político concreto, y con idea clara de la lucha de clases. Como dije en su momento, en la vía de radicalizar la democracia en todo el mundo.

Muchos de los que están ahora en las plazas seguramente no hayan leído a Marx, ni a Lenin, ni a Gramsci. Quizás no sepan nada del marxismo, ni de la lucha de clases. Aún así están dando una lección de praxis, de experiencia práctica y de inteligencia colectiva. Y lo están haciendo en la calle, en la mía, en la tuya, en la nuestra, en la de todos. Dejemos pues que busquen colectivamente a su manera aquello que veíamos tan lejos y que en estos momentos se vislumbra más cercano, el socialismo.

No nos fijemos en las urnas, estemos atentos a las plazas de todo el mundo. Las revoluciones son las locomotoras de la historia, y añado, las revoluciones se ganan en la calle.

viernes, 13 de mayo de 2011

(Pre)impresiones del #15m. La democracia de los trabajadores

El artículo en realidad podría tener muchos títulos, “Regeneración democrática”, “Democracia real y participativa”, “¿Por qué lo llaman democracia si no lo es?”, “No cumplir las promesas electorales debería ser delito”, “Ojo a Camps y la berlusconización de la política española” y un largo etcétera. Todas vienen a decir lo mismo, en realidad en este sistema democrático no decidimos absolutamente nada, y cuando no decidimos deciden por nosotros. El problema es que cuando nuestras vidas discurren más o menos tranquilas (económica y socialmente hablando) nos da igual, nos viene incluso cómodo que decidan por nosotros, pero he ahí que cuando las cosas se ponen feas y el que decide lo hace en su propio interés; entonces queremos decidir, pero ya no somos capaces, no sabemos, hemos estado pensando tanto en nosotros mismos y en nuestro bienestar individual que esbozar aunque sea una pequeña respuesta colectiva nos cuesta un esfuerzo tremendo.

Me gustaría que todos hiciésemos un ejercicio de imaginación. Imaginad que en algún momento de la historia de nuestra democracia los grandes partidos políticos se hubieran puesto de acuerdo para gobernar. Imaginad que hubieran decidido presentar proyectos políticos para las elecciones que luego no cumplirían, escenificar una lucha política en la superficie pero con proyectos políticos económicos y sociales idénticos en el fondo, imaginad que se hubieran puesto de acuerdo para no legislar sobre los problemas básicos e importantes de los ciudadanos de este país (vivienda, trabajo), no preocuparse, no avanzar, no gobernar, ser permisivos con la especulación. Imaginad que se hubieran puesto de acuerdo para enriquecerse con la corrupción, servid a los grandes capitales y retirarse con una vida más o menos boyante y asegurada. Lo triste es que todo lo dicho ocurre, sin necesidad de imaginar tanto, y aunque es probable que no exista ningún tipo de teoría conspirativa detrás, lo que sí se puede asegurar es que existe un interés compartido para que nada cambie, para que esta falsa democracia no evolucione.

Voy a decir una obviedad, pero entiendo que es necesaria, la corrupción no es un cáncer del sistema, no es una anomalía del sistema; la corrupción es parte íntegra del sistema democrático, inseparable del mismo. Desde que existe democracia, existe corrupción, incluso antes. En realidad, si miramos la situación con perspectiva, votamos cada cuatro años un proyecto político que es muy parecido a los proyectos políticos del resto de partidos y que además nunca es llevado a la práctica. Esta votación a un proyecto político que no se lleva a la práctica da legitimidad para que los actores de dicho proyecto político hagan y deshagan sin ningún tipo de control ciudadano, y encima se lucren él y sus amistades de su paso por el servicio público. No nos engañemos, la corrupción no es una cuestión de partidos, no es una cuestión de personas, la corrupción es el sistema en sí. Si IU, por ejemplo, gobernara en más sitios de donde gobierna, tened por seguro que existiría corrupción también en IU, pues sigue sin haber control ciudadano gobierne quién gobierne. Por lo tanto, en realidad, no decidimos sobre ninguna cuestión importante de nuestra vida en común, solamente decidimos quién se podrá enriquecer cada cuatro años de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo.

Hace poco me hacía eco de una noticia en la que se recogían unas declaraciones de Cayo Lara, coordinador federal de IU, en las que afirmaba que “queremos hacer una dictadura”, “que las leyes se lleven al Boletín Oficial del Estado al dictado de los trabajadores, y no al de los intereses empresariales, por medios totalmente democráticos”, lo que podríamos denominar la dictadura de los trabajadores, aunque personalmente me gusta más el término democracia de los trabajadores. Y yo me pregunto, ¿qué proyecto político hay detrás para llevar acabo esta afirmación?, ¿de qué tipo de democracia estamos hablando? Porque si la democracia que se propone es un modelo de la democracia interna de IU, si lo que se está proponiendo es un estado burocrático, conmigo que no cuenten. A lo mejor estaba hablando de otro tipo de democracia más participativa y directa, pero ¿que otra democracia se puede esperar sino una proyección de la democracia que ya se práctica dentro de IU?, ¿que se puede esperar sino una superestructura a imagen y semejanza de la estructura de IU?

Entre las alternativas a la situación actual, en este momento de crisis, no solo financiera, sino de crisis sistémica, cultural y me atrevería decir incluso de crisis de valores; muchos desde la izquierda apelan a la unión de la misma para contrarrestar los envites de los mercados y de nuestras clases dominantes. Personalmente, esta obsesión de cierta parte de la izquierda por la unión sin saber muy bien en base a qué, sin tener un proyecto político concreto de objetivos, me recuerda mucho a la obsesión por el crecimiento del capitalismo, lo importante es crecer para que el castillo no se venga abajo. La unión no puede ser el objetivo, como tampoco lo es el crecimiento; la unión se construye en base a un proyecto político donde se marquen los verdaderos objetivos que debemos alcanzar como colectividad. En este sentido, leí hace unos meses un artículo de Julio Anguita, titulado Preparar otra guerra, publicado en marzo de 2011 en Mundo Obrero, en el que propone una serie de medidas para superar la situación actual, una serie de políticas en post de una salida social a la crisis. Por lo menos Julio Anguita propone un proyecto político de base para trabajar en una alternativa, pero con todos los respetos que me merece Julio Anguita, creo que no ha llegado al fondo de la cuestión, pues en el citado artículo solamente menciona una reforma de la ley electoral y nada sobre nuevas vías democráticas. El fondo de la cuestión, bajo mi punto de vista, es que necesitamos una nueva democracia, más participativa y directa, una nueva estructura en el que los ciudadanos tengamos más participación y control, necesitamos una revolución cultural de lo colectivo, con nuevos valores profundamente democráticos, realmente democráticos. Necesitamos un movimiento de abajo a arriba, regeneración democrática, y no tanto un movimiento de arriba a abajo, estatización.

La situación es difícil pero no es mala del todo. Mientras los partidos y sindicatos se han convertido en estructuras de poder alejadas de las bases que son incapaces por su propia constitución de dar cabida a los proyectos, ideas, reivindicaciones e ilusiones de los ciudadanos; las personas comprometidas y con buenas ideas que llevar a cabo, viendo que en estas estructuras no han podido realizar sus proyectos, han ido formando una red de asociaciones de todo tipo y movimientos sociales desde donde poder poner en práctica este compromiso social. Podemos decir que la acción política se ha dividido en dos, por un lado, el proyecto político se realiza sin el feedback de la experiencia práctica, y por otro lado las experiencias y proyectos de las diferentes asociaciones y movimientos sociales se quedan en lo práctico y no llegan a convertirse en proyectos políticos que lleguen a todo la ciudadanía.

Para conseguir una democracia más participativa y directa, necesitamos de estructuras de partido y sindicato democráticamente más participativos y directos. Para llegar a este tipo de estructuras debemos reunir las acciones políticas, la de partido y la de asociación, movimiento social o asamblea de trabajadores. Sueño con un partido en donde uno pueda llegar, elegir en que área social realizar un voluntariado (o militancia), poder realizarlo a través de una asociación, tomar decisiones asamblearias dentro de la asociación en la que se trabaja, participar en mesas de debate de su área social con otras asociaciones de donde saldrán las propuestas del proyecto político, votar directamente las ponencias de las mesas de debate, elegir a los representantes del partido que llevarán a la práctica el proyecto político y poder destituir a los representantes en cualquier momento cuando se alejen del mismo (del proyecto). Solo con los hechos y el modelo podremos transmitir que otra democracia es posible, una democracia de los trabajadores. Solamente será viable desde el ejemplo.

El #15m muchos saldremos a las calles para reclamar este tipo de democracia, pero como he comentado, no solo en relación a las administraciones públicas, sino también en relación a los partidos políticos y a los sindicatos.

El #15m, en definitiva, saldremos desahuciados, parados, autónomos, jóvenes, pensionistas, funcionarios, desempleados y en resumen trabajadores y trabajadoras; para denunciar el abuso de banqueros, políticos y grandes empresarios.

Bienvenidos, pues, a la lucha de clases. Las ideas de Marx siguen vivas.

Pedro Luis López Sánchez